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HOTELES |
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3«
Hôtel Daumesnil Vincennes Paris
50, Avenue de Paris
París, 94300
Vincennes
Tel. 01 (+33)
148-08-4410
3«
Hôtel Saint Louis
2 bi, Rue Robert Giraudineau
París, 94300
Vincennes
Tel. 00 (+33)
143-74-1678
3«
Marriott Paris Champs Elysees
70 Avenue des Champs Elysees
París, 75008
3«
Hotel Le Versailles
7, Rue Sainte Anne
París, 78000
Versailles
Tel. 00 (+33)
139-50-6465
4«
Hôtel d'Angleterre
Champs-Elysées
91, Rrue de la Boétie
Paris, 75008
Tel. 00 (+33)
143-59-3545 |
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RESTAURANTES |
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L'Atelier Renault
53, avenue des Champs-Elysées
París, 75008
Tel. 01 4953-7070
www.atelier-renault.com
Tipo de comida: Internacional
Spicy
8, Avenue Franklin Roosevelt
París, 75008
Tel. 015659-6259
www.spicyrestaurant.com
Tipo de comida: Francesa
American Dream
21, Rue Daunou
París, 75002
Tel . 01 4260-9989
www.american-dream.fr
Tipo de comida: Americana
Cenzo
74 Boulevard de la Tour Maubourg
París, 75007
Tel. 01 4753-8086
Tipo de comida: Italiana
Pavillon des Oiseaux
Jardin d'Acclimatation
París, 75016
Tel. 01 4502-1161
www.philippe-giroud.com
Tipo de comida: Internacional |
La capital francesa, la Belle
Ville, es una de las ciudades más modernas y cosmopolitas de
Europa. Año con año, recibe a millones de personas de todas las
latitudes, atraídas por su estilo de vida, cultura, moda o su
arquitectura señorial.
Y es que París se inventa día con día. Desde la época de los reyes
hasta la actualidad, el genio creativo de ese crisol de culturas
que amalgama al pueblo francés, no ha parado de reinventar,
rediseñar, innovar o estilizar lo ya creado. Muestra de ello es
que a lo largo y ancho de su superficie, existen testimonios del
ingenio humano de todas las nacionalidades.
Le Tour Eiffel
Esta gigantesca estructura de más de trescientos metros de
altura, obra del ingeniero Gustave Eiffel para la Feria Mundial
de principios del siglo XX, destaca desde cualquier punto de la
Ciudad Luz, gracias a las leyes francesas que protegen y
refuerzan su grandeza, prohibiendo la construcción de edificios
de más de seis plantas en sus cercanías, salvo los rascacielos
de la zona de Defense. Sin esta normativa arquitectónica, la
Torre Eiffel dejaría de ser el signo distintivo de la ciudad.
Previo pago en la taquilla, puedes subir (si tu condición física te
lo permite) hasta la punta, recorriendo los escalones que te
separan de ella, o bien, usar uno de los ascensores. Es muy
importante que sepas que hay boletos para cada planta; se puede
sacar uno para la segunda, por ejemplo, y una vez allí, subir a
la cima.
En la parte más alta de la Torre, deléitate con la magnífica vista
que te ofrecen sus dos miradores: uno acristalado y otro más
arriba al aire libre. La vista es impresionante, pero recuerda
que si vas en enero, abrígate bien ya que el frío no permite
estar demasiado tiempo arriba.
Notre-Dame
Seguramente ya habrás oído hablar de este sitio. La primera vez
que la veas, te invadirá una sensación extraña. A lo lejos,
desde uno de los puentes que cruzan el Sena, su imponente
figura, terrorífica y fantasmagórica, semeja un enorme monstruo
de piedra dormido.
De cerca y a la luz del día, la Catedral de Nuestra Señora de París
es un hermoso edificio de estilo gótico, cargado de historia.
Este es el sitio donde el autor del Jorobado de Notre-Dame, dio
vida a este personaje, recordándonos que no importa el exterior,
lo físico, sino la nobleza que cada ser humano lleva dentro.
