Ciudad de Puebla

Oda al barroco mexicano


Por Carlos Aviña
Ciudad de Puebla

Hay una canción que dice “Que chula es Puebla, que linda es Puebla”; no hay nada más cierto para describir a esta magnífica joya colonial, capital del estado del mismo nombre.

Los habitantes aseguran que su ciudad es tan hermosa y perfecta, que fue trazada por los mismos ángeles, ya que es una de las pocas entidades en que se alcanzan a ver todas las calles que inician en el oriente y terminan en el poniente.

La también llamada Angelópolis ofrece a quien la visite, la posibilidad de entrar en contacto con una parte importante de la historia del país; es por ello que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), decidió declararla Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987, esencialmente por sus callejuelas, sus fachadas ricamente adornadas con argamasa, grandes ventanales, balcones revestidos de herrería y sus cúpulas de Talavera.

Palacio de Gobierno

Palacio Municipal

Enclave Español

Remontándonos un poco en la historia, recordemos que esta localidad del interior del país fue fundada en 1531, como un enclave netamente español que serviría de paso entre el puerto de Veracruz y la Ciudad de México. La Angelópolis o Puebla de los Ángeles, pronto se convertiría en importante urbe de la Nueva España y en uno de los exponentes del bello estilo barroco mexicano, que en la actualidad puede apreciarse sobre todo en sus templos, la mayoría ubicados en lo que se le conoce como el Centro Histórico.

Catedral de Puebla

Catedral de Puebla

Las actividades de esta metrópoli se desarrollan en su mayoría en el Zócalo, espacio arbolado delimitado por inmuebles religiosos y civiles. Aquí se encuentra su magnífica Catedral, dedicada a la virgen de la Purísima Concepción, con su fachada de cantera gris y gran campanario.

Dicho santuario posee las torres más altas en todo el país, con 74 metros de altura. Su edificación se inició en 1575; su interior está decorado con lámina de oro de 24 quilates y sobresalen el coro de marcado estilo morisco con incrustaciones en hueso, el altar de Los Reyes y el impactante Ciprés con columnas de mármol corintio.

Zócalo de Puebla

Zócalo

A un costado de Catedral, se erige el Palacio Municipal, de estilo neoclásico, con dos niveles y una torre en cada extremo. De su fachada destaca un bello reloj que data del siglo XVIII y del interior, una escalera de mármol de carrara. Aunque de día el inmueble no es deslumbrante, al caer la tarde su perfecta iluminación lo convierte en uno de los puntos más atractivos de la plaza principal.

Hablando de iglesias muy hermosas, sobre la calle 5 de Mayo se ubica la de Santo Domingo de Guzmán, con modesta fachada y adornada por la Cruz de Calatrava, donde se esconde la capilla de El Rosario, una de las obras de arte religioso-barroco más bellas del país y considerada por muchos como la octava maravilla del mundo moderno.

Centro Cultural Poblano

Antigua penitenciaria de San José. Hoy Centro Cultural Poblano

Este lugar data de la segunda mitad del siglo XVII y es verdaderamente opulenta por la profusión de ángeles y querubines de facciones indígenas, y el oro que enmarcan la imagen de la Virgen de El Rosario, también ricamente ataviada.

Antiguamente, el templo contaba con otra capilla igualmente hermosa en el ala norte, que fue demolida a causa de la manifiesta oposición de la iglesia al gobierno liberal. En el callejón que se abrió en su lugar, se instaló el mercado conocido como La Victoria y que actualmente es un centro comercial cuyo diseño se funde de modo perfecto con el entorno y que se abarrota los fines de semana y periodos vacacionales.

Arte e Historia

Refiriéndonos a museos, vecino a Santo Domingo se ubica el Museo José Luis Bello y Zetina, importante galería que alberga una magnífica colección de antigüedades y de arte religioso, procedente de los rincones menos esperados del mundo y que fue donada por el filántropo poblano José Luis Bello.

Capilla del Rosario

Capilla del Rosario

Un dato curioso es que este personaje nunca realizó un sólo viaje al extranjero; sin embargo, entre las piezas que se exhiben en lo que fuera su morada, se cuentan obras de Miguel Cabrera, Francisco Morales y El Greco, entre otros, lo que da una clara idea de la abundancia de arte que llegaba a Puebla en los tiempos en que ésta era el paso obligado entre Veracruz y la Ciudad de México.

Templo de San Francisco

Templo de San Francisco

Al continuar por la misma calle, se llega al ex convento de Santa Mónica, edificación de 1606 y habilitada en un principio para funcionar como alojamiento para mujeres nobles abandonadas por sus esposos y que luego fungió como refugio para aquellas que fueron sorprendidas ejerciendo la prostitución. Finalmente, el lugar se convirtió en el hogar de monjas, las Agustinas Recolectas, quienes llevaban una vida de clausura.

Museo Casa del Alfeñique

Museo Casa del Alfeñique

A pesar de que las leyes de Reforma desalojaron a muchas religiosas de sus conventos, las moradoras de Santa Mónica lograron permanecer ocultas por más de 70 años, hasta que en 1934 fueron ex-enclaustradas y el convento se convirtió en museo, donde se exhiben pinturas y reliquias de importante valor artístico e histórico, lo que permite al visitante entender la forma de vida de las monjas.

