El Callejón de la Condesa


Callejón de la Condesa

Callejón de la Condesa

La Casa de los Azulejos, ahora mejor conocida como el Sanborns de los Azulejos, tiene una fachada que da al Callejón de la Condesa.

Su nombre se debe a que  por ahí salían los carruajes de la Condesa del Valle, y ese callejón, llamado de Dolores, con el tiempo y hasta nuestros días se le conoció  como el Callejón de la Condesa.

Sólo a través de los siglos y en aras de la tradición, ha llegado hasta nuestros oídos una curiosa anécdota, referente al Callejón de la  Condesa, que tomó su nombre de alguna de las del Valle de México. Cuenta la leyenda que cierta vez entraron por los extremos del callejón, dos hidalgos, cada uno en su coche y que por lo estrecho de la vía se encontraron frente a frente sin que ninguno quisiera retroceder, alegando que su nobleza se rebajaría  si cualquiera de los dos tomara la retaguardia.

Sanborns Azulejos

Fachada Sanborns de los Azulejos

Por fortuna, la sangre no llegó al arroyo ni mucho menos, ni siquiera  hirvió en la venas de los dos Quijotes;  pero a falta de cuchilladas les salió paciencia a los hidalgos quienes estuvieron en sus coches tres días de claro en claro y tres noches de turbio en turbio. De no intervenir la autoridad, de seguro se momifican los hidalgos; el Virrey previno, pues que los dos coches retrocedieran hasta salir, uno hacia la calle de San Andrés, y el otro hasta la Plazuela de Guardiola.

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