Musée du Louvre
Este es, quizá, el museo más famoso del mundo. En su interior
puedes recorrer hasta catorce kilómetros de pasillos, todos y
cada uno de ellos repletos de pinturas y esculturas de grandes
artistas y civilizaciones. Describirlo en toda su extensión nos
llevaría mucho tiempo. Tu mismo tendrías que dedicarle varios
días para recorrerlo completamente.
Dentro de las obras maestras que sus paredes resguardan, están la
Venus de Milo, la Victoria de Samotracia; la famosísima obra de
Leonardo Da Vinci, La Gioconda, así como galerías de pintura
francesa e italiana. Para los fanáticos a la egiptología, el
Louvre cuenta con una amplia gama de objetos provenientes del
Antiguo Egipto, ello debido a las incursiones que investigadores
franceses realizaron a este país.
Jardên des Tuileries
Saliendo del Louvre, uno de los máximos ejemplos de lo que es un
jardín a la francesa, con el colorido y las estatuas de grandes
personajes, es el Jardín de las Tullerías. Pasear por su cuidado
césped y deleitarse con la fragancia de sus flores, es una
experiencia para relajar el espíritu.
Este espacio ha sido remodelado en sus 30 hectáreas, situadas entre
el Palacio del Louvre y la Plaza de la Concordia, y se inscribe
en el marco del proyecto del "Gran Louvre". Desde la entrada, el
paseante se ve inmerso en un relajante ambiente vegetal. Dos
grandes zonas de césped con hileras de tejos, custodiadas por
las estatuas de opulentas mujeres de Maillol, lo introducen poco
a poco en el jardín propiamente dicho.
Hay aquí tres estanques circulares que suceden a la terraza, con
sillas alrededor, tres kioscos-restaurantes a la sombra de los
árboles se ven invadidos a la hora del almuerzo, mismos que han
hecho que este lugar histórico vuelva a ser un lugar de reposo.
Ni demasiado sofisticado, ni demasiado paseista.
Otras áreas verdes populares entre los franceses, son las del
Palacio de Luxemburgo, cuya fuente central, rodeada de jardines
con flores, permite que los niños jueguen con pequeños veleros,
al igual que admirar una réplica en miniatura de la Estatua de
la Libertad. Existen además otros 413 parques, jardines y
paseos, de los cuales más de 150 han sido creados a partir de
1977.
Des Champs Elysees
Esta es la avenida por excelencia de la Ciudad Luz. Es la
arteria que une a La Concorde, al oeste del Jardín de las
Tullerías y lugar donde se localiza el obelisco de Luxor, estela
egipcia de 33 siglos de antigüedad y que muestra una serie de
jeroglíficos que hablan de las hazañas de Ramses II y III, con
el Arc de Triomphe, monumento en memoria de todos los soldados
que dieron su vida por la patria y en cuyo centro esta una
lámpara votiva, llama que arde eternamente en recuerdo de
aquellos que dieron su vida durante las guerras mundiales.
Ir a París y no recorrerla, con toda la multitud de tiendas,
restaurantes, cafés, cines, etc., es imperdonable. De aquí,
parten doce avenidas que se pierden en el horizonte, una por
cada batalla napoleónica, según el concepto con que fue creada.
Hôpital des Invalides
Este es uno de los monumentos más hermosos y colosales de París,
con una cúpula decorada con pan de oro que la hace brillar y
lanzar destellos a kilómetros de distancia. Dentro de él se
puede visitar el sarcófago en el que está enterrado Napoleón y
un completo museo que da cuenta de la evolución del ejército
francés.
Sacré-Coeur
Para llegar a la Basílica del Sagrado Corazón, situada en lo
alto de la colina Montmartre, hay que prepararse para una buena
subida por calles empinadas; pero si sientes que ya no puedes
terminar el último tramo, no te preocupes, ya que a esta altura
existe un funicular que salva al paseante de subir una buena
cantidad de escalones, por un módico precio, claro esta.
