|
Al oír de
Alaska, es común que nos imaginemos entre iglúes y osos polares,
alejados de toda civilización, en un mundo distante y quizá
peligroso, pero Alaska es mucho más que eso. Es un encuentro
verdadero con la naturaleza y a la vez un enfrentamiento con la
más moderna civilización. Su capital, Juneau, nos ofrece una
gama infinita de opciones para unas vacaciones de verdadera
aventura, pero si el ecoturismo no es lo tuyo, Alaska tiene los
mejores cruceros para el turismo Premium, además de esquí,
pesca, deportes, cultura y sobre todo mucha diversión.
Alaska
nos puede impresionar por muchas cosas, pero sobre todo por su
tamaño, ya que cubre casi un millón 500 mil kilómetros
cuadrados; cuenta con 55 mil kilómetros de costa; tiene mil 800
islas; en su interior hay más de 50 mil glaciares, 3 mil ríos y
3 millones de lagos; tiene además 17 de los 20 picos más altos
de Estados Unidos, entre ellos el monte Denali de 6 mil 194
metros.
La planicie interior
de Alaska sufre temperaturas continentales extremas, con veranos
sorprendentemente cálidos (38ºC) e inviernos ferozmente fríos
(-48ºC). Sus días de verano son muy largos y pueden llegar a
durar hasta 22 horas, mientras que en invierno sus noches son
extensas, dando lugar al bello espectáculo natural conocido como
la Aurora Boreal. De ahí que sea auto denominada como “la tierra
del sol de media noche”.
Constituye desde el 5 de enero de 1959, el estado número 49 de los
Estados Unidos de América. Tiene frontera con Canadá, Rusia -por
el estrecho de Bering- y con los océanos Pacífico y Ártico.
Su primer registro data del año 1648, cuando el ruso Semen Dezhnec
visitó esas tierras. Años más tarde varios exploradores europeos
acudieron a ellas. En 1906 Alaska se convirtió en un territorio
dependiente del gobierno estadounidense pero con su propio
gobierno. Como capital se designó a la localidad de Juneau.
Debido a las continuas batallas durante la Segunda Guerra Mundial,
era prioritario construir la infraestructura que garantizara su
protección; por ello, se construyó en 1942 la Autopista Alcan.
Juneau
Juneau ofrece la visión de los glaciares del fiordo de Tracy y
de Mendenhall, del Juneau Icefield y del parque nacional de la
bahía del glaciar, donde puedes practicar kayak, bicicleta, o
bien ir de excursión a un glaciar, sitio ideal para gozar del
snowboarding o practicar heliesquí, aprovechando el declive y
subiendo tu adrenalina al máximo. De igual forma puedes acudir
con toda tu familia o amigos y realizar el típico dogsledding o
trineo de perros.
La pesca abundante de salmón y de halibut está también disponible a
tan sólo minutos del centro de la ciudad. Las cabinas del yermo
y las casas de campo son suficientes para los pescadores que
desean aislarse en la paz de la montaña. Por su parte, las
excursiones de flightseeing (vista aérea) en Juneau, ofrecen un
paisaje espectacular.
La fauna en y alrededor de Juneau puede presumir de contar con una
de las concentraciones más grandes de oso marrón en el mundo,
mientras que en el lado del mar, brinda la oportunidad única de
mirar a las ballenas jorobadas. En el centro de la ciudad puedes
viajar por el tranvía.
Si tu conexión es
por cuestión de negocios, Alaska cuenta con el Centro de
Convenciones Centenario de Pasillo, situado al centro de la
ciudad capital. La Oficina de Visitantes siempre está disponible
para prestar ayuda en la realización de estos eventos,
ofreciendo incluso sedes como el canal de Gastineau o el lago
Auke.
Anchorage
Si la capital del estado es todo un reto, Anchorage es ideal
para la aventura. Ahí puedes ver osos negro, marrón y grizzlies;
150 especies de pájaros, ballenas, nutrias, alces, ovejas de
dall y más. La mayoría de ellos en estado salvaje, por lo que se
recomienda guardar la distancia.
Los naturales de Alaska representan a muchos idiomas, credos y
filosofías. Cuentan con canciones, danzas y arte, costumbres y
tradiciones diversas, y viven rodeados de un conocimiento que ha
sobrevivido por generaciones. Conocer a la gente de Alaska es
fácil, ya que no son recelosos en compartir su charla. Incluso,
cuentan con sus propias Olimpiadas juveniles, a celebrarse en
abril de 2007. En estos juegos, las últimas generaciones de los
naturales de Alaska muestran sus destrezas al probar sus
habilidades para la caza y la supervivencia, para aumentar su
fuerza, resistencia, agilidad, y el equilibrio de mente y
cuerpo.
Dos de los grandes atractivos de Anchorage son, primero el parque
de estado de Chugach, el tercero más grande de la nación, con un
diseño que resulta imponente al paisaje. Ideal para practicar
excursiones y snowmobiling, acampar, viajar en balsa y observar
a la fauna. El segundo atractivo es el parque nacional de Denali,
que aparte de ofrecer los atractivos del anterior, suma
actividades como el ciclismo de montaña y el ya mencionado
flightseeing.
