La inseguridad, la prensa y sus efectos en el turismo en México

No soy partidario de atentar contra la libertad de prensa pero sí en que ésta actúe en forma más responsable.
Dr. Jorge Bisteni-Bustani, CMP, CMM. 6 Septiembre, 2011
El tema central de la agenda nacional es sin duda, desde hace mucho tiempo, la violencia en el país misma que se recrudece conforme avanza el tiempo. Lo que hemos visto recientemente culminando con el caso del Royale Casino de Monterrey ya sobrepasa cualquier película de terrorismo que hubiésemos podido imaginar.
El presidente de la República le ha declarado abiertamente la guerra al crimen organizado incluyendo a los líderes de los grandes cárteles del narcotráfico, sin embargo, entre más insiste en su lucha, más actos violentos ocurren y cada vez con mayor número de víctimas inocentes. Su intención es sin lugar a dudas buena, pero la estrategia al parecer, no lo es.
Todo esto merece un análisis profundo para encontrar al final las razones por las cuales el turismo en México ha decrecido en forma importante a pesar de que en la Secretaría de Turismo se empeñan en presentar estadísticas falsas y proyecciones irreales.
Cuando vemos una película en donde se comete un delito, surgen muchos delincuentes tratando de imitar ese acto, a veces lo logran; cuando el delito es mayor y se relaciona al terrorismo, aparecen en el mundo una buena cantidad de terroristas tratando de hacer lo que vieron en la pantalla. Igualmente cuando surge un vengador anónimo en el cine nos llenamos de héroes recorriendo las calles para hacer justicia por su propia mano.
Lo mismo nos está ocurriendo en la vida real. Ciertamente no soy partidario de atentar contra la libertad de prensa pero sí en que ésta actúe en forma más responsable. Las noticias de los grandes delitos se repiten cientos de veces durante semanas en la televisión y en la prensa escrita. He visto el asunto del Casino de Monterrey mañana, tarde y noche y a cualquier hora que prenda el televisor en un noticiero. Es la misma noticia como si fuera un repaso, para que todos nos la aprendamos pero con el gran inconveniente que también llega a personas irresponsables, sin escrúpulos, que no ven que los verdaderos criminales y líderes de esas barbaries sean castigados, animándose a seguir sus pasos, y lo que antes eran hechos ocasionales ahora se convierte en una cadena sin fin de delitos que atentan cada vez más contra la población civil, contra los inocentes.
Por otro lado vemos en las mismas noticias que atrapan a supuestos delincuentes con pruebas irrefutables de que han cometido uno o más delitos, como es el caso de acopio de armas, o los videos de un señor influyente recibiendo grandes sumas de dinero en el rincón de un casino, para que días después un juez declare el auto de libertad por falta de pruebas.
Esas malas noticias también traspasan nuestras fronteras con la misma frecuencia e intensidad con que las vemos en México, lo cual genera una imagen terrible del país, invitando a la gente a no venir debido a que es un territorio sin orden, lleno de delincuentes en donde su integridad física y quizá hasta su vida, corren peligro.
Con lo anterior no pretendo limitar la libertad de prensa y el derecho que tenemos todos a estar informados, pero creo fervientemente que tanta repetición de las malas noticias, tantos detalles de cómo se logran los delitos, tanto manejo mediático inadecuado, además de poco o nulo castigo para los criminales, están ocasionando mayor número de actos delictivos y peor imagen de nuestro país en el extranjero y de nuestros destinos turísticos a nivel nacional.
Hasta hace poco tiempo el norte de la República Mexicana era la zona que gozaba de mayor seguridad, particularmente la ciudad de Monterrey. Hoy, después de los acontecimientos en Torreón, Ciudad Juárez, Monterrey, Tamaulipas y otros sitios, resulta que son las áreas de mayor peligrosidad y delincuencia en México dejando atrás a regiones que antes gozaban de esa mala fama como fue el caso del estado de Chiapas. Hoy en día nadie se atreve a viajar a esos sitios si no es absolutamente indispensable y acortan su estancia lo más que se pueda, generando menor ocupación hotelera, menor gasto por persona y menor derrama económica para el destino.
Quien pretende llevar a cabo un congreso en Monterrey, sobre todo uno de carácter internacional, es hoy por hoy merecedor de ser tildado de loco.
Nuestros destinos turísticos de clase mundial que antaño fueran bien conocidos y valorados en el exterior, no escapan de esta catástrofe. No hay día que no veamos malas noticias de Acapulco, Ixtapa y en menor escala de otros sitios. Acapulco ha sido por años el lugar más conocido de México en el exterior, el sitio donde muchos famosos artistas construyeron sus residencias de veraneo, donde se hicieron películas, festivales y series televisivas que fueron vistas en todos los rincones de la tierra. Acapulco fue sede de grandes congresos nacionales e internacionales y tristemente hoy es blanco de una prensa despiadada que magnifica las malas noticias de lo que ocurre entre bandas de criminales en regiones alejadas de la zona turística y residencial del puerto.
Hace años vimos la construcción de la llamada “autopista del sol” que redujo considerablemente el tiempo de traslado entre la ciudad de México y Acapulco, sin embargo se ha creado pánico entre la gente por la exagerada e inexacta versión que en dicha autopista asaltan a los viajeros, en especial a quienes viajan en camionetas de lujo.
En los últimos 18 meses he viajado por la autopista del sol no menos de 80 veces y nunca he visto nada irregular en la carretera. Tampoco he sabido de algún conocido al que hayan detenido para robarle su vehículo, pero hace poco salió en primera plana de un diario de circulación nacional toda una nota calificando a la autopista del sol como la autopista de la “muerte”. El efecto de esta prensa irresponsable genera pánico entre la población y graves daños económicos en restaurantes de la carretera, en gasolineras, en las mismas cuotas de peaje que se ven disminuidas y que sirven para darle mantenimiento a la autopista.
México esta sufriendo indudablemente por la delincuencia y la irresponsabilidad de muchas autoridades de su gobierno pero ese problema se está magnificando por la manera como se distribuyen y repiten las noticias, sobre todo hacia el exterior del país.
En el segmento de turismo de reuniones, el que me interesa particularmente por mi actividad, los daños ocasionados por la exagerada información negativa sobre ciertos destinos de México, particularmente Acapulco, son enormes. Nuestra asistencia promedio a eventos repetitivos del mismo tipo ha bajado casi en un 50% y por ende la ocupación hotelera y el requerimiento de servicios en los destinos. Esto trae consecuencias como mayor índice de desempleo, menos inversión, mayor depreciación de las propiedades y desde luego mayor delincuencia porque la gente ya no encuentra otra manera de llevar el sustento a su casa.
Termino reafirmando mi convicción de derecho a la información que todos tenemos, libertad absoluta de prensa y un rotundo no al amarillismo periodístico y a la repetición incansable de las malas noticias que nos aquejan.
