|
HOTELES |
|
3«
Hotel Holiday Inn
Rue Capois 10
Puerto Príncipe
Tel. 00 (509) 239-800
3«
Hotel Coconut Villa
Village Lamothe Delmas 19 No 3
Puerto Príncipe
Tel. 00 (509) 461-691
3«
Hotel La Jacmelienne Beach
Rue Ste-anne
Jacmel
Tel. 00 (509) 124-899
4«
Hotel Kinam
Place Saint-pierre
Petionville
Tel. 00 (509) 570-462
3«
Hotel Moulin Sur Mer
Route Nationale No 1, Km. 77, Cote Des Arcadins Montrouis
Tel. 00 (509) 221-918 |
|
RESTAURANTES |
|
Jardins du Musée
Musée d'Art Haïtien,
Champ de Mars
Tel. 00 (509)
222-8738
Tipo de comida: Francesa
Tiffany
Blvd Harry Truman,
Bicentenaire # 12
Tel. 00 (509) 222-0993, 222-3506
Tipo de comida: Internacional
Cassagne Restaurant
Place Boyer
Tel. 00 (509)
257-2361
Tipo de comida:
Especialidades haitianas
Au Coin des Artistes
59, Rue Panaméricaine
Tel. 00 (509)
257-2400
Tipo de comida:
Especialidades haitianas
Hotel Kinam
Place Saint Pierre, Rue Lamarre
Tel. 00 (509)
257-6525
Tipo de comida:
Especialidades haitianas |
Haití es un país sorprendente y desconocido,
con sol, playas y hoteles de lujo, una mezcla misteriosa y
apasionante de arte, historia, cultura y magia. Es escultura y
pintura, música y merengue, es vudú y carnaval; es la promesa de
un país que quiere volver a ser una perla en el Caribe.
Haití es una preciosa isla, llena de
riquezas naturales y preciosas ciudades coloniales como Puerto
Príncipe, Cap Haitien y Jacmel. Además de las ciudades, hay
visitas turísticas muy atractivas al castillo Barbancourt, a la
Ville Bonheur, a sus playas vírgenes y las de arena negra.
Cuenta con una extensión de 27 mil 400 kilómetros cuadrados y ocupa
el tercio occidental de la isla de Santo Domingo. Es la segunda
isla más grande de las Antillas y está situada en el centro del
archipiélago, muy cerca del Trópico de Cáncer.
Descubriendo Haití
Puerto Príncipe, la capital de Haití, es una ciudad que no para
nunca. Durante el día, vibra bajo un sol de plomo; por la noche,
se ilumina con las lucecitas de los vendedores ambulantes. El
vertiginoso espectáculo de sus calles recordará a los viajeros
lugares como Estambul, Bangkok o Nueva Delhi, pero con un sabor
único que sólo se encuentra en el Caribe.
Aquí lo más peculiar es el transporte público conformado por los
famosos tap-taps, los cuales se concentran en el Mercado de
Hierro o Mercado “Vallières”, un edificio tan peculiar como la
ciudad, que esconde verdaderos tesoros como vajillas de caoba,
esculturas de madera, objetos artesanales, entre otras cosas.
En Puerto príncipe se encuentra el
Palacio Nacional, copia del Petit Palais de Versalles, un enorme
edificio de luminosa blancura; la plaza de Champ de Mars, que
rodea el Palacio Nacional, está repleta de numerosas
construcciones de los años treinta. En ella se encuentran el
Museo de Arte del Panteón Nacional y la Casa Defly, adorable
construcción de principios de siglo, transformada en museo de la
vida criolla y en almacén de antigüedades.
En la Catedral de la Santa Trinidad podrás observar murales
bíblicos que describen el nacimiento de la corriente de arte
Naif de los años cuarenta.
