Al Buen Entendedor…

Insuficientes Recursos para la Promoción Turística
| Más

 

Sergio Gzz Rubiera

No solo competimos con los destinos, islas y países del caribe que hacen enormes esfuerzos publicitarios, sino con las preferencias de los viajeros.

 

Sergio González Rubiera. 16 Junio, 2011

Antes de entrar en materia me disculpo con mis ocho lectores por el abandono en que los he tenido. No tengo excusa, pero supongo que los avatares de la crisis mundial han sustraído mis pensamientos, con lo cual las ideas para este espacio no han fluido con la frecuencia y naturalidad acostumbrada, en adición, una que otra comilona, alguna conferencia por ahí, otra por allá y algunas incapacitantes migrañas, se han interpuesto para poder cumplir a cabalidad con este compromiso, pero ya estamos de vuelta querido lector, lectora, así que sin más preámbulos, como decía mi tía, “a lo que te truje”…

 

Repetidamente hemos señalado en este y otros espacios, y así lo han externado también hoteleros y otros actores del escenario turístico, que no son nunca suficientes los recursos que se destinen a la promoción de los destinos turísticos, habida cuenta  de que libramos una dura batalla con diversos destinos del mundo que disponen además de grandes bolsas para esta tarea, y cabe decir que éstas son millonarias en dólares.

 

No solo competimos con los destinos, islas y países del caribe que hacen enormes esfuerzos publicitarios, sino que la competencia por las preferencias de los viajeros es global, lo cual sin duda dificulta y convierte en todo un reto la estrategia de promoción institucional.

 

Ante estas inquietudes que se han venido expresando desde hace ya muchos años, es que surgió el 2% de Impuesto al Hospedaje y con él los Fideicomisos para la Promoción Turística de los destinos del Caribe mexicano, entre ellos la OVC.

 

En beneficio de mis ocho lectores y de aquellos que no estén particularmente familiarizados con este impuesto, permítaseme hacer un poco de historia.

 

Cuando se crea el Impuesto al Hospedaje en tiempos en que gobernaba el Ing. Mario Villanueva, se crean los Fideicomisos para la Promoción y se establece que este recurso que sería recaudado por los hoteleros, se destinaría ex profeso a las estrategias de promoción, publicidad y relaciones públicas de nuestros destinos, sin embargo desde que nace, nace medio torcido y le cuento porqué.

 

Resulta que el gobernador dispone que de la gran bolsa del nuevo recurso, de entrada había que destinar el 20% al gobierno del estado por “gastos de recaudación”… ?,  hágame usted el favor, que gastos de recaudación podría tener el gobierno si los recaudadores son originalmente y hasta hoy los hoteleros que depositan dicho impuesto en las arcas del gobierno estatal, pero ni hablar, así lo dispuso el mandamás y había que aceptar.

 

Luego, de lo que quedaba en la bolsa, nos dicen que se hace necesario destinar un 20% a los ayuntamientos municipales, supuestamente etiquetado para “Obras de Infraestructura Turística”, sin embargo ese recurso nunca se ha transparentado y los ediles no han rendido cuentas de tales ingresos.

 

Por una parte ese 20% está mal destinado toda vez que el IMPUESTO AL HOSPEDAJE fue creado para propósitos exclusivos de promoción, publicidad y relaciones públicas de los destinos turísticos a través de un Fideicomiso, con lo cual destinar un 20% al gobierno municipal esta fuera de los propósitos originales. En consecuencia, el gobierno estatal y municipal a lo largo de los años ha aprovechado esta nueva recaudación para hacerse de recursos aprovechando una bolsa que en estricto rigor no le pertenece, pero además por si fuera poco esta bolsa en lo referente al citado 20% no ha sido transparente.

