Trinchera Turística

Turismo en peligro


Por Fernando Betanzos y M. – LT – CMS Jueves, 21 Julio, 2016
Fernando Betanzos y M.

Fernando Betanzos y M.

Podemos decir “Turismo en Peligro”…, o “Turistas en Peligro” que de cualquier modo, el resultado será el mismo: La eventual pérdida de visitantes a cualquier destino, por bello o interesante que sea éste.

Parece que en Cancún y la Riviera Maya, el Gobierno ha sido rebasado por el mal.  Para afirmar lo anterior me baso, simple y llanamente, en las noticias nacionales e internacionales que diariamente reportan crímenes y balaceras ya no en las zonas circunvecinas de la región, sino en el centro de la ciudad – y en plena la zona hotelera. 

Ante estas noticias, los Gobiernos Municipales  y Estatal, responden  tibiamente diciendo que se trata de “ajustes de cuentas” entre grupos criminales.  Esta “aclaración” es una vergüenza para quien lo ha expresado puesto que su texto es un reconocimiento de la existencia en la zona de grupos criminales cuando que su obligación, de las autoridades, es el combatir a esos grupos criminales hasta desaparecerlos – cosa que no sólo en Cancún sino a lo largo y ancho del territorio nacional parece ya una cosa imposible.

Nada cambiará mientras el poder siga en manos de una minoría privilegiada.
"George Orwell"

Pero regresando al turismo, podemos decir también que al publicarse en todos los ámbitos y medios, tanto nacionales como internacionales, que en Cancún hay “ajustes de cuentas” entre grupos criminales, el turismo bien podrá elegir otros destinos en donde impere la seguridad, condición sine qua non para gozar de unas vacaciones bien merecidas.  No importa que se multipliquen hasta el cansancio los anuncios de sol y playa de Cancún y Riviera Maya, el turista  preferirá un  lugar seguro, aunque sus playas sean menos bellas que las de Cancún.  Es decir, la preferencia es por la seguridad, antes que la belleza natural.   

Hay otra situación que afecta al turismo:  Pleitos abiertos entre prestadores de servicios turísticos, como los que se presentan cada vez con mayor intensidad en Cancún y Riviera Maya entre taxistas y Uber así como también entre taxistas y transportistas turísticos.  Estos pleitos son ocasionados por los mismos Gobiernos tanto Federal como Estatal, criterio que explico a continuación:

Hace ya medio siglo, un grupo de operadores de turismo receptivo obtuvo equipo de transporte para los servicios de sus propios clientes, logrando que el Presidente Echeverría reconociera la necesidad de regular o reglamentar este servicio a pesar de la abierta oposición de los camioneros, como entonces se llamaba a los operadores del servicio interurbano de pasaje  – lo que se hizo mediante la expedición de una placa del Servicio Federal de Transporte  Exclusivo de Turismo.  Se dice pronto, pero la lucha fue ardua.  Una de las condiciones que se establecieron para este servicio era que el mismo fuera pre-contratado, a lo que no vimos, ni vemos, ningún problema.  Si les come el ansia, por favor pasen a la sección ZAPA y regresen por acá luego de leerla…      

Pero las cosas no resultaron tan sencillas:  El problema se presentó, en primerísimo lugar en los aeropuertos, donde el servicio de transportación terrestre estaba --y está—limitado a las empresas concesionadas por lo que los operadores de turismo receptivo entramos en conflicto con todos los aeropuertos de la República.  Al final de cuentas los aeropuertos impusieron una cuota por cada servicio de recepción y traslado que se prestara con placas Federales del Servicio Exclusivo de Turismo.  Curiosamente, estas cuotas las pone cada Grupo Aeroportuario a su gusto.

Por ejemplo, en el AICM la cuota actual es de $942 pesos por autobús de 45 plazas o más, que se reduce si cambia el equipo por otro de menor capacidad. En Cancún, la cuota es de $232 pesos.

Pero el pago al aeropuerto de la cuota asignada, no garantiza la prestación del servicio pues de repente y sin previo aviso, los taxistas concesionados  –probablemente azuzado por intereses turbios--,  deciden impedir la operación de los autobuses pre-contratados, sacan mantas con letreros alusivos a su exclusiva concesión y de manera obligada y soez bajan a los turistas de los autobuses junto con sus equipajes, los obligan a abordar los taxis – que no siempre los hay en número suficiente para transportar al grupo en un solo viaje.

