Al Buen Entendedor

Restaurantes  Emblemáticos
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Hace muchos años que dejé la querida Ciudad de México y sin duda existen muchos novedosos y vanguardistas locales que atrapan al exigente comensal.

 

**Sergio González Rubiera. 17 Agosto, 2011

Emblemático, que es representativo, distintivo, alegórico, significativo, característico o simbólico. Teniendo en cuenta esos significados de esta bonita palabra quiero compartir con mis ocho lectores mi opinión acerca de aquellos establecimientos gastronómicos que por su tradición y desde luego su comida, se han convertido en emblemáticos de algunas ciudades y con ello recordar con cariño  a algunos que usted probablemente conoció.

 

Hace muchos años que dejé la querida ciudad de México, y sin duda existen muchos novedosos y vanguardistas locales que atrapan al exigente comensal, como el ahora famoso Pujol de la colonia Condesa, entre muchos que ofrece esa gran ciudad. Pero cómo olvidar los clásicos, aquellos que siempre eran garantía y de los que tantas anécdotas se pueden recoger.

 

Recuerdo siempre con cariño a la espectacular Hacienda de los Morales y al inolvidable Maitre D, Don Lorenzo Petrucci ¿Probó usted alguna vez las crepas de huitlacoche? mmm, platillo inolvidable como inolvidables son sus jardines y salones; y con esa Hacienda ancestral de Polanco habría también que recordar a San Angelín, en el sur de la ciudad, y a la Antigua Hacienda de Tlalpan.

 

Memorable también Sir Winston Churchill, tradicional recinto en el que se reunieran políticos y hombres de negocios por muchos años.

 

Lugar importante en la lista lo ocupa el muy querido Bellinghausen de la zona rosa con su famoso filete Chemita; cómo olvidar aquella terraza magnífica, ahora muy codiciada por los fumadores ante la nueva realidad anti tabaco. Recuerdo aquellos viernes por la tarde de negocios o con amigos en ese restaurante que siempre era una garantía. Y si estaba lleno, siempre estaba la alternativa del Angus Zona Rosa, en donde los caballeros podíamos darle recreo a la pupila, es decir, darnos un pequeño taco de ojo, usted sabe…

 

Y si de cantinas se trata, ahí tiene usted el Restaurante-Bar la Ópera con sus cuentos y anécdotas de la revolución mexicana. En ese renglón cómo olvidar a la Belmont, a espaldas del antiguo Hotel Fiesta Palace en el Paseo de la Reforma. La última vez que visité esa cantina me ofrecieron el fabuloso menú de salsas mexicanas preparadas en la mesa con molcajete, en donde usted puede elegir chapulines de Oaxaca con chile de árbol para acompañar el taco, entre decenas de opciones, simplemente sublime. Y no se olvide tampoco del Bar Niza, en donde la Oreja de Elefante era infaltable previa al juego de dominó.

 

Y para no dejar la tradición española fuera de la lista hay que recordar al Tijuana, frente al monumento a la Revolución, con su fantástico pulpo a la gallega y desde luego en un lugar muy especial al viejo y legendario Correo Español de Peralvillo, el mejor lugar del mundo para comer Cabrito estilo asturiano.

 

La ciudad de México siempre ha sido y será una excelente opción para los amantes de la buena mesa; sus locales antiguos, históricos, culturales, su dedicado servicio y desde luego sus sabores y colores que satisfacen al más exigente paladar chilango, lo mismo al encumbrado, al intelectual y al sibarita, México lo tiene todo. Para mí esos son los emblemáticos.

 

Otra ciudad en la que comer es todo un ritual y desde luego un disfrute a los sentidos es Madrid. La capital española reúne en su territorio lo mejor de la rica y variada gastronomía ibérica, y usted puede ir del País Vasco o Catalunya hasta Sevilla en materia culinaria en una sola ciudad.

 

“Cuando vayas a Madrid chulona mía, voy a hacerte emperatriz de lavapiés y alfombrarte con claveles la Gran Vía y bañarte con vinillos de jerez” como cantara Agustín Lara, a esa gran ciudad en la que comer, entre otras cosas, es toda una experiencia.

 

Quien ha visitado la “cuna del recrieco y el chotis” seguramente no olvida el Botín en el callejón de cuchilleros para comer cordero y tomar vino en porro a la antigua. Yo particularmente me quedo con el Asador Donostiarra, a una cuadra del Paseo de la Castellana, para probar ese magnífico filete asado en plato de barro en tu propia mesa; muy buena opción luego de ver al Real Madrid en el Santiago Bernabeu que queda a unas cuadras.  Y desde luego no puedo olvidar el Rincón de Esteban, colega de La Chaine des Rottiseurs con su tradicional plato “manda huevos” del que le contara la historia en este espacio hace un tiempo.

 

Y no puede faltar en este recuento el famoso Restaurante La Barraca en la calle de la Reina 29, para comer la mejor paella, so pena de que los Valencianos me reclamen, y bueno  en ese caso está también la muy famosa y reconocida Casa de Valencia, en donde pedir un arroz puede ser una experiencia de vida.

 

Y Nueva York. ¿?... Cómo dejarla fuera, ya casi se me acaba el espacio pero quiero traer a la memoria de quienes visitaron la gran manzana en los ochentas, aquel tradicional italiano que era un clásico luego de ir al teatro en Brodway, el famoso Mamma Leonne, ahora sustituido por el vanguardismo y el súper trendy style de Manhattan con su Nobu y sin duda el Tribecca Grill de Robert De Niro, no se lo pierda. Y cómo dejar fuera al siempre emblemático River Café, con la mejor vista del puente de Brooklyn.

 

No puedo dejar este espacio sin hablar de mi querido Cancún. Recuerdo con cariño los restaurantes que a mi juicio eran los emblemáticos hace 23 años; La Alternative que comandaba el buen Gifri, Gypsis de Memo Calderón en la laguna, con la mejor oferta de Jazz grabado en un ambiente muy romántico, el querido Blue Bayou del Hyatt Cancún Caribe, quien puede olvidar la tradicional fiesta de Blanco y Negro una vez al año y sin duda Casa Rolandi que es hasta hoy el emblemático por excelencia de Cancún y el único que sobrevive a esa romántica lista.

 

El gran emblemático del centro de Cancún es Pizza Rolandi con sus 32 años de experiencia que satisface a locales y turistas, y seguramente en esa lista habría que insertar a la Parrilla de la Yaxchilán, la mejor oferta mexicana de esta querida ciudad.

 

Es evidente que dejé a muchos fuera, por espacio y por memoria, pero espero haberle traído buenos recuerdos.
En la siguiente entrega le contaré de la cultura gastronómica de las ciudades. Tenemos en México cultura gastronómica. ¿?....  no se la pierda.

 

Cualquier comentario con esta nostálgica columna, favor de dirigirlo a: sgrubiera@acticonsultores.com

 

**Consultor internacional y conferencista.

 

 

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