Opinión

El hospedaje informal


6 Marzo, 2017
Héctor Pérez García

Héctor Pérez García

El titulo del presente articulo es otra manera de llamar “pirata” al alquiler ilegal de hospedaje que lucra a la sombra de los esfuerzos y grandes costos de la promoción oficial y privada para atraer visitantes a una ciudad turística de México.

Pero: ¿Por qué ilegal? Por la sencilla razón de que la mayor parte de los involucrados, propietarios de residencias, casas, departamentos o condominios, más una red formal o informal de intermediarios que dan la cara- virtualmente- al cliente, no pagan impuestos de ninguna naturaleza. Para ello se utilizan las redes sociales, los servicios de empresas trasnacionales y las paginas web de la Internet entre otros medios.

En Europa, donde este fenómeno comenzó durante la crisis económica de 2008 el negocio se ha intensificado y ya en algunas ciudades ha sido regularizado, mientras que en otras la lucha contra el hospedaje pirata continúa con mayor o menor éxito.

En México el fenómeno ha sido reconocido en la Ley General de Turismo que establece que estados y municipios tienen la responsabilidad de identificar y regularizar a los infractores invitándolos a registrarse en el Registro Nacional Turístico, cosa que no ha sucedido hasta ahora pero que  la luz que nos da el reciente informe del Observatorio Integral de la Actividad Turística de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, donde se establece que casi el 30.0% de la oferta de alojamiento en la Bahía es ilegal, sería urgente que las autoridades estatales y municipales se “pusieran las pilas” como se dice en el argot del puerto para comenzar a    Incorporar  la formalidad a más de 10 mil unidades de alojamiento ilegal.

En Europa y en España en particular a este fenómeno la llaman eufemísticamente Economía Colaborativa y la lucha se ha intensificado en ambos lados de la trinchera, los particulares ofreciendo sus servicios y empresa globales promoviéndolos.  El resultado se avisa en un reportaje de que nos llega de España: Economía compartida: los peces chicos se comen al grande.

Las grandes empresas que han dominado la industria turística en los últimos años presencian ahora con cierta impotencia el ímpetu de un fenómeno que ha alterado las reglas de juego, amenazando su posición y cuota de mercado. La economía colaborativa o compartida -también conocida como P2P, “Peer to Peer”, de igual a igual- hace que los peces pequeños sean en realidad miles de pirañas que se lanzan al asalto del grande.

En cualquier caso, los peces chicos (propietarios de viviendas que ofrecen una habitación a turistas, conductores que hacen de taxista sin licencia, personas que se ofrecen a hacer de guía sin título oficial...) no nadan solos, sino que están acompañados y dirigidos por otras “criaturas”: nuevos intermediarios que basan su modelo de negocio en la economía colaborativa pero que al mismo tiempo disponen de presupuestos millonarios para marketing.

Lo cierto es que no son miles, sino centenares de miles de pececitos los que ahora nadan en el mercado. Y puede que sean millones en pocos años.

Uber, por ejemplo,controla una flota de 160.000 vehículos en todo el mundo, aunque no sea propietaria de ninguno.

Por su parte, Airbnb ofrece alojamiento en 34.000 ciudades de 190 países. En total comercializa más un millón de alojamientos particulares, que pagan una comisión del 3% por cada reserva que se cierra en la plataforma. Recientemente la compañía incluso ha comenzado a operar en Cuba y su valoración actual (20.000 millones de dólares, tras sucesivas rondas de financiación a las que acuden fondos de capital riesgo) supera a la de cualquier cadena hotelera.

Pero a pesar de las expectativas que genera la economía compartida, cabe recordar que Uber dejó de operar en España por problemas judiciales. Airbnb y otras webs similares siguen funcionando, pero la Agencia Tributaria ha anunciado que vigilará especialmente a aquellos “negocios particulares de alojamiento de turistas a través de la red”.