 

Cuando llega Joaquín Hendricks, sensibilizado por su nuevo secretario de Turismo y algunos empresarios, decide devolverle a los Fideicomisos un 15% de los famosos gastos de recaudación.  Recuerdo que muy rimbombante, en una reunión en el Centro de Convenciones anunció: “a partir de hoy el 95% de los recursos del impuesto al hospedaje se destinará a la promoción” aseveración seguida de estruendoso aplauso. En efecto, el entonces Gobernador nos devolvía algo de recursos, se quedaba el gobierno del estado ya solo con un 5%, pero lo del 95% no era del todo cierto, pues seguía pendiente aún el 20% destinado a los municipios.

 

Cuando sucedió el lamentable acontecimiento del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, convocó el gobernador a todas las fuerzas vivas del turismo de Quintana Roo para decidir las acciones emergentes ante el nuevo escenario que se vislumbraba. Armamos entonces desde la Secretaría Estatal de Turismo varias mesas de trabajo con empresarios y recuerdo claramente que fue entonces cuando encontramos una manera de recuperar ese 20% en manos de los alcaldes y destinarlo a la promoción. Colé el tema en las mesas de trabajo, lo confieso, y personalmente le propuse al gobernador que negociara con los presidentes municipales para que en un acuerdo de buena fe, de alguna manera donaran ese recurso y se destinara a la promoción ante la situación de emergencia en que nos veíamos, toda vez que el mercado de viajes de Norteamérica se iba a retraer, tal como ocurrió.

 

Habíamos ganado una pequeña batalla, pero no la guerra, los alcaldes en turno aceptaron, no todos de buena gana, pero aceptaron, lo cual aumentaba sensiblemente nuestros recursos para la promoción. Eso fue en septiembre, y el acuerdo fue hasta el término del año 2001.  Luego, entre acuerdos y negociaciones, estire y afloja, lograron los Fideicomisos conservar el recurso hasta marzo. En abril llegaron nuevos munícipes al poder y reclamaron lo que “era suyo” según los contratos legales del Fideicomiso, es decir “su 20% para obras de infraestructura turística”. 

 

Solo hubo un Alcalde, Gabriel Mendicuti, en Solidaridad, que presentó al Comité Técnico del Fideicomiso Riviera Maya un proyecto serio y bien fundamentado para el destino de esos recursos, que era la terminación de la 5ª Avenida como paseo peatonal que incluía un embellecimiento de toda la calle y lo cumplió.  Fuera de ese caso particular, los gobiernos municipales nunca, desde la creación del Impuesto al Hospedaje han rendido cuentas de ese 20% y jamás se han sentado a la mesa con el sector turístico para establecer proyectos de beneficio para la actividad turística.

 

Pero le cuento más, querido lector, por si esta novela le parece poco, resulta que en el ocaso de la administración anterior, la de Félix González Canto, se aprobó un incremento del 50% en el Impuesto al Hospedaje, es decir, pasó del 2 al 3%, lo cual sería muy bueno para la promoción turística si es que este recurso llegara a los Fideicomisos, pero sorpresivamente no ha sido así.  Ese 1% adicional que significa varios millones de dólares al año, ha ido a parar al gobierno estatal, y hasta el día no se conoce el uso y destino de tales recursos.

 

A la vista de lo expuesto, se antoja interesante y por demás deseable que nuestro nuevo y joven gobernador tome de una vez por todas las decisiones que se debieron tomar hace mucho a efecto de eficientar y transparentar los recursos provenientes del Impuesto al Hospedaje.

 

Y no solo eso, la bolsa de recaudación debería ser mayor. En Florida por ejemplo pagan alrededor del 6% pero todos aportan, líneas aéreas, restaurantes, arrendadoras de autos, y desde luego la hotelería y el resultado es una bolsa superior a los 35 millones de dólares al año.

 

Si bien hemos dicho repetidamente que es prioritario invertir más en infraestructura y desarrollo de productos antes que en promoción, ésta es siempre necesaria, y lo verdaderamente deseable y justo es que los recursos para ello sean transparentes.

 

Cualquier comentario con esta columna que está de regreso, favor de dirigirlo a sgrubiera@acticonsultores.com

 

*Dirige la empresa Acticonsultores, expertos en calidad y marketing turístico en Latinoamérica, desde 1995.

 

 

Home - Palabras de