Hacienda El Carmen

Una experiencia actual con sabor a historia


Por Eduardo Juárez Cortés / Fotos: Tonatiuh Figueroa
Hacienda El Carmen

Sentir el viento correr entre la arquería colonial de este casco de hacienda es, más que un fenómeno físico, una forma de liberarse del mundo; de sentirse volar en el espacio y en el tiempo, más allá del paisaje agavero vecinal, invocando a culturas milenarias en cada gota de sudor dejada en la vivencia única del temascalli…

La zona de Teuchitlán, al norte del estado de Jalisco, cerca de Tequila, fue ocupada desde tiempos muy remotos por algunos grupos de cazadores y recolectores; de ahí hasta la llegada de los españoles a la laguna de Etzatlán, se sucedieron múltiples acontecimientos y cambios en la población de la zona, hasta que designado el territorio de Nueva Galicia, Nuño de Guzmán fue de los primeros europeos en llegar a donde hoy se encuentra un sitio maravilloso, lleno de historia y decorado con pinceladas de épocas fastuosas y que ostenta el nombre de Hacienda El Carmen, un Spa como pocos en el país, por su paisajística totalmente diferente, donde la paz reina en el ambiente y se siente pasar el tiempo por la piel.

Haciendo El Carmen

Este casco fue la hacienda de Santa María de Miraflores y pasó por diversos dueños hasta su situación actual, entre ellos estuvieron los Carmelitas descalzos, quienes aprovecharon la bonanza del terreno para que, de sus beneficios, se llevara a cabo el Convento del Carmen, en Guadalajara.

La hacienda produjo agave, caña de azúcar, maíz, trigo, sargo y frutales, además de criar ganado de engorda; actualmente se conservan algunos huertos para consumo doméstico, tanto de cítricos como de algunas verduras.

Hacienda El Carmen

Todo en ella invita a la relajación; desde la arquería y sus corredores con vistas a los magníficos jardines hasta la mística belleza de sus habitaciones, donde el mobiliario combina en forma ecléctica piezas de maderas finas y bella marquetería, rematados con herrajes que son un poema de metal; los combina con candiles europeos y cortineria bordada a mano por artesanos textiles de la zona. De estas alcobas, la hacienda cuenta con 3 Master Suite, 14 Alcobas dobles (2 camas matrimoniales) y 7 alcobas con cama king size.

Hacienda El Carmen

Cuenta además con salones de conferencia como el Don Diego y el San Joaquín; con biblioteca, gimnasio, alberca con clima, jacuzzi y, por supuesto, con todos los beneficios de sus instalaciones de Spa, que entre su vasta gama de servicios ofrece: masajes holísticos, aromaterapeúticos, con piedras calientes y cuarzos.

Sus tratamientos corporales neuro sedantes te pueden llevar desde la pacífica sensación de soledad que da la hacienda hasta cumplirse el sueño mismo de sentirte verdaderamente querido, tratado como nunca y además, hacer que esa sensación perdure al tonificar y vigorizar cada uno de tus sentidos; la exfoliación frutal, la de miel y amaranto o la hidratación de pies y manos son, junto con el tratamiento envolvente de la huerta (hecho con aguacate y yogurt) y la fangoterapia en diversas modalidades, algunas de las opciones para vivir una experiencia sin precedentes.

Hacienda El Carmen

En cuanto a los faciales, los hay de varios tipos: el holístico, el de limpieza profunda, el de hidratación profunda o el natural o el humectante de mezcal y pulque; complementa cualquiera de ellos con una sesión de Temazcalli.

Hacienda El Carmen

Y por si todo ello fuera poco, mención aparte merece la cocina del restaurante típico mexicano fusión que ofrece platillos tan sofisticados como la historia misma de la hacienda; algunos de ellos se antojan con tan solo escuchar su nombre: los chiles rellenos en salsa de jitomate y canela; la crema de hongos y esencia de albahaca o el guajolote en mole dulce.

Esta misma experiencia culinaria es ofrecida para banquetes realizados dentro del casco de la hacienda, en sus salones o jardines, lo que significa una vivencia única y a la vez un viaje a través de la historia, desde la Colonia hasta la Reforma y algunos toques de actualidad.

La Hacienda El Carmen es por sí misma un legado que nos cuenta historias en silencio, cuando deambulamos por sus pasillos, leemos en sus jardines arbolados o nos abandonamos a las caricias revitalizantes de sus tratamientos; todo ello en un mismo lugar… todo ello, una experiencia que no debes omitir.

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