Restaurante María Bonita

Un concepto vanguardista del estilo cantinero mexicano


Por Eduardo Juárez Cortés
Restaurante María Bonita

Cuando hablamos de la Doña, María Félix, seguramente vienen a nuestra mente palabras como: carácter, personalidad, distinción, arraigo, tradición y talento; así era la Diva de Álamos y así es María Bonita, un restaurante cantina que inició hace menos de un año en el Hotel Camino Real Polanco y unos meses después en Camino Real Guadalajara.

María Bonita lleva en su gastronomía rasgos de lo que era la Doña, presentando una propuesta única de la riqueza y exquisitez de la cocina mexicana y a la vez, la sazón única de las abuelitas, con recetas de antaño, algunas de ellas pertenecientes a la gastronomía prehispánica, como el pato confitado "la mujer pájaro".

Desde que se entra, el ambiente creado por los materiales usados en su decoración nos envuelve; el cuero alternado con ónix traslúcido en las paredes; los techos rojos; los murales de la actriz y el mobiliario en madera obscura; todo le da una calidez y un "sentirse en casa" difícilmente comparable con otros restaurantes.

Restaurante María Bonita

Esta manifestación de la cultura gastronómica mexicana la hace realidad, en Guadalajara, el cheff Florentino Aspeitia, quien junto con el Gerente de Alimentos y bebidas, Sergio Molinar, hacen gala como anfitriones del buen servicio, pilar de la filosofía de Camino Real.

En María Bonita, todo es casero, las salsas molcajeteadas, los moles, las tortillas de colores; sí, efectivamente, y no sólo azules como las que seguramente conocemos, sino de un tono rojo logrado a base de axiote o de un azul negrusco, producto de la adición de huitlacoche a la masa; el guacamole patrón, por ejemplo, está hecho también en molcajete, pero con una receta diferente, a base de granada, xoconoztle, tomatillo y chipotle, lo que lo hace una exclusiva oferta para los paladares que, como la Félix, gustan del buen comer y de un ambiente muy mexicano, pero con clase, atributos que conjunta este exclusivo restaurante de la cadena Camino Real.

Platicando con el cheff Aspeitia, se entiende mucho del concepto del lugar, ya que comenta, después de 13 años dedicado a la comida mexicana, que "es algo diferente de lo que había hecho", y complementa diciendo: "además vivir en una ciudad así es algo muy agradable".

Restaurante María Bonita

La carta es toda una encrucijada, ya sea la de alimentos, la de bebidas o la de postres, ya que en todas es difícil elegir entre tantas sorpresas culinarias con que nos encontramos. En las botanas simplemente, bandeamos entre seleccionar un requesón enchilado o un pato en salsa de tamarindo; en las sopas la remembranza gustativa nos lleva de la mano hacia una sopa seca de fideo con frijol, aunque el jugo de carne con ostión es toda una tentación; en los platos fuerte, el Filete San Pascual, combinación de jugosa carne con huitlacoche y hongos bañada en un mole blanco hecho con cacahuate, piñón, almendras y chocolate blanco, compite muy de cerca con la Costilla Cargada "Doña Bárbara", cortada con una salsa reducción de vino tinto con azúcar quemada, cebollas cambray y con una guarnición de puré de papa con morrón; al llegar a los postres se aglutinan en nuestro antojo el Pastel de elote Diosa de plata, el Mouse de coco Monje blanco, "la mujer con corazón de hombre", pastel de chocolate relleno de chile chilhuacle, los "Caprichos de la Doña" -churros con helado de cajeta con salsa de piloncillo- y las crepas de cajeta con un toque de mezcal Los Álamos.

Restaurante María Bonita

En cuanto a las bebidas, las opciones van desde la barra con 70 tequilas diferentes, los margaritas de mamey, maracuyá, tamarindo y un sinfín de sabores, a cual más insólito y delicioso, más la más amplia coctelería.

¿Los domingos? ¡En María Bonita son botaneros! Al más puro estilo de cantina, con platos al centro que el cheff mismo lleva para al final, i hay quien tenga un "huequito", ofrecerle 3 platos fuertes a elegir.

A María Bonita van jóvenes, adultos, enamorados, amigos, ejecutivos que cierran negocios, familias que piden en matrimonio a la futura esposa de sus hijos, y hasta niños. Es un restaurante que lleva lo casero no sólo en el sabor, sino en el ambiente.

Durante el mes patrio, presenta su Festival del Chile, con platillos elaborados con el más mexicano de los ingredientes, desde la entrada hasta el postre, además de un menú especial para el 15 de septiembre y cenas de navidad y año nuevo.

Así, María Bonita es un espacio para recrear todos los sentidos, principalmente el gusto, desde luego, pero donde la música mexicana agasaja al oído; la textura de su mobiliario al tacto; el ambiente a la vista; y los platillos que llegan a la mesa inquietan al olfato. Un lugar como la Doña, seguramente inolvidable.

¡Bienvenidos!

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