Una vez llegado a tu
destino, encontrarás esta Iglesia de estilo bizantino y con
cúpulas que recuerdan al Taj Mahal. Como dato curioso, la
basílica fue edificada con piedra de Chateau-Landon, región al
sureste de París, que bajo el efecto del agua de lluvia segrega
una sustancia blanca parecida a la pintura; por ello, cuanto más
llueve, más blanco es el Sacré-Coeur.
Además de contemplar un edificio fascinante (tanto por dentro como
por fuera), junto a la Iglesia se encuentra uno de los lugares
más parisinos y pintorescos de la ciudad: un diminuto barrio con
una plaza amenizada por pintores que desarrollan su labor al
aire libre y pequeños comercios de todo tipo, pensados
principalmente para el turista, del famoso Moulin Rouge y la
Place du Tertre.
Le Pantheón
Tal vez el último lugar que tengas planeado visitar en tu vida
sea un panteón, pero aún un lugar como este, puede tener su
atractivo, sobre todo en París. En este lugar en particular,
descansan los restos de todos aquellos franceses que alcanzaron
la gloria y la celebridad: Montesquieu, Voltaire y Víctor Hugo,
algunos de los personajes de la Historia de Francia que se
encuentran enterrados en este gigantesco edificio de estilo
romano. Otra de las curiosidades que ofrece es la de contemplar
el famoso Péndulo de Foucault, cuya oscilación demuestra el
movimiento rotatorio de la Tierra.
Pero si eres un fiel admirador de Jim Morrison, seguramente irás a
visitar el Pantheón Mairie de París, que es donde reposan sus
restos, entre muchas otras celebridades, como María Callas u
Honoré de Balzac.
La Madeleine
Este es un antiguo templo romano convertido en Iglesia; la
fachada, con espectaculares columnas, no hace pensar en absoluto
que en el interior pudiera estar desarrollándose un rito
católico. La iglesia mantiene en su decoración algunos elementos
(arcos, estatuas, etc.) propios de la Roma imperial, que alguna
vez extendió sus dominios hasta Francia.
La Place Vendôme
En ella se sitúa el Hotel Ritz y, en el centro de la plaza, la
Colonne Vendôme, de más de cuarenta metros de alto y construida
por Napoleón con el metal de los cañones rusos y austriacos para
celebrar su victoria en la batalla de Austerlitz. Desde su
cúspide saluda el general francés vestido de César.
En esta plaza y alrededor de ella, se desarrolla la vida de uno de
los barrios más lujosos de la ciudad; si tienes la intención de
adquirir un pequeño apartamento de cien metros cuadrados,
deberás disponer de una muy respetable cantidad de dinero. Pero
claro, estamos en una ciudad que posee un nivel de vida
exorbitante, en donde hay camareros que hablan cinco idiomas y
que ganan un buen sueldo al mes trabajando en un restaurante
como Maxim's.
Un Paseo por El Sena
Tomar uno de los barcos que navegan por el Río Sena, para dar un
paseo por los principales edificios y monumentos de París, o
para una romántica cena con tu pareja, con las luces de la
ciudad de fondo, es una grata y relajante experiencia.
Más de treinta puentes cruzan este afluente, algunos de ellos de
una gran belleza. Quizá el más hermoso de todos ellos es el de
Alejandro III, presidido por altas columnas y estatuas decoradas
con el pan de oro tan característico de la ornamentación
parisina.
Hogar de grandes
diseñadores...
La moda francesa, que buscaba un lugar prestigioso donde
presentar sus colecciones, se entusiasmó con el Louvre. En su
sótano, encontró un espacio de 25 mil m2 con vocación comercial
y cultural: la Galería del Carrousel, donde se dan cita
establecimientos tan diversos como la Comédie Française, Lalique
o Virgin.
Desde hace algunos años, muchos diseñadores han abandonado los
oropeles de los grandes hoteles y palacios para presentar aquí,
en cuatro salas con gradas, un centenar de colecciones anuales
que hacen de París la capital de la moda.
