Costa Esmeralda


Gustavo Armenta
Costa Esmeralda 01

Sorprendente por sus bellezas naturales y su oferta turística, es un conjunto de destinos que se extienden sobre la costa de Veracruz, en una franja de arena y sol que se prolonga desde Tecolutla hasta Nautla.

En las calmas de verano el mar es una mesa de billar, dicen los lugareños de Barra de Cazones, un pequeño pueblo de pescadores cercano a lo que llaman la Costa Esmeralda del estado de Veracruz, localizada en la Región Totonaca de la entidad.

Frente a los grandes y famosos destinos de playa de México, que suelen atraer los reflectores, la Costa Esmeralda resulta poco conocida, pero sorprendente a la vez, por las bellezas naturales que alberga y por su equipamiento turístico. Es un conjunto de destinos muy enfocados al turismo nacional, que se extienden sobre el Golfo de México en una franja costera que se prolonga desde Tecolutla hasta Nautla. Aunque no muy lejos de ahí, al norte de Tecolutla, se ubica Cazones, que se integra perfectamente a este circuito de sol y arena.

Costa Esmeralda 02

Cazones, con apenas mil 200 habitantes, debe su nombre a la costumbre de los pescadores de cazar en la Barra tiburones pequeños, pero que, en los años recientes, gracias a la magnífica naturaleza que posee, ha encontrado una vocación turística que trata de desarrollar.

Cuenta con trece centros de alojamiento, con 123 habitaciones en total, que van desde un sitio para acampar, hasta un hotel de tres estrellas: el Mariner Costa, cuya ubicación frente a la desembocadura del río Cazones en el mar, donde se localiza un farallón, debiera darle una mayor categoría tan sólo por la panorámica que ofrece.

La oferta básica de este poblado es un encuentro con la naturaleza, por lo que cuenta con el tortugario Kgayin Xalakpupunu, que incuba huevos de tortuga blanca, lora y algunos de carey, cuyas crías son liberadas en junio; hay paseos por la ladera del río donde florecen el manglar y uno que otro cocodrilo, cuevas para explorar, observación de aves y práctica de deportes como rapel, kayak, buceo, pesca recreativa, motos acuáticas y esquí, entre otras. También posee una zona arqueológica oculta.

Costa Esmeralda.- Poza Rica

Poza Rica

El Mariner Costa es un buen sitio para descansar y disfrutar del paisaje. Sus 17 cabañas, sin lujos, pero equipadas con lo necesario, miran hacia la unión del río con el mar, con albercas en una gran terraza de prados y un restaurante donde uno se puede pasar las horas, ya sea en su zona al aire libre o en la cerrada con aire acondicionado, contemplando la postal que la naturaleza regala.

Tecolutla

Sorprendente por la gran cantidad de hoteles que tiene, Tecolutla también es un poblado pequeño, establecido en la desembocadura de un río al océano, aunque mucho más grande que Cazones, ya que es villa y puerto; cuenta con 144 hoteles, tres mil habitaciones y diez mil habitantes, casi en su totalidad dedicados a la pesca o a prestar servicios turísticos.

Costa Esmeralda.- Tecolutla

Tecolutla

Es un lugar pintoresco, lleno de restaurantes, con fachadas pintadas con colores llamativos y calles limpias que sus vecinos lavan y barren obsesivamente desde temprano.

Hasta la década de los 60 del siglo pasado, el pueblo era paso obligado para cruzar el río en panga, pero cuando había mal tiempo y no se podía navegar, la gente tenía que pernoctar y únicamente había tres hoteles, por lo que se hizo un sitio turístico por necesidad.

Costa Esmeralda 03

Años después, el gobierno construyó un puente en la localidad cercana de Gutiérrez Zamora y Tecolutla se estancó al perder esa demanda cautiva de servicios de alimentos y hospedaje. Pero la gente comenzó a regresar, ya no para atravesar el río, sino para vacacionar en sus playas, lo que hizo que los hoteles se multiplicaran, ya que resultaron insuficientes para las temporadas altas.

