La Catrina ¡Más viva que nunca!


Catrina

La cultura popular mexicana contempla entre sus más representativos personajes uno que sobresale y deja huella, uno muy característico, uno cuyo nombre se pronuncia  sólo un par de días específicos.

Se trata de La Catrina, una  dama que se hace notar por sus prendas y el mejor de sus sombreros y aunque parece muy fina y recatada, no lo es.

Apenas iniciado el penúltimo mes del año, sale de sus aposentos para acompañar, a través de imágenes y atuendos,  a todo el pueblo mexicano en el festejo que se hace el Día de Muertos. Es muy elegante eso sí, pero siempre anda haciendo de las suyas y es pretexto de bromas.  Su imagen resalta cualquier celebración del  1 y  2 de noviembre  y evoca  siempre a la muerte, de la cual, ya sabemos, los mexicanos nos reímos y  burlamos de forma permanente.

Origen  

La versión original de La Catrina es un grabado en metal de la  autoría del caricaturista José Guadalupe Posada, haciendo referencia  a  "La Calavera Garbancera", nombre  con el que se conoció, durante el Porfiriato,  a las personas que vendían garbanza  y que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses, renegaban de su propia raza, herencia y cultura.

Fue Diego Rivera quien la dibujó por primera vez vestida en su mural  "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", donde la calavera aparece como acompañante de su creador. Asimismo fue el muralista quien la llamó "Catrina" nombre con el que se popularizó posteriormente, convirtiéndola así en un personaje mucho muy popular.

Invitada de honor

De acuerdo con el folclore mexicano, La Catrina,  mejor conocida como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces  se  le advierte alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetea con los mortales. Otras, nos la encontramos "en los huesos," lista para llevarnos en cualquier momento. Sin embargo, la relación que los mexicanos tenemos con ella,  se define por una serie de circunstancias íntimamente vinculadas con la historia y cultura de México, por lo que se le  considera una invitada de honor en los festejos de este mes.

Esta perenne compañera la asociamos también, paradójicamente, con el placer de vivir ante la inminencia de la muerte. Con su traviesa sonrisa nos invita a tomar  el momento, y a través de la música y la danza, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente, como la música y las artes..."en los huesos pero con sombrero francés con plumas de avestruz".

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