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Rituales y misticismo
Reviven a Ixchel en una travesía por el Caribe Mexicano

Martes 3
de junio

   

El origen de la ceremonia se remonta a alrededor del año 1000 de nuestra era, cuando Polé se convirtió en el principal puerto de embarque y de resguardo para la región.

Ritos, danzas, plegarias, espiritualidad, viento y lluvia, caracterizaron la segunda edición de la Travesía Sagrada Maya que se realizó del 30 de mayo al 1 de junio en el Caribe mexicano.
   La Travesía Sagrada Maya es una recreación de la antigua peregrinación realizada por los pueblos que habitaban la Península de Yucatán, desde “Polé” (hoy Xcaret), con la intensión de embarcarse hacia “Cuzamil”, actualmente Cozumel, para adorar a la Diosa Ixchel y consultar su oráculo.
   La representación comenzó en Xcaret, en donde bajo fuertes vientos y lluvia se realizaron diversos ritos y se elevaron peticiones hacia la Diosa de la luna; al amanecer los canoeros partieron hacia Cozumel, en donde se realizaron las peticiones y los ofrecimientos hacia Ixchel, para arribar a tierra firme con el mensaje.
   Cabe mencionar que debido a las malas condiciones del clima los remeros no pudieron salir el día contemplado inicialmente, partiendo únicamente 12 de las 30 embarcaciones, al día siguiente.
   También es importante señalar que para llevar a cabo la representación, en la que participaron 700 personas entre remeros, elenco artístico  y staff de operación e iluminación, fue necesario realizar  un importante trabajo de investigación por parte del INAH. En lo que respecta a la música, hubo una mezcla de ritmos prehispánicos y contemporáneos, “a fin de que la gente pudiera conocerla y tararearla”, de acuerdo con lo expuesto por Hugo Rojas, coordinador del proyecto.
   El INAH estatal también brindó apoyo con arqueólogos que aportaron mayor información bibliográfica y documental, realizando mesas de discusiones; a nivel nacional tuvieron el respaldo de Promoción e imagen cultural del área de INAH, así como del Centro de Investigaciones Mayas.
   La recreación de ese ritual requirió  la construcción de 30 canoas con 8 metros de largo y con un peso de 700 kilogramos, tripuladas por cuatro o seis canoeros, y de un intenso plan de entrenamiento por parte de los mismos.
   Los antiguos mayas tenían una gran veneración a la Ixchel, Diosa de la luna, las mareas y la fertilidad. Cada año hacían un peregrinaje para visitarla en su santuario principal, ubicado en Cozumel; el punto principal de partida era Polé, hacia donde cruzaban en canoas. Esta práctica desapareció con la llegada de los españoles y hoy, después de 500 años, es recreada en el Parque Xcaret (uno de los patrocinadores del evento), en estricto apego histórico, hasta donde es posible averiguar cómo se vestían los mayas, cómo eran sus rituales, sus danzas, su música, sus ofrendas y sus medios de transporte.
   El origen de la ceremonia se remonta a alrededor del año 1000 de nuestra era, cuando Polé se convirtió en el principal puerto de embarque y de resguardo para la región.