Como el lector podrá darse cuenta, la situación descrita en el párrafo anterior, coloca a los taxistas fuera de la Ley, pero a nadie parece importarle pues para los elementos de la Policía Federal que se encuentran en la zona, “no pasa nada”.  Las quejas presentadas por los Operadores Receptivos a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a la Policía Federal, y al gobierno del Estado correspondiente, son desoídas o, en su caso, respondidas con explicaciones vanas.  Lo que queda en cada caso es que la fuerza  que despliegan los taxistas amedrenta a los turistas que al regresar a casa se refieren a los “bandidous” que les asaltaron a su llegada a México.   Hermosa propaganda turística – sin costo para nosotros.  Estos casos suceden en todos los destinos turísticos de México.  Los Cabos es el más notorio

Los casos UBER que se han venido presentando en Cancún son mucho peores y mucho más delicados.  El hoy Gobernador del Estado, Carlos Joaquín, prometió en su campaña electoral autorizar el servicio UBER, satanizado entonces por el ex Gobernador Borge, hoy  él mismo en el infierno. Por motivos desconocidos, el hoy Gobernador Joaquín, no ha cumplido su promesa de campaña por lo que en el Estado de Quintana Roo el servicio de transporte pre contratado de calidad mundial como UBER, CABIFY y otras empresas similares, se encuentra en una nube gris respecto a su legalidad.   Y es que la tipificación del servicio UBER o similares, tal y como están concebidos, no están reglamentados en la Ley por lo que, aplicando el principio jurídico de que lo que no está prohibido a los particulares, está permitido, algunos ciudadanos valientes se han lanzado a prestar el servicio UBER en autos de su propiedad.

Los taxistas tardaron en reaccionar,   pero ya lo hicieron…, tomando las leyes en sus propias manos y convirtiéndose en policías auto-defensas quienes,  al detectar un auto que pudiera ser UBER o similar, lo detienen, lo apedrean, amedrentan a los pasajeros – y al chofer – ocasionando que la noticia se publique en los diarios locales y de allí brinque a los internacionales como ya ha sucedido. 

La cosa se ha puesto peor, mucho peor:  Los autos que prestan servicio UBER no tienen identificación de ningún tipo y esto ha ocasionado que los taxistas auto-defensas confundan autos particulares como UBER,  los detengan y destruyan a pedradas, causando verdadero pánico entre los ocupantes del vehículo.  Hay videos circulando en “las redes sociales” en los que se ven a los auto-defensas destruyendo automóviles porque “creyeron” que se trataba de unidades UBER.  En uno de estos casos viajaban  jóvenes adolescentes cuyos vehículos quedaron muy dañados por las agresiones de los taxistas auto-defensas – sin mencionar el susto que se llevaron estos jóvenes cuyos padres aparentemente han decidido presentar queja formal. Ojalá, pues las autoridades del Estado dicen que no están enterados de nada, porque no hay denuncias.  ¿Será este nuestro nuevo sistema de justicia? ¿Cero acción sin denuncia, a pesar de que los medios den cuenta más que suficiente del delito?

ZAPA.- Desde Los Cabos nos cuenta un zapador que en Baja California Sur encontraron una manera de resolver el conflicto entre taxistas y transportadoras turísticas:  El cliente solicita su programa de transportes con la debida anticipación a su DMC.  Este a su vez, lo transmite por correo electrónico a las oficinas de Transporte y Movilidad  (dependiente de la Subsecretaria de Obras Públicas del Estado).  La oficina “toma nota” y le devuelve al DMC copia de su programa que queda como “definitivo” y al que no se le puede agregar ningún otro servicio.  El chofer de la unidad que presta el servicio debe traer copia del programa autorizado por Transporte y Movilidad  pues hay inspectores en diversos puntos estratégicos de la ciudad que comprueban que el servicio que se está proporcionando corresponde al que aparece en el programa autorizado.  De no ser así, el servicio queda suspendido y el transportista es multado.  ¡Pa´ que no te andes, compadre!   

fernando@betanzos.mx

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