TRINCHERA TURISTICA
Como la Línea Maginot

Las instalaciones para discapacitados que existen en México, cuando existen, son siempre a medias.
Por Fernando Betanzos y M. 1 Julio, 2011
Cuando un turista discapacitado visita México, pasa las de Caín. Desde su llegada a México le es imposible el paso a donde sea que quiera dirigirse, pues no contamos, sólo en algunos lugares que son la excepción, con la infraestructura arquitectónica que le permita una movilidad adecuada a su invalidez. Lo que encuentra es una Línea Maginot que le obliga a aceptar apoyo de terceros que en algunas ocasiones lo apoyan amablemente y otras a regañadientes, cargándolo para pasar al otro lado de la Linea Maginot. Los discapacitados no aceptan que se les cargue como un fardo. Su calidad de seres humanos les da el derecho de exigir servicios e infraestructuras que le permitan moverse por sus propios medios.
Las instalaciones para discapacitados que existen en México, cuando existen, son siempre a medias. Por ejemplo, es posible que en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México haya una rampa para acceder a la banqueta y de allí a los mostradores, pero no hay mostradores apropiados para discapacitados. Puede haber un mostrador designado para atender discapacitados, pero su infraestructura no es la que un minusválido requiere. Tampoco hay sanitarios adecuados por la misma razón.
En zonas arqueológicas, no se diga. Excepto Chichén Itza y Uxmal, las demás carecen de instalaciones completas para discapacitados. En los hoteles, un número muy reducido puede decir que cuenta con instalaciones adecuadas para el caso que nos ocupa. Un hotel de la Ciudad de México, sobre el Zócalo, anuncia habitaciones para discapacitados, pero no cuenta con rampa de acceso. Y el metro o el metrobus tampoco son “amigables” con los discapacitados, y si estos servicios, supuestamente “dignos de una ciudad moderna” no son “amigables”, ya pueden imaginarse cómo podríamos calificar a las “peseras” y sus cafres del volante en cuanto a su trato con el público en general y los discapacitados en particular.
Por todo lo anterior, me dio gusto oír al presidente Calderón regañar a los miembros de su gabinete que no atienden sus instrucciones sobre la necesidad de contar a lo largo y ancho del país con infraestructura adecuada para discapacitados. En especial le pidió al secretario de Comunicaciones y Transportes fijar normas para que los aeropuertos y las carreteras cuenten con rampas, acceso y sanitarios adecuados para las personas con discapacidad. Al director del ISSSTE, Jesús Villalobos, le dijo que "a ver cómo le hace", pero las guarderías deben modificar su reglamento para que proporcionen el servicio a los padres de niños con discapacidad. Felicidades señor presidente. Ojalá que sus secretarios y directores hallen “cómo hacerle”…
ZAPA.- Menudo lío en el que están los Azcárraga, y menudo berrinche que estará haciendo, desde donde se encuentre, mi amigo que fue don Emilio Azcárraga Vidaurreta, repitiéndose, allá donde está, “Se los dije…, se los dije”. Y es que por donde se vea, la quiebra de Mexicana fue causada por errores crasos tras errores crasos de administración, historia que aparentemente se repite ahora con el Grupo Posadas. La reciente demanda presentada por el Sindicato de Pilotos Aviadores ASPA, es otro dolor de cabeza para los Azcárraga. Que pena.
