CNTR: Digno adversario de plata


POR: Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CASE 18 Septiembre, 2018
Eduardo Chaillo

Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CASE

Pasaron ya dos semanas de que concluyó exitosamente el XXV Congreso Nacional de Turismo de Reuniones esta vez liderado por el COMIR (Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones) en el maravilloso Estado de Zacatecas. En mi opinión este ha sido el mejor de todos los que se han celebrado y lo fundamento en tres vertientes:

A. Un contenido educativo rico, pero que sobretodo nos retó constantemente a generar puentes entre un pasado/trayectoria/evolución (de nuestra industria en México) de la que nos sentimos orgullosos, y un futuro que se vislumbra incierto, pero para el que se pronosticaron radicales cambios y se recomendaron reacciones asertivas.

B. Un poder de convocatoria inédito (cantidad y calidad de participantes) derivado del cierre de filas del sector con su recién creada cúpula, así como del reconocimiento de las autoridades (turísticas cuando menos) de la relevancia económica de la industria de reuniones.

C. Un destino que verdaderamente se transformó, preparó y vistió de gala para ser anfitrión de tan importante evento; si bien Zacatecas no “pintaba” dentro de los favoritos en el mercado de reuniones, seguramente habrá un antes y un después tanto en términos de posicionamiento/preferencias, como en preparación de sus actores y equipamiento de su oferta.

Específicamente, me tocó el honor de moderar dos paneles de discusión durante el Congreso: uno con destacados miembros del Consejo Asesor de Clientes del CPTM y uno nada más y nada menos con el recién electo Coordinador del COMIR y un líder internacional de la industria.

En el primero, que se desarrolló inmediatamente después de la inauguración, fue ilustrativo como el propio Secretario de Turismo de México tomaba notas, curioso por lo que estaba escuchando de parte de los consejeros internacionales. Jim Rooney, de la Cámara de Comercio de Boston, que ha visitado ya varios destinos en México, recomendó olvidar promoción y venta de camas, y metros; y focalizarse más en posicionar los sectores económicos de cada destino de nuestro país; por su parte, nuestro amigo Gregg Talley, administrador de decenas de asociaciones americanas, enfatizó la necesidad de contar con métricas que nos permitan dimensionar no sólo el impacto de nuestra actividad en cuanto derrama económica, sino en legados profundos hacia la comunidad receptora como son la expansión del conocimiento y las acciones de responsabilidad social. Por último y de manera muy práctica, Shannon Watson, responsable de todos los eventos de “Rotary International”, detalló lo que requiere un destino para ser considerado sede de congresos tan grandes y relevantes como el que ella representa; fue clara en que no basta con estar equipados con la infraestructura física, sino, entre otras cosas, que los valores de la población residente sean compatibles con los valores sociales, éticos y humanos de la organización (cliente) de que se trate.

En la parte de discusión (que siempre resulta la más atractiva de este tipo de ejercicios) se sumó Gustavo Staufert, Director de la Oficina de Convenciones de Guadalajara, quien narró el caso de éxito de cómo sus herramientas, el lenguaje de negocios de sus ejecutivos y la clara coordinación que tienen en ese destino entre los sectores privado, académico y público son muestras de adaptación ante los retos que presenta el entorno mundial.

La segunda conversación pública que tuve el honor de facilitar, se trató de analizar con esos dos grandes líderes de la industria en México, la capacidad de adaptación a las siempre cambiantes tendencias de los mercados, así como la necesidad de trabajar en equipos público-privados tanto para desarrollar la oferta, como para atraer reuniones a México.

Ambos panelistas, para mí, cumplen con tres maravillosas cualidades de liderazgo: han sido ejemplo vivo de la competitividad de México en la arena global de las reuniones a través de sus empresas; han creído y desarrollado al talento joven dentro de sus negocios; y son excelentes comunicadores que en sus respectivos círculos de influencia (se desarrollan en dos distintos sub-sectores) pueden poner en relieve datos y ejemplos que demuestran la relevancia de nuestra industria.

En este último panel del congreso, llevado a cabo después de que Jaime Salazar tomó protesta como nuevo Coordinador del COMIR, tanto él, como Alejandro Ramirez Tabché, coincidieron en que debe de haber una profunda transformación en cuanto a cómo estamos haciendo las cosas, para competir dignamente en el cada vez más exigente, mercado internacional de las reuniones.

Urge dignificar nuestro quehacer pues un organizador de reuniones ya no puede ser visto como el que prepara la fiesta o acomoda las mesas, sino como un arquitecto, estratega y diseñador de experiencias que empaten el objetivo de las corporaciones/asociaciones con lo que un destino puede ofrecer en cuanto a comunidad, contenido y contexto

Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CASE
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