La noche de San Juan

Tradición pagana


La Noche de San Juan

La celebración del solsticio de verano (la fiesta del sol y el fuego) que se celebra en el mes de junio, especialmente la noche de San Juan, está llena de leyendas, ritos y costumbres. Unas más fascinantes que otras, siempre hacen honor al sol y el significado que este tiene para la existencia humana, su supervivencia, sensibilidad, buen ánimo, incluso valor y honor.

Griegos y romanos

Los antiguos griegos celebraban fiestas a Apolo, en el solsticio de verano, encendiendo grandes hogueras que tenían por objetivo purificar a todos los asistentes. Los romanos, por su lado, en las fiestas dedicadas a Minerva, encendían hogueras por encima de las cuales saltaban para purificarse. Tanto unos como otros, concedían propiedades mágicas a las hierbas curativas recogidas en este día.

Visión celta

Una de las festividades más importantes del mundo celta era el Beltaine, que tenía lugar a principios de mayo. El Beltaine ("fuego de Bel"), era un festival en honor al dios Belenos, durante el cual se encendían hogueras. Los guerreros saltaban las hogueras como muestra de valor y cuanto más alto el fuego, más valor demostraban. Finalmente, cuando sólo quedaban ascuas humeantes, los druidas hacían pasar al ganado por ellas para protegerlo de enfermedades.

Costumbre inca

A pesar de la evidente relación entre la noche de San Juan (24 de junio) y el occidente cristiano, esta festividad no es exclusiva de esta parte del mundo. Los incas tenían dos festividades de gran importancia, el Capac-Raymy (el equivalente al Año Nuevo), que se celebraba en diciembre, y el Inti-Raymi (la fiesta del sol), que se celebraba en junio, en el solsticio.
Aún hoy, ritos parecidos se reproducen en otros continentes, teniendo en común la significación del solsticio y su relación con el fuego, con el sol y la luz, como sinónimo de vida.

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