Mónaco, el principado más chic del planeta


Texto y fotos Héptor Arjona
El Castillo en Mónaco

El Castillo

Descanso a plenitud, compras, juego y otros placeres tienen lugar en Mónaco, un espacio que ni siquiera llega a los 2 kilómetros cuadrados. A los pies de La Roca y el castillo de los Grimaldi, eterno vigía del Mediterráneo, se puede apreciar Puerto Hércules colmado de enormes y extravagantes yates, algunos con helicópteros a bordo.

Siempre que visito Mónaco divido mi opinión sobre lo que prefiero, el amanecer, cuando el sol mancha de luz los imponentes edificios de estilo provenzal, o bien la hora en que el sol se oculta tras la montaña, dando paso a una suave y armoniosa luz, ideal para una caminata sobre la marina.

Se trata, sin duda, de un destino multicultural y refinado, la ciudad es tan moderna como cualquier gran capital del mundo, sus inmensas edificaciones e infraestructura la hacennla más sofisticada del sur de Francia, además de conservar ese encanto provenzal en donde el art d´vivre y el glamour son hermanos. Es además, una de las urbes más densamente pobladas del mundo, 32 mil habitantes provenientes de 125 naciones. Por cierto, el país más seguro y limpio del mundo.

El Casino de Montecarlo

El Casino de Montecarlo

Litoral de ensueño

En esta ciudad-estado, encallado en el corazón de la deliciosa Cotê d´Azur, el litoral más visitado y famoso del orbe, siempre hay cosas nuevas por hacer, lugares que sólo la noche permite visitar, así como terrazas para disfrutar un café a la hora en que el día comienza, exquisitos y condecorados restaurantes y exposiciones artísticas de primer nivel. El esparcimiento y la cultura son dos detonantes muy importantes dentro del  principado, la influencia de la extinta princesa Grace, está presente en cualquier manifestación, en especial en la danza clásica y el teatro.

El Casino de Montecarlo

El Casino de Montecarlo

Además de visitar los lugares clásicos y obligados como, el castillo y el viejo Mónaco, el jardín de plantas exóticas, es un sitio poco conocido, y una muy buena opción. Este es el mejor lugar no solamente para apreciar plantas provenientes de todo el mundo, sino también para contemplar todo Mónaco, desde aquí obtienes una vista privilegiada al castillo y a la nueva marina.

Una vez que te encuentres sobre La Roca, como se le conoce también al islote en donde se concentra el casco viejo y el infranqueable castillo, puedes presenciar el cambio de guardia, todos los días a las 11:55 de la mañana. Después camina por sus pequeñas calles llenas de comercio y recorre el paseo a orillas del acantilado que da al Mediterráneo, desde aquí verás mejor el ir y venir de yates y helicópteros que se posan sobre modernos edificios.

Mónaco de noche

Mónaco de noche

Lugares con glamour

A un costado del Forum Grimaldi, se localizan varios de los lugares más chic de Montecarlo, el Zebra Square, un bar espacioso, concurrido por celebridades y top models,  con buena música, mejores cocteles de vodka y una terraza en la parte más alta,  desde donde se aprecia mejor la longitud de los yates. El Carrement, este es mi lugar favorito, el príncipe Alberto y Charlenne  Wittstock  suelen venir con sus amigos. Se trata de un lounge con cómodos sofás y música DJ, y un enorme ventanal que mira al Mediterráneo, ideal para ver los amaneceres con copa de champagne en mano.

Si no te quieres alejar de la marina, la noche cae  también con dulzura sobre Puerto Hércules, donde los enormes y extravagantes yates, algunos con helicóptero a bordo, se tocan boya a boya para conservar su apretado lugar en esta pléyade de lujosas embarcaciones. A los pies de La Roca y el castillo de los Grimaldi, eterno vigía del Mediterráneo, se puede apreciar desde cualquier ángulo, ya sea en La Brasserie, un bar al aire libre, con un ambiente joven y  uno de los sitios más nuevos e innovadores, ideal para escuchar música mientras se degusta una cerveza y se contemplan los enorme yates anclados.

Pero si gustas de las noches largas y la música live, a pocos pasos se encuentra  El Rascals, el termómetro nocturno del principado, normalmente la fiesta se acaba cuando el horizonte amenaza con clarear.

Visita el Museo Oceanográfico
Tal vez la ciencia marina no sea lo tuyo, pero el edificio es una inmensa estructura que asciende desde la parte más baja del acantilado, erigiéndose sobre 85 metros de altura. Su acuario es fabuloso y la colección de objetos científicos y marinos tiene piezas de gran valor. La princesa Stefanía vive en una pequeña casa a pocos pasos del museo.

Compras y otros placeres

Sin duda alguna Mónaco es de las grandes capitales del lujo, un destino pequeño pero con clase y las tiendas y marcas indispensables para hacer compras memorables. Tres distritos concentran la mayoría de estas boutiques, La Condamine, Fontvielle y por supuesto el famoso Carré d´Or  (Cuadro de oro) alrededor de la Place du Casino, tal vez el espacio más pequeño del mundo donde convergen juego, arte, lujo y cultura. Las marcas de alta costura y joyería se encuentran en este famoso cuadro, donde se puede comprar un gelatto italiano y un yate de 95 pies en la misma acera.

El Casino de Montecarlo

La Roca

No pierdas la oportunidad de sentarte en la terraza de uno de los cafés que se encuentran a un costado del casino, aquí verás pasar los autos más lujosos y excéntricos del mundo. Una tarde conté, mientras degustaba un delicioso gelatto alla fragola, 11 Rolls Royce y 15 Ferraris, además de ver pasar a personalidades del mundo del espectáculo europeo como Jean Paul Belmondo o Antonio Banderas y Melanie Griffith.

Mención aparte merece el  Casino de Monte Carlo,  pináculo del juego. Por las noches el ambiente es fresco, bohemio y escandalosamente glamouroso, es como estar en una  película de espías internacionales y pícaros ladrones de joyas, rodeado de jardines y fuentes.  La escalera que lleva a este templo del juego está flanqueado por paparazzi y turistas que intentan  tomar una foto de las figuras del jet set que aquí llegan.

El inmueble es de una exquisita riqueza arquitéconica, de estilo beaux arts y neobarroco, creado en 1863 por el arquitecto francés Charles Garnier, el mismo que creó la Opera de París.

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