Por ahora Barcelona ha lanzado un buscador de viviendas turísticas legalizadas y el usuario puede informar al Consistorio de los pisos no registrados. El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha una web que permite consultar si una vivienda de uso turístico tiene licencia actualmente en la ciudad y por tanto es legal. La dirección del portal es barcelona.cat/habitatgesturistics y la información está disponible en catalán, castellano, inglés, francés y alemán, según informa el Consistorio.

Esta página es uno de los recursos del plan de choque diseñado por el Gobierno municipal para intensificar la lucha contra la oferta sumergida de pisos turísticos y garantizar la convivencia, el derecho a la vivienda y un modelo urbano sostenible.

Como consecuencia de ello Barcelona ha abierto expediente sancionador a nueve portales de alquiler, según publicó HOSTELTUR noticias de turismo, mientras que la Agencia Tributaria inspecciona a 3.000 contribuyentes por pisos turísticos.

En este caso se trata de una pequeña guía dirigida tanto a residentes como turistas con la que el usuario puede detectar fácilmente si una vivienda de uso turístico es o no legal, y, en caso de que sea ilegal, se le ofrece la posibilidad de rellenar un formulario para informar al Ayuntamiento.

También se proporciona información sobre qué es y qué características debe cumplir una vivienda vacacional para ser legal, así como de las obligaciones que tiene el propietario hacia la comunidad de vecinos.

Asimismo se facilita un enlace a través del cual los residentes de Barcelona pueden enviar su queja si creen que en su finca hay viviendas de este tipo sin licencia, y visionar un video, en las versiones de catalán y español, donde se explica el procedimiento administrativo para clausurar una vivienda turística ilegal, según informa la agencia noticiosa EFE.

Airbnb es uno de los factores disruptivos que ha alterado el turismo urbano y las ciudades europeas quieren ponerle freno de manera coordinada. Al menos, ésa es la intención mostrada  por representantes de una quincena de urbes durante un encuentro organizado por el Ayuntamiento de Barcelona.

En dicho encuentro, uno tras otro los representantes municipales acusaron a Airbnb más o menos de los mismos males: la plataforma digital sería una de las principales causantes del auge de la oferta ilegal de alojamiento; de ejercer una mayor presión turística y molestias que sufren los vecinos; de disparar los precios de los alquileres convencionales…

Es cierto que Airbnb ha llegado a acuerdos con varias ciudades europeas para cobrar la tasa turística, pero en otras ciudades como Barcelona, la plataforma ha sido multada y se le requiere para que deje de comercializar miles de viviendas de uso turístico que no disponen de las correspondientes licencias.

El geógrafo Oriol Nel.lo propuso a las ciudades que no sólo deben preocuparse por cobrar la tasa turística a los viajeros que pernoctan en viviendas comercializadas por Airbnb. Los ayuntamientos también deberían exigir a los propietarios de los pisos turísticos que paguen un impuesto por las plusvalías que obtienen gracias al alquiler turístico, mucho más lucrativo que el alquiler convencional (de 2 a 4 veces más), según propuso este experto

En suma, la jornada de Barcelona entre responsables y técnicos municipales ha servido en parte para compartir experiencias acerca del tipo de acuerdos que las diferentes ciudades tienen con Airbnb.

¿Podrían las ciudades acabar planteando a Airbnb las mismas exigencias? Los expertos que acudieron a la jornada discrepan, dadas las diferentes características de cada destino urbano.

“Pero el sólo hecho que los destinos urbanos nos hayamos reunido para compartir experiencias ya supone un elemento de presión hacia Airbnb”, apunta un responsable del Ayuntamiento de Barcelona.

En destinos turísticos como Puerto Vallarta o  Cancún el problema cobra una dimensión adicional: la mayor parte de los propietarios son extranjeros que se embolsan buenos réditos de manera ilegal aumentando con ello las “fugas turísticas” que erosionan el gasto turístico legal.

El autor es analista turístico y gastronómico   
Sibarita01@gmail.com

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