Cap Haitien es uno de los sitios de mayor interés de este país,
donde se aprecia la arquitectura colonial. Llamada la París del
Nuevo Mundo, tiene calles, plazas y edificios coloniales de gran
belleza, en tanto que al sur de la ciudad emergen las ruinas del
Palacio Real de Sans Souci, inaugurado en 1813 y luego
abandonado en 1848; ocupa un predio de 51 metros de largo por 25
metros de ancho, y junto al mismo se ubicaba el complejo
administrativo que estaba constituido por colegio, hospital,
imprenta, capilla, cárcel, arsenal, cuarteles, establos y otras
dependencias.
|
 |
|
La ciudadela (Citadelle) |
|
Este lugar fue construido en plena
época de guerra civil, después de la Independencia de Haití y de
la muerte de Dessalines. Ocupaba 8 hectáreas y allí se instaló
la corte del rey Henri Christophe, Enrique I, que estaba formada
por cuatro princesas, ocho duques, 2 condes y 37 barones, todos
propietarios de predios en el norte.
La Ciudadela (Citadelle) es una gran fortaleza en la montaña, que
fuera construida entre los años 1805 y 1820, con murallas de
cuatro metros de ancho y 40 metros de alto, en la cima del cerro
La Ferrière, de 875 metros de altura.
Se complementaba con las Fortificaciones de Ramiers, que
constituían un anexo formado por una residencia y cuatro
fortines menores. Por su valor histórico-cultural fueron
declarados Patrimonio de la Humanidad en 1982 por sus vistas
panorámicas y sus dimensiones.
Uno de los espacios turísticos más
concurridos es la Destilería de Ron Barbancourt. Este lugar
produce ron enriquecido con mango, coco, naranja y café, entre
otros sabores. Durante décadas, Haití ha sido famoso por sus
exquisitos rones hechos, no de melaza, sino a partir de jugo de
caña fermentado y destilado. Pero más interesante es la leyenda
del Castillo de Barbancourt, morada de una historia de amor
clásica entre un hombre de negocios europeo y una belleza
haitiana.
En los años treinta, el fabricante
de perfumes alemán Rudolph Linge conoció y se enamoró de la
entonces Miss Haití, Jane Barbancourt. Se casaron y volvieron a
su país natal. Gracias a las extensas plantaciones de caña de
azúcar de la familia de su esposa y a su privilegiada nariz para
los aromas, Linge empezó a mezclar licores de ron con éxito.
Un día, la pareja quiso ver una película, pero como no había ningún
cine en la isla, voló a Nueva York, en donde vio “La cenicienta”
de Walt Disney y se quedó encantado con el castillo que aparecía
en la película. Compró una fotografía al propietario del cine,
volvió a casa, la puso encima de la mesa de un arquitecto y le
pidió: “Constrúyame este castillo”. Gracias a este edificio,
Linge, quien murió en 1991, es recordado entre los haitianos.
Sus playas
Las actividades al aire libre son ideales en Haití, sobre todo los
deportes acuáticos, especialmente el buceo. Cualquier persona
con o sin experiencia como deportista, puede realizar fácilmente
el paseo hasta Sand Cay (Cayo Arenoso).
Éste se realiza en lanchas con el fondo de cristal para poder
apreciar todo lo que ofrece el arrecife más precioso del Caribe.
Allí los visitantes pueden ponerse el equipo de buceo para
deleitarse viendo las caprichosas formaciones coralinas, la
multitud de peces de distintos colores y otras maravillas
submarinas.
En varios balnearios de playa se pueden alquilar botes para navegar
a vela y esquiar. En algunos de ellos se organizan programas de
buceo en profundidad, con instrucción y expedición de los
certificados respectivos.
En las aguas de Haití los buceadores veteranos podrán gozar de
las mejores condiciones del Caribe para practicar su deporte, ya
que el litoral no se encuentra aún sobrepoblado por los
turistas.
Otro espectáculo submarino digno de
experimentar es la exploración de los restos navales que alberga
el Golfo de Gonaives. Decenas de embarcaciones inglesas,
holandesas, francesas y españolas yacen en el fondo del litoral
haitiano, como muestra de las luchas que por su conquista
tuvieron lugar. Hazte acompañar de guías buceadores expertos y
disfruta del más apasionante y original museo submarino que te
puedas imaginar.