Hoy es un pueblo peculiar donde todo son hoteles, restaurantes y tiendas, con sus expendios de "toritos", aguardiente combinado con sabores de frutas, que en las noches se muere cuando no es fin de semana o temporada vacacional, ya que no hay absolutamente ningún lugar a dónde ir, pero se puede caminar tranquilamente en sus calles.

Costa Esmeralda.- Tlapacoyan

Tlapacoyan

Pero en el día, además de ir a la playa, se bucea en el arrecife coralino Bajo Negro o se va al embarcadero, donde en la orilla del río Tecolutla, casi en su salida al Atlántico, las lanchas esperan alineadas para internarse en un alucinante paseo por las entrañas del manglar, donde las aves vuelan plácidamente, los cocodrilos acechan inmóviles y pétreos, las majestuosas ceibas miran impávidas el correr del tiempo y los rayos de luz tejen telarañas en el aire con sus hilos de luz y sombras.

También hay un sencillo acuario, de a diez pesos la entrada, con especies interesantes, y un modesto Museo Marino, donde la pieza principal son los restos óseos de un mítico e inmenso monstruo que un día de hace muchos años las olas escupieron muerto a la playa y del cual nunca pudieron precisar su especie.

Costa Esmeralda.- Tecolutla 02

Tecolutla

Tlapacoyan

Un recorrido por la Costa Esmeralda no puede estar completo sin alejarse un poco del mar para visitar el poblado de Tlapacoyan, donde se encuentran empresas que desarrollan actividades de turismo de aventura.

La principal es Aventurec, que organiza descensos de los rápidos en el Río Filobobos, también la tirolesa, cabalgatas, paseos en manglar, kayak, alpinismo, vuelo en ultraligero, buceo y espeleología.

Las instalaciones de esta empresa están enclavadas en lo alto de una montaña, rodeadas de árboles y huertos, con una enorme palapa a manera de restaurante, alberca, zona de fogatas para convivir durante la noche y hamacas para descansar. Para dormir cuenta con dos clases de cabañas y ofrece varios tipos de paquetes, que incluyen desde alojamiento por varias noches, hasta con actividades de un día, sin pernocta.

Costa Esmeralda.- Barra de Cazones

Barra de Cazones

El paseo por esta región de Veracruz se complementa con una visita, en la localidad de Gutiérrez Zamora, al beneficio de vainilla Gaya, donde se aprende todo el proceso de secado y producción de esta planta sagrada para los totonacas que habitaron la zona, de la cual Papantla es el principal productor del país.

Y, si se llega a Papantla, sería un pecado irse sin antes recorrer la zona arqueológica de El Tajín, donde se encuentra una de las construcciones más bellas del mundo prehispánico: la pirámide de Los Nichos.

El complemento de todo este periplo está en Poza Rica, lugar que, sin ser netamente un destino turístico de placer, sí lo es en cuanto que, debido a que se trata de una ciudad petrolera, es uno de los principales destinos para viajeros de negocios en el estado.

Para recordar:

Barra de Cazones se encuentra a 283 kilómetros de la Ciudad de México y a 40 minutos de Poza Rica.

En distancia, es la playa más cercana a la Ciudad de México, pero la carretera no es muy buena, por lo que el trayecto por tierra puede tomar hasta cinco horas.

En promedio: en Cazones una habitación cuesta 200 pesos diarios. En el mejor hotel la tarifa es de 660 pesos, con impuestos incluidos.

Del D.F. a Tecolutla hay 319 kilómetros de distancia. Por carretera se hace cinco horas y media.
Entre su vasta oferta hotelera, un buen lugar para hospedarse es el hotel Tecolutla.

Cómo llegar:
A Cazones, desde el D.F., hay que tomar la autopista a Pachuca, seguir por la desviación a Tulancingo y continuar a Poza Rica, para de ahí llegar al destino.

A Tecolutla desde la Ciudad de México hay que tomar por el mismo camino hacia Poza Rica y de ahí seguir a Papantla y Gutiérrez Zamora.

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