Ágora Turística
El poder de la fe y los beneficios para el turismo

Para ser líderes en turismo religioso es necesario revisar varios aspectos.
30 Septiembre, 2011
Dicen que la fe mueve montañas, pero además de montañas también moviliza a millones de personas cuya motivación para recorrer (en ocasiones) una gran distancia, es justamente la fe.
Cada año millones de personas en todo el mundo realizan este tipo de turismo, visitando lugares sagrados como Roma, Turín, Jerusalén o Santiago de Compostela. En Europa se calcula que más de 15 millones de personas viajan por motivos religiosos. Y pese que las estancias son cortas, de tres a cuatro días, una investigación española revela que la industria de los viajes por causa religiosa o espiritual moviliza cada año a unos 300 millones de personas y genera una derrama económica de 13 mil millones de euros, lo equivalente a 16.8 mil millones de dólares.
En México uno de los santuarios más visitados es la Basílica de Guadalupe, lugar que se ubica entre los diez sitios preferidos para el turismo religioso, a nivel mundial. Según un estudio de la Oficina Española de Turismo en Roma, la capital mexicana está por encima de santuarios mundialmente conocidos como el Vaticano o los santuarios de Lourdes en Francia y Fátima, en Portugal.
Las visitas al santuario mexicano rebasan los 15 millones de visitantes, lo que nos conduce a reflexionar sobre si realmente hay una verdadera oferta en México para este segmento.
No basta con tener un santuario “exitoso”, es decir, al que acudan millones de personas de todas partes del mundo, también hay que pensar en la infraestructura necesaria para atender a esos visitantes.
Por ejemplo, a lo largo del año la Basílica de Guadalupe recibe un buen número de peregrinaciones pero ¿cerca de este lugar existe un hospital que atienda a las personas que por el cansancio del viaje y la mala alimentación llegue con la salud mermada? ¿No sería benéfico para los peregrinos contar con un comedor que les ofreciera alimentos, con el objetivo de sentirse atendidos, y con baños limpios para satisfacer sus necesidades básicas? ¿Y los hoteles alrededor para quien deseen pernoctar y así tener la oportunidad de conocer otros atractivos turísticos cercanos?
Reflexionando sobre lo anterior, creo que aún nos falta mucho trabajo, a pesar de todos los beneficios que ya recibimos gracias al turismo religioso.
Autoridades y prestadores de servicios turísticos enfrentan un reto para generar las condiciones necesarias para impulsar este tipo de turismo. Hay que trabajar en la elaboración de proyectos para mejorar las zonas en donde se ubican los santuarios más visitados, atendiendo problemas como el ambulantaje, que a su vez genera basura y delincuencia. De igual forma hay que reforzar la vigilancia para evitar los abusos de algunas personas que engañan con regalar productos religiosos para al final casi exigir dinero a los turistas.
Buena idea sería que hubiera guías capacitados y certificados que narraran la historia del lugar y de los santos adorados, envolviendo al visitante en una magia que lo invite a regresar.
Contar con transporte regulado y seguro también resulta conveniente y, como ya lo comentamos, mejorar la imagen urbana es indispensable.
Trabajar en todo ello se traduciría en un mayor número de visitantes, más derrama económica y mayor beneficio social. No desaprovechemos la oportunidad que desde hace mucho tiempo nos brinda el turismo religioso.
Hagamos del TURISMO el PRESENTE Y FUTURO DE MÉXICO!