Recuerdos en Talavera

Al poniente de la ciudad se ubica el Paseo de San Francisco, una obra de rescate del Centro Histórico que alberga el moderno Centro de Convenciones de Puebla, recinto con capacidad para 2 mil 500 personas. Su vanguardista arquitectura aporta una nueva faceta a la ciudad, a la vez que armoniza con las partes más antiguas, como es el paso de San Francisco, sitio en el que se alojaban fábricas textileras y hoy tranquila callejuela que conduce al templo de San Francisco.

Plaza de los Sapos

Plaza de los Sapos

Al cruzar el Boulevard 5 de Mayo, se encuentra esta iglesia con fachada de estilo churrigueresco, adornada con coloridos mosaicos de talavera. Su interior guarda a la Virgen de la Conquista y los restos de San Sebastián de Aparicio, reconocido como patrono de los chóferes.

Fuerte de Loreto

Fuerte de Loreto, actual Museo de la No Intervención

También, en este recorrido, se puede visitar el antiguo mercado de la ciudad, construido a fin de desalojar el Zócalo de vendedores. Ahí se pueden encontrar toda clase de artesanías, como la tradicional talavera, tejidos y deliciosos dulces poblanos, como camotes, tortitas de Santa Clara, mazapanes y polvorones, mismos que también se expenden en El Parían, antigua plazuela de San Roque que se construyó en 1801 y que hoy es un popular mercado de artesanías en donde además se pueden encontrar trabajos en ónix, vidrio, popotillo, miniaturas, objetos de barro y textiles, entre otros; o bien en las dulcerías de la calle de 6 Oriente o antigua calle de Santa Clara.

Centro de Convenciones de Puebla

Centro de Convenciones de Puebla

En la contra esquina se ubica la Casa del Alfeñique, cuya singular decoración a base de argamasa emula un dulce de alfeñique; data del siglo XVIII y se afirma que su propietario le dio este diseño después de haberle prometido a la mujer que desposaría, una casa de apariencia dulce.

En su interior actualmente se aloja el Museo del Estado, que exhibe documentos históricos, trajes de la época y el vestido de china poblana, icono por excelencia del folklore nacional.

Esparcimiento y cultura

Además de historia, la ciudad de Puebla cuenta también con una variedad de sitios de descanso y esparcimiento, como es la Plaza de los Sapos, antigua zona de la ciudad por la que cruzaba el río San Francisco y que tomó su nombre del croar de los sapos que prácticamente invadían el lugar.

Puebla.- Artesanía

Artesanías en El Parian

Hoy en día es uno de los bazares más tradicionales de Puebla, donde cada domingo se dan cita anticuarios, quienes cierran la calle al tránsito vehicular y la convierten en peatonal, donde los turistas adquieren artículos originales a muy buenos precios.

Chile en Nogada

Chile en Nogada

Un lugar muy apreciado para los poblanos es el Cerro de Loreto y Guadalupe, sitio donde se vivió uno de los episodios más importantes del país: la Batalla del 5 de mayo de 1862.

En este promontorio, se edificaron en torno a los santuarios de Nuestra Señora de Loreto y de Nuestra Señora de Guadalupe, un par de fortines, para defender a la ciudad de los ataques suscitados por la guerra de Independencia. El primero en erigirse entre los años 1815 y 1817 fue el de Loreto, mientras que el de Guadalupe se levantó en 1862 para defenderse de los invasores franceses.

Iglesia de Guadalupe

Iglesia de Guadalupe en el Paseo Bravo

Hoy en día, este lugar reúne varios sitios de interés: el Museo de la No Intervención, que muestra la lucha de los soldados mexicanos contra los ejércitos de Napoleón III mediante pinturas, documentos y diversos objetos; el de Antropología e Historia ofrece una panorámica de la historia del valle poblano desde los tiempos más remotos hasta los años de la Revolución.

Por su parte, el Museo de Historia Natural sigue la evolución del mundo animal, mediante una colección de 500 animales disecados y otra de 2 mil 500 mariposas; también hay varios animales fósiles, hallados en la zona de Valsequillo y reproducciones de grandes animales antediluvianos.

Puebla.- Dulces Poblanos

Dulces poblanos

El Planetario, que se distingue por su cubierta piramidal, enseña a conocer la bóveda celeste, mediante 27 proyectores de efectos especiales y una esfera de estrellas de 14 mil lentes. Esta también el auditorio de La Reforma, la plaza de toros El Relicario y el llamado recinto ferial, donde cada año se monta la Feria de Puebla, de fines de abril a mediados de mayo, mientras que el ex fortín y el derruido templo de Guadalupe, vigilan silenciosamente el transcurrir de Puebla.

Museo José Luis Bello y Zetina

Museo José Luis Bello y Zetina

Otro de los puntos preferidos por la sociedad poblana es el Paseo Bravo, localizado enfrente de la iglesia de Guadalupe, dedicado a Nicolás Bravo, quien fuera presidente de México y que organizara la defensa de Puebla y Veracruz en contra de la invasión norteamericana.

Con varios núcleos de convivencia, fuentes, quioscos y zonas arboladas, hoy sirve de marco a infinidad de comercios, bancos, casas de bolsa, cines, boutiques y restaurantes donde podrá encontrar lo más selecto en comida nacional e internacional.

Gastronomía

Asimismo, muchos visitantes que deciden llegar a Puebla para disfrutar de un fin de semana o unas merecidas vacaciones, en cualquier época del año, también disfrutan de gran variedad de restaurantes que ofrecen, entre su menú, los tradicionales chiles en nogada en agosto y septiembre, principalmente-, además de su rico mole y las semitas, sin faltar las ya tradicionales gorditas de San Francisco.

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