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Colindante con Texas,
Mississippi y Arkansas, se encuentra el estado de Louisiana, que
fuera nombrado así para honrar a Luis XIV, el Rey Sol, cuando
sus exploradores, encabezados por La Salle, navegaron a lo largo
del río Mississippi con la intención de establecer una ciudad
que atrajera a colonos franceses, para que trabajaran a favor
del tesoro real.
Jean Baptiste Le
Moyne, explorador canadiense que se convirtió en gobernador de
la colonia francesa, decidió nombrar a esta ciudad “Nouvelle-Orleáns”,
en honor al Duque de Orleáns. Sus pretensiones se vieron
frustradas cuando el estado fue cedido a España en 1769, y luego
a los Estados Unidos, en 1803.
Nueva Orleáns es considerada como un destino turístico y una
capital del entretenimiento, sin embargo, no debemos desligarla
de su historia, pues en ella se encuentra el origen del mosaico
de luces y sombras que dan sustancia a esta ciudad.
Nueva Orleáns Hoy
La ciudad es rica en tradiciones, que se disfrutan desde el
arribo, vía aérea, al aeropuerto internacional Louis Armstrong,
el cual recrea el ambiente bohemio y el sabor a cultura popular
de la ciudad; imágenes emblemáticas del jazz, los muelles del
Mississippi, los pantanos, son parte de su decoración.
Aunque las actividades de entretenimiento están orientadas en su
mayoría al público adulto, Nueva Orleáns ofrece un sinnúmero de
actividades familiares, como son: el rancho de lagartos, la
réplica del Natchez, vapor de los tiempos en que Mark Twain
escribió Tom Sawyer y en el que se puede surcar el río
disfrutando de una espléndida cena con música de jazz, los tours
que te llevan a conocer el Acuario de las Américas y el
Zoológico, entre otras atracciones.
También cuenta con una amplia gama de restaurantes para todos los
gustos. Puedes degustar los mejores cortes de carne, por ejemplo
en Shula's, steak-house pertenciente a Don Shula, legendario
coach de los Delfines de Miami; o probar la famosa comida
regional, llamada cajun, en el Gumbo Shop.
En el área de Bourbon Street, prácticamente encuentras un
establecimiento a cada paso, aunque en su mayoría se trata de
menús de comida rápida como hot-dogs y hamburguesas, que
permanecen abiertos toda la noche, siempre dispuestos a atender
a los visitantes.
Bourbon Street & The French Qarter
Debido a la sobrepuesta nacionalidad de esta ciudad, y del
estado de Louisiana en general, muchos nombres de calles,
avenidas y barrios cuentan con denominaciones hispanas, francas
y estadounidenses. En algunos casos, como sucede dentro del
French Qarter, las calles principales están identificadas con
inscripciones hechas de porcelana de Talavera; en ellas se puede
leer, por ejemplo, “Santana Street/Calle de Santa Ana”; o
“Bourbon Street / Rue Bourbon”.
En esta última se encuentra el corazón de la ciudad; de día, para
visitar tiendas de curiosidades, antigüedades y demás
mercancías; de noche para dejarse llevar por una fiesta de
luces, licores y música, en una verbena que no tiene fin, aun
fuera de la época del Mardi Gras.
Ahí conviven los establecimientos de jazz, como el histórico
Maison Bourbon que en un letrero, al centro de su escenario,
asume estar “dedicado a la preservación del jazz” con un sin fin
de bares para bailar salsa, bandas dedicadas al rock clásico y
otros géneros más contemporáneos. Todas en conjunto facilitan la
interacción entre los visitantes, sin importar su procedencia.
Mezclados con estos establecimientos, gracias a la libertad de
ideas y maneras de hacer negocio, se encuentran bares de table-dance
presentes en Nueva Orleáns desde hace décadas, y que han
contribuido a mantener su fama como la original Sin City (ciudad
del pecado). Aquí se localiza el casi mítico y multi
fotografiado Big Daddy's, con su otrora novedoso anuncio de neón
y maniquí en columpio, impensable mezcla de un faro y una sirena
que ha atraído marineros por generaciones.