La ubicación de
Anchorage distingue de forma singular la Aurora Boreal. El
fenómeno se describe como ondas impactantes y brillantes, su
color más común es verde amarillo brillante, que en ocasiones
puede producir patrones rojos, azules y púrpuras.
Su explicación es que aparece cuando las partículas eléctricamente
cargadas del sol, están sopladas en un viento solar y reaccionan
al campo magnético de la tierra. La mejor fecha para apreciarla
es el invierno.
La ciudad es un buen sitio para adquirir souvenirs elaborados
fielmente por los habitantes.
Fairbanks
Fairbanks es la segunda ciudad más grande de Alaska, después de
Anchorage, con alrededor de 80 mil residentes. Localizada cerca
de la confluencia de los ríos de Tanana y Chena, fue fundada en
1900. La ciudad desempeña un papel importante por su proximidad
con la región ártica y los yacimientos de petróleo del norte.
Cuenta con aeropuerto internacional y con atractivos centros
comerciales. Entre las actividades turísticas destacan la
travesía en barca por el río Chena, la visita al museo en la
universidad y los viajes que exploran la historia de la minería
del lugar. Su ubicación al norte, coloca a la ciudad como un
importante punto de partida para los viajes a través del Círculo
Polar Ártico y a los campos de la esencia de laurel de Prudhoe.
La ciudad también está conectada por ferrocarril con Anchorage, y
cada mañana da servicio con destino al parque nacional y a
Talkeetna.
Su gente
Alaska está escasamente poblada, con menos de una persona por
milla cuadrada. La mayor parte de la población está concentrada
en las ciudades y pueblos de la costa. La población nativa
incluye los Inuit, que viven principalmente sobre la costa del
Mar Ártico de Bering; los Aleutas, que viven en las islas del
brazo occidental, y los Americanos Nativos que viven en su
mayoría en el brazo oriental. La población actual incluye
inmigrantes de los 48 estados bajos, Europa y Asia.
Excursión a Alaska
A las islas y pueblos del brazo sudeste pueden se puede acceder
fácilmente, por avión. Se puede ir en auto hasta Skagway o hasta
Haines, si se toma la autopista Alaska. El sistema de Ferries
Alaska Marine Highway va desde Bellingham, Washington, o Prince
Rupert, Canadá, hasta Sitka, Juneau y Haines, con numerosas
paradas en muchas de las comunidades costeras. Estos ferries son
una vía de transporte muy conveniente entre los pueblos junto al
mar.
Aunque Juneau es la capital, la mayoría de los vuelos salen y
llegan a Fairbanks o Anchorage, ya que son ciudades más grandes.
Hay vuelos directos todos los días desde las ciudades
principales de los 48 estados bajos. Dentro de Alaska, hay
vuelos frecuentes entre ciudades y vuelos en helicópteros y
pequeños aviones que te ofrecen transporte hacia las regiones
más remotas.
Varias líneas
comerciales de cruceros ofrecen maravillosas excursiones de 4 a
7 días desde Seattle, o Vancouver, Canadá, bordeando la costa
hasta los canales de Prince William y de regreso, con recorridos
por glaciares, observación de ballenas y paradas en Sitka y
Skagway. Las excursiones combinadas de tierra y agua a menudo
incluyen una visita a Denali. Los cruceros pueden ser caros,
pero son una opción cómoda para recorrer Alaska.
Una alternativa más económica es probar los ferries de la Inland
Marine Highway. Salen todas las semanas desde Bellingham, al
norte de Seattle, y te llevan hasta Sitka, Juneau, Skagway y
Haines, con paradas en el camino en muchos pueblos costeros. El
viaje dura 3 días. La Alaska Highway es una opción de viaje con
paisajes muy hermosos.
No hay una línea de ferrocarril directa que conecte los 48 estados
bajos con Alaska. Una vez que haya llegado al estado, hay 470
millas de ferrocarril desde Seward hasta Fairbanks. Los trenes
son muy cómodos, con grandes ventanas y techos de observación
para ver el paisaje. Este ferrocarril está en funcionamiento
todo el año.
Los más valientes
pueden ir por la Alaska Higway. Sale de Dawson Creek, en British
Columbia y termina unas mil 422 millas al norte, en Delta
Junction, en Alaska. La ruta fue construida durante la Segunda
Guerra Mundial y se mantuvo sin pavimentar en la mayor parte de
su longitud. Ahora está en buenas condiciones y la usan miles de
viajeros. De Seattle a Fairbanks son 2 mil 300 millas.
Generalmente lleva unos cuatro o cinco días de manejo para recorrer
el largo total de la Alaska Highway.
Alaska Airlines, que cumple 75 años de servicio, ofrece vuelos
desde los principales aeropuertos de los 48 estados, con
excelentes aviones, entre ellos nuevos Boeing 737-800
conmemorativos.
Te sorprenderás al observar que Alaska cuenta con una vida normal,
llena de actividades culturales, artísticas y deportivas que
transcurren a diario, aunque sin dejar de ser novedosas; mejor
aún, son un atractivo extra para el visitante, que
convencionalmente ve en Alaska sólo un paisaje de hielo, cuando
detrás hay mucho más.
Creditos:
Texto: Por Elizabeth Santana
Hernández |