... y del vino mas famoso del
mundo
Hablar de Francia es evocar uno de sus iconos más distintivos,
además de la Torre Eiffel: el champagne. Este vino, ideal para
celebraciones y ocasiones especiales, deleite de reyes como Luis
XV, de presidentes y altos dignatarios, es una de las bebidas
más reconocidas en el mundo entero.
Proveniente de la región noroeste de Francia, tuvo su origen a
mediados del siglo XVII, cuando los vinicultores se percataron
de una peculiaridad que el vino blanco champañes presenta:
pasado un tiempo, trasmuta en una efervescencia muy agradable al
paladar. Este es el momento en que la industria vinícola cobra
relevancia internacional.
Tal vez el nombre de Dom Perignon te sea familiar; es a él a quien
se deben varias aportaciones para la creación de la champaña: la
combinación de diferentes mostos para mejorar su calidad, el uso
de un tapón de corcho para conservar sus cualidades, así como un
estudio detallado de los procesos de fermentación, que le dan a
este vino su peculiaridad. Tal vez el precio que tengas que
pagar por una copa o una botella sea elevado, pero bien lo vale,
al igual que la gran mayoría de los vinos franceses, que gozan
de popularidad, así que no dejes de acompañar la comida con una
buena botella.
Más que restaurantes y cafés
Los pequeños establecimientos, cafés, restaurantes, merenderos y
bares parisienses, se han convertido en más que un sitio para
comer, tomar una copa o charlar con los amigos. Estos lugares
reúnen en muchas ocasiones a numerosos artistas, pintores,
poetas, novelistas, escultores, que acuden todavía a París en
busca de esa musa que les orille a crear un gran estilo
pictórico, un novedoso modelo de escultura o esa obra maestra de
la literatura.
Y es que no podía ser menos, ya que durante buena parte del siglo
pasado, personajes de renombre recorrieron todos y cada uno de
estos lugares en busca de inspiración, como Pablo Picasso,
Salvador Dalí, Pablo Neruda, Borges, Octavio Paz, sólo por
mencionar algunas de las personalidades que han vagado por sus
calles.
En familia
Si tienes la dicha de que tu familia te acompañe, y no sabes
donde pasar un día agradable en su compañía, a una hora y media
de París se encuentra el Castillo de la Ferté-Saint-Aubin,
magnífico edificio de los siglos XVI y XVII, que alberga un
museo del caballo. Para los niños, existe una granja en donde
podrán acariciar corderos y un huerto para aprender a cultivar.
Si eres intrépido, te adentrarás a explorar la casa de la bruja,
en su escondite para las escobas.
El Museo del Juguete, en el Priorato Real de San Luis, podría ser
el paraíso de cualquier niño o niña. Con una colección de
centenares de juguetes de los siglos XIX y XX, tiene una planta
dedicada a muñecas, un espacio para los juguetes ópticos, así
como una con juguetes mecánicos y osos de peluche. Poissy cuenta
también con una colección de 45 autos clásicos.
Si lo que quieres es visitar Francia sin dar muchos pasos, te
recomendamos que asistas a Elancourt, la Francia en Miniatura. A
pocos kilómetros de la capital, este sitio reúne en cinco
hectáreas 140 lugares y monumentos del país galo en pequeño. Te
sorprenderás al estar en la Torre Eiffel y unos pasos después
encontrarte en el Castillo de Chambord o el estadio de Francia.
En Thoiry, podrás admirar numerosas especies animales en libertad.
Aquí no hay jaulas que limiten a las distintas especies que aquí
conviven, ya que cuenta con 40 hectáreas para vagar libremente.
Verás leones, rinocerontes, elefantes, gacelas, etc. Una vez
fuera de la reserva, y para continuar explorando, está el jardín
del castillo, con especies exóticas y nativas del lugar.
Estas son sólo algunas de las cosas que hacen de París una ciudad
cosmopolita, polifacética y divertida. Tal vez su encanto no
radique en sus paisajes, grandes castillos, colecciones de arte,
vinos o moda. Puede ser algo que flota en el aire y que hace de
ella simplemente “Algo para Todos tus Sentidos”...
Creditos:
Texto: Marco Antonio Pacheco Gudiño |