Fuera de Bourbon Street están la Plaza de Armas -ahora llamada
Jackson Square-, alrededor de la cual se encuentran los
carruajes que te pueden llevar a recorrer el French Qarter y la
rivera del Mississippi a la vieja usanza, a trote de caballo.
Aquí se levanta la Catedral de San Luis, pintada completamente
de blanco, que deslumbra durante el día e ilumina la plaza por
las noches. Frente a Jackson Square está el Cafe Du Monde,
construido en 1862, que da a Nueva Orleáns un espacio con
ambiente netamente europeo y rincón idílico para los enamorados.
A media cuadra se encuentra la estatua dorada de Joan of Arc, que
antes estuviera ubicada frente al World Trade Center. Es
alrededor de Jackson Square, donde se encuentran .
En un día cualquiera, puedes verte sorprendido por una boda con
jazz, que actualmente sólo se puede presenciar en Nueva Orleáns,
donde la pareja y sus convidados bailan a través de las calles
acompañados por una banda que interpreta este género; una
celebración que a solteros, casados y divorciados, hace
emocionarse con la idea, aunque sea solamente por unos minutos.
Nueva Orleáns es considerada por algunos viajeros como la ciudad
menos americana de los Estados Unidos. Y no porque vacile en sus
lealtades, sino debido a la arquitectura, mezcla hispana y
francesa y los temas populares del French Qarter. Quizá uno de
los que más han contribuido a esta percepción sea su “Haunted
History" (historia encantada), que da testimonio de las
diferentes culturas que han habitado en la ciudad, así como de
sus creencias.
Puedes adentrarte en este mundo extraño y tenebroso contratando
tours para conocer los cementerios, cuyas tumbas se encuentran
en la superficie y no debajo de ella, así como otros recorridos
por el mundo del vudú, casas embrujadas, leyendas de fantasmas o
aquellos para revivir historias de vampiros reales y literarios.
Fuera del French Qarter
Saliendo del Barrio Francés, si te gustan los deportes, puedes
visitar el estadio Superdome, hogar de los Santos, equipo local
de futbol americano, cuyos partidos son motivo de grandes
verbenas populares.
Si lo que buscas es hacer shopping, en Nueva Orleáns existen
varios centros comerciales entre los que destacan el Riverwalk,
sobre la rivera del Mississippi y el Esplanade, en dirección a
los suburbios.
La ciudad también cuenta con un enorme centro de apuestas y juegos
de azar, el Harrah's Casino. En él se encuentra todo tipo de
máquinas tragamonedas, mesas de naipes y restaurantes.
Por otra parte, como un tributo a los maestros del blues, está The
House of Blues, restaurante y sala de conciertos que es visitado
por cientos de bandas a lo largo del año, para deleite del
público local y de los visitantes.
Si vas a Nueva Orleáns en periodo de carnaval, encontrarás que el
clima va de templado a caluroso, con mucha humedad y mucho sol.
Por el contrario, toma precauciones y abrígate bien en caso de
que sea en otoño o invierno, pues seguramente encontrarás
fuertes corrientes de aire, que hielan el ambiente hasta
alcanzar temperaturas bajo cero.
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Renovarse… y vivir
Cuando fue creada Nueva Orleáns, se pensó en una ciudad bien
conectada con el mar, a través del Mississippi, que se
mantuviera segura y alejada de las tempestades que azotan al
Golfo de México. Sin embargo, eso no pudo mantener a salvo la
ciudad, ni a todo Louisiana, durante 2005, cuando se vio
afectada por el huracán Katrina.
A poco más de un año de ocurrida esta tragedia aun es posible ver
señalizaciones y cuadrillas de mantenimiento operando en
diferentes segmentos de la ciudad y los suburbios, así como
algunos locales que mantienen sus puertas cerradas por
dificultades económicas.
En medio de esto, ha prevalecido su espíritu, el de sus autoridades
y habitantes, sobreponiéndose como atractivo turístico que hoy
ha salido a flote al cien por ciento para brindarnos sus
tradiciones y mezclas culturales, sus luces, fiestas y bailes,
para gozarla al ritmo del clásico “When the Saints Go Marching
In”.
Creditos:
Texto: Por Victor De Lucio
Morales |