A la mitad del mundo

Entre el norte y el sur de la Tierra


Por Laura Lazzarino
Vista panorámica del parque temático "Mitad del Mundo"

Vista panorámica del parque temático "Mitad del Mundo"

El parque temático Mitad del Mundo es un complejo turístico donde el viajero tiene que enfrentarse cara a cara con aquéllo consignado exclusivamente a la imaginación geográfica.

Todo plan de viaje comienza siempre con un mapa en la mano. No importa si se trata de una hoja de ruta, de un enorme planisferio o de una impresión de Google Earth sin estas representaciones gráficas de mundo, idear un viaje sería una odisea. En lo que a mí respecta, adoro los mapas. Estoy convencida de que es ahí donde el espíritu viajero fluye libremente con la imaginación...

Sin embargo, siempre me han llamado poderosamente la atención esos elementos arbitrariamente impuestos por el hombre. ¿Dónde estará en realidad esa línea imaginaria que divide las fronteras entre España y Portugal? ¿Podría el norte estar al sur, o al revés? ¿Cómo será ese lugar por donde la línea imaginaria del Ecuador divide al mundo exactamente en dos? Esta última interrogante tuvo respuesta, hace unos días, al visitar el país que goza de esta peculiaridad geográfica.

Parque Turístico Ciudad Mitad del Mundo

En el norte de Ecuador, a tan sólo 14 km. de la ciudad de Quito, se encuentra el parque temático Mitad del Mundo. El complejo turístico es una de las pocas posibilidades que un viajero tiene de enfrentarse cara a cara con aquéllo consignado exclusivamente a la imaginación, y se ha convertido en un clásico entre los coleccionistas de sellos en el pasaporte. Desde el centro de la ciudad capital, un bus interurbano nos deja en la puerta. Al ingresar, atravesamos una amplia avenida en donde se exhiben bustos de piedra de la Misión Geodésica Francesa que visitó el territorio ecuatoriano en el año 1736 para participar en la medición del meridiano. Los de Bouguer, Godín, y de La Condamine son algunos de los que se destacan. La misma calzada concluye en un enorme Mirador, símbolo del parque, que rememora la expedición, alzando un enorme mundo de piedra tallado con precisión.

Monumento original, hoy emplazado a la vecina ciudad de Calacalí

Monumento original, hoy emplazado a la vecina ciudad de Calacalí

El nuevo monumento fue concebido con la idea de reemplazar al original, más pequeño y menos impresionante, y darle una impronta más magnifícente al lugar. A los pies de este monumento, una ancha franja amarilla se extiende, indicando de manera simbólica la división de los dos hemisferios. La gracia reside, precisamente, en tomarse la foto en el emblemático lugar, un pie de cada lado del mundo. Cumplido el fetiche, continuamos el recorrido para descubrir que, además de su misión geodésica, el parque ofrece una oportunidad interesante de aprender tanto sobre las culturas nativas del Ecuador, así como de su pasado colonial.

El primer punto de interés que visitamos es el interior del Mirador. Además de ofrecer excelentes vistas panorámicas, su ascenso conforma un museo etnográfico en el que se detallan los aspectos más importantes de las diferentes culturas que habitan el país. Este no es un detalle menor, si tenemos en cuenta que en sus 256.000 km2 viven más de 15 etnias diferentes, algunas de ellas aún no contactadas. Si la fotografía de línea divisoria es la cereza del postre, no menos los son las imágenes tomadas desde lo alto.

Instrumento de medición francés

Instrumento de medición francés

Desde ahí, continuamos la visita por los pabellones de los diferentes países que participaron en las investigaciones. España, Francia, Alemania y Ecuador, exhiben diferentes exposiciones científicas que abarcan desde documentos históricos, hasta instrumentos utilizados en la época en que un GPS sólo podía existir en la fantasía de unos pocos. Un planetario y un insectario conforman los atractivos destinados a los más pequeños de la familia.

Dos mitades, dos parques

Como en cualquier grupo de viajeros, nunca faltan los escépticos que se posan en el monumento, tecnología en mano, para corroborar la exactitud de la medición. Grata es la sorpresa al descubrir que, en realidad, la amplia franja amarilla está desplazada 250 metros de la línea real. El error se debe a la falta de precisión con que tuvieron que lidiar los primeros expedicionarios. Sin embargo, fuera de la propia Ciudad Mitad del Mundo se encuentra un pequeño complejo, menos concurrido pero igual de interesante, en donde se halla la verdadera latitud 0°0'0". El Museo de Sitio Inti-Ñan, que en lengua quichua significa "Camino al Sol", y que se encuentra a 5 minutos a pie de la salida del parque temático. Más modesto y menos ambicioso, no se destaca por su infraestructura ni por sus paseos turísticos, sino que basa su atractivo en la ciencia. Esto, que a simple vista puede sonar aburrido, es de hecho el motivo principal por el que los curiosos terminan su visita aquí.

Interior del museo etnográfico "Mitad del Mundo"

Interior del museo etnográfico

Debido a su ubicación con respecto al centro de la Tierra, ciertos fenómenos físicos tienen lugar únicamente en este punto. Con los ojos abiertos de asombro, pudimos comprobar cómo nuestro cuerpo restó 2 libras mágicamente, observamos cómo la gravedad jugó a favor del más débil en un combate de fuerzas y comprobamos que efectivamente, el agua del retrete aquí corre en sentido contrario. La mayor atracción, no obstante, radica en superar el desafío que implica posar un huevo de gallina sobre la cabeza de un clavo. ¿Parece imposible? Pues aquí no lo es...

El día termina con la entrega de un simpático diploma que certifica la hazaña lograda, y un sello para quien quiera contar que estuvo a la Mitad del Mundo, como un destino más de su colección. Naturalmente, me despido sonriente al ver esa figurita difícil estampada en mi pasaporte.

Laura Lazzarino y Juan Villarino, en la típica foto de mitad del mundo.

Laura Lazzarino y Juan Villarino, en la típica foto de mitad del mundo

Cómo llegar: Desde el Aeropuerto Internacional de Quito, la Ciudad Mitad del Mundo se encuentra a pocos minutos. Un taxi desde el centro de la ciudad ronda los $50 dólares USA, pero existen buses de línea por apenas $2.

Qué comer: Dentro del parque hay decenas de restaurantes que ofrecen los más variados platos de la gastronomía ecuatoriana. Nuestra recomendación es Plaza Sol, un establecimiento con estilo, cuyos platos se destacan por su abundancia y toque personal.

Qué comprar: El parque cuenta con una amplia gama de tiendas que ofrecen desde la artesanía típica de los diferentes grupos indígenas, hasta productos regionales del parque como postales, estampillas y certificados de souvenir.

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