También son interesantes las excursiones realizadas a las playas de
Ibo, Kyona y Ouanga. Pero la playa de arena negra en las
cercanías de Jacmel y la playa de la Labadie, destacan por ser
una franja de tierra a la que se llega en barco.
Dentro de los lugares naturales turísticos en la isla, una visita
agradable y a poca distancia de la ciudad de Jacmel es el Bassin
Bleu. Este paraje natural se caracteriza por tener una serie de
tres espléndidas cataratas. Una ruta interesante de realizar es
la que pasa por el monte Puilboreau, desde donde se aprecia la
llanura del norte. Otros lugares de interés son el Boutillier y
el pic La Selle, de 2 mil 674 metros de altitud sobre el nivel
del mar.
Vida nocturna
La vida nocturna en Puerto Príncipe se concentra en el barrio
residencial, Pétionville. Aquí se mezclan la exuberante
naturaleza y las zonas de ocio, en donde el viajero puede
disfrutar de una agradable cena, deleitándose con el paisaje y
la elegancia de los restaurantes. Si te encuentras con ánimos,
es recomendable visitar los bares. Destacan el Café des Arts,
Regis y Oloffson, donde hay espectáculos musicales en vivo y
sesiones de baile. Si todavía tienes fuerzas para seguir, puedes
acabar la noche en las discotecas de la zona.
Si quieres conocer otros lugares donde disfrutar de una oferta
lúdica se puede ir a la ciudad de Jacmel, donde encontrará
muchas diversión…
Los alrededores de Puerto Príncipe
A 50 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe, en dirección a la
frontera dominicana, después de Croix des Bouquets y Mirebalis,
se encuentra Ville Bonheur, el centro mágico de la isla y
destino de miles de peregrinos entre el 12 y 16 de julio de cada
año.
Aquí, a mediados del siglo pasado, en una palmera al lado de una
cascada enorme, en Saut d'Eau, se dice que se apareció la Virgen
María a un hombre de la zona llamado Fortuné. Cuando contó su
visión a los clérigos, éstos, incrédulos, se apresuraron a ir al
lugar, que desde entonces es sagrado no sólo para los haitianos
cristianos, sino también para los que creen en el vudú, quienes
consideran que la Virgen María es su diosa Maîtresse Erzuli.
Otros atractivos
Haití posee una rica gastronomía como consecuencia de la mezcla de
culturas taína, europea y africana. Sus ingredientes principales
son la carne de cerdo, el arroz, los pescados y mariscos. Entre
los platos más típicos se encuentran el llamado griot, preparado
con carne de cerdo; el labí, hecho con langosta, arroz y yon yon;
acras, que consiste en una raíz (malanga) frita y sazonada con
abundantes especias; el griot, que es carne de cerdo y el tassot,
que consiste en pavo, ternera o cabra preparados con un marinado
picante.
Entre las compras más solicitadas por los visitantes están las
pinturas haitianas de estilo naif, caracterizadas por sus vivos
colores y temas de la vida cotidiana del país. Con un poco de
paciencia y diálogo se pueden conseguir magníficas obras a
precios muy asequibles en algunas de las galerías y mercados de
Puerto Príncipe y Cabo Haitiano, principalmente.
Otros productos interesantes son las
esculturas y tallas de madera, artículos de mimbre, joyería de
cobre y de carey, ropa bordada a mano, objetos de hierro
forjado, entre otras cosas.
Una de las tradiciones más arraigadas en la cultura de los
haitianos es el vudú. Sus ceremonias son un reclamo turístico.
El vudú procede de los esclavos de Dahomey. Los Loas, genios o
dioses, poseen a las personas durante los sueños o los ritos
vudús para protegerlos, castigarlos o guiarlos. Las ceremonias
se basan en música y bailes rítmicos y repetitivos que se
acompañan con música de tambor.
Haití es rica no solo en atractivos naturales, sino también en
atractivos culturales, pero el mejor de ellos es el afecto de su
gente, quienes reciben al turista con una sonrisa en sus labios,
así que no dejes de conocerla… |