Trinchera Turística
Sectur, la súper secretaría

El turismo debe de manejarse como una actividad meramente económica
Por Fernando Betanzos y M. 13 Enero, 2012
El turismo es tan maravilloso y noble que nos da todas las oportunidades, literalmente, del mundo, para promoverlo. Porque el turismo no es uno, son muchos. Aquí les van unos botones de muestra: Turismo Tradicional (“Leisure” le dicen en inglés), con sus sub segmentos: Turismo Familiar, Turismo de Playas (dolc e far niente), Bofas, Spring Breakers, – que bajó dramáticamente en el 2011 --, Turismo Cultural -- con sus sub segmentos Histórico, Arqueológico , Pintura Mural y de Caballete, Arquitectónico, de Artesanías, Fotográfico, de Observación de Aves y de la naturaleza como ballenas, nado con delfines y tiburones ballena, etc. Turismo de Salud – con sus sub segmentos Tratamientos Médicos, Spa, Yoga… -- Turismo de Aventura y también sus sub segmentos: Suave, Medio y Extremo, a su vez cada uno con sus especialidades rappel, tirolesa, descenso en ríos, espeleología, kayakismo, buceo, velerismo, surfeo, pesca en altamar o ríos (con gran despliegue de adrenalina el primero y la calma interior en el segundo), trekking, montañismo, carreras y concursos como los maratones y triatlones, el “Iron Man” y más. Turismo de espectáculos, masivos o exclusivos, gratis o extremadamente caros, como los que nos obsequia Marcelo Ebrard en el Zócalo de la Ciudad de México todas las semanas, o muy caros como los que ofrece OCESA en lugares antes prohibidos: Chichén Itzá, por ejemplo. El listado es interminable.
Hay todavía un segmento que no puede ser olvidado debido a su gran importancia: Turismo de Reuniones, también con sus subsegmentos: Reuniones de Negocios – cuyos temas y, por ende, sus sub-sub segmentos son infinitos, junto con las Reuniones Científicas. Reuniones Religiosas - mejor conocidas como Peregrinaciones y que cada día más, en sus diversas denominaciones, se multiplica a sí mismo y a su importancia.
Cada segmento o sub segmento es una oportunidad de negocios para México, tanto nacional, como internacionalmente hablando. El turismo nacional ayuda a distribuir la riqueza nacional y el internacional aporta divisas nuevas a la economía, como todos lo sabemos. Considero que el programa de trabajo que presente el próximo gobierno, deberá incluir un análisis de lo que es el turismo y de lo que realmente debe hacerse para cuidarlo, conservarlo e incrementarlo. Todo esto lo han estipulado los Planes Nacionales para el Desarrollo del Turismo o similares de pasados y presentes gobiernos, cada uno de los cuales ha decidido modificar la Ley de turismo emitida por su antecesor, ocasionando demoras en el desarrollo de programas que la dinámica del turismo no tolera. La Ley General de Turismo en vigor, publicada el 17 de junio de 2009 y aún sin Reglamento -- a pesar de que el Artículo 4º Transitorio de la misma Ley obliga a SECTUR a publicarlo dentro de los 180 días luego de la publicación de la Ley. Esto se venció en diciembre del 2009. Me parece ridículo que la Ley General de Turismo carezca de Reglamento pero así son las cosas en México: El único castigo que hay para un funcionario incumplido es que “la Nación me lo reclame”. Creo que es tiempo de que esto cambie y que los funcionarios sean responsables de sus actos y omisiones. La Ley debe cambiar para estipular los castigos económicos y en su caso, corporales, a los que se harán merecedores los políticos que no cumplan con lo que la Ley obliga o cometan actos que la Ley les prohíbe. México no cambiará mientras las Leyes sean aplicables únicamente al pueblo y no a sus gobernantes y funcionarios.
El turismo debe de manejarse como una actividad meramente económica. Por esto, el presidente Felipe Calderón propuso cambiarla a una subsecretaría de la Secretaría de Economía. En la Secretaría de Economía lo que único que se politiza es el precio de la tortilla. En Turismo, en cambio, todo se politiza. Qué pena, de veras, porque somos nosotros mismos los que politizamos o permitimos la politización de los asuntos turísticos que, en el fondo, son económicos. Dada la importancia que esto le da al sector y como tenemos que vivir con SECTUR mientras nosotros mismos no entendamos que en el fondo SECTUR no sirve para nada y que el 99% de todo lo que hace es una duplicación de lo que corresponde a otra Secretaría del gobierno federal, entonces el titular de Turismo no debe ser un técnico, sino un súper político. En México tenemos la idea de que un buen deportista tiene lo que se requiere para ser director de CONADE, o que reducido a su mínima expresión, que un buen futbolista puede ser buen director técnico. Nada más alejado de la realidad, igual que un buen mecánico no es necesariamente un buen jefe de taller.
El Secretario de Turismo debe ser un inteligente y buen político pues es necesario serlo para no politizar las cosas ya que las peculiaridades de su cartera la convierten en un pivote que tiene relación obligada con todas las dependencias de gobierno en sus tres niveles y a quienes siempre les estará pidiendo facilidades (y hasta comprensión) para el desarrollo de su encomienda lo que podrá lograr en la medida de lo buen político que sea. La industria del turismo y los que participamos en ella no podemos permitirnos un titular de la cartera de turismo que no tenga peso específico, reitero, políticamente hablando, ante otros secretarios de estado, gobernadores o presidentes municipales y ante los representantes de los diversos prestadores de servicios turísticos quienes las más de las veces y salvo las excepciones que confirmen la regla, solo turísticos quienes las más de las veces y salvo las excepciones que confirmen la regla, solo piensan en echar a gua a su molino y no a sus parcelas.
Como triste anécdota de la falta de un político en la Secretaria de Turismo, fue el desastre ocasionado por el manejo que se dio al caso de la Influenza N1H1 que destruyó nuestro turismo en menos de 30 días y de la cual destrucción aún no estamos recuperados – lo que posiblemente no hubiera sucedido de haber tenido a un hábil político en SECTUR. La semana pasada se publicó que en Tlaxcala habían fallecido 8 personas a causa de la Influenza N1H1 – lo que es lamentable pero que en lo que al turismo se refiere, no le ha afectado en nada, tal como sucedió en el 2009 con otros país que también fueron azotados por la “pandemia” pero que manejaron mejor que nosotros este tema y cuyo turismo salió indemne de la situación. Y no quiero decir que hoy tengamos a una personalidad política en SECTUR, sino que el asunto no se ha agrandado, ni escandalizado, ni la prensa lo ha manejado con el amarillismo que le caracteriza como se hizo en el 2009. Lo que es más, ningún funcionario ha tocado el tema. Afortunadamente.
El próximo gobierno está a la vuelta de la esquina. El tiempo vuela y hay que estar preparados. Lo peor que nos puede pasar es que las cosas se sigan haciendo, como decía mi compadre Rossas, “al bomberazo”. De esto les contaré en la próxima entrega.
ZAPA.- Otro clavo en el féretro de MX: La Cámara de Diputados negó otorgarle la carta de crédito que pidió el secretario Perfecto como apoyo para revivir a la empresa.
