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Hablando de buena cocina española y de un lugar cálido y
acogedor para disfrutarla, llegamos al Mesón del Cid, ubicado en
la calle de Humboldt, en el Centro Histórico de la Ciudad de
México.
Platicando
con los chefs y su propietario, Agustín Arroyo Legaspi, nos
empapamos de conocimientos acerca de uno de sus platillos
más reconocidos: la paella. He aquí algo de lo mucho que hay
que saber antes de degustar este platillo típico de la costa
sur de la península Ibérica.
Comenzaremos sabiendo que el arroz es uno de los alimentos básicos
de la cocina española, especialmente en la costa
mediterránea, y que las formas de prepararlo son tan
variadas que podría comerse un arroz distinto cada día del
año.
Hay algunas dudas con respecto al inicio del cultivo del arroz en
España. Es posible que los bizantinos lo plantaran en el
sudeste de la península al principio del siglo VI, pero la
verdadera expansión en las costas del mediterráneo la
llevaron a cabo los árabes a partir del siglo VIII,
concretamente en la zona de Valencia.
En España la Paella es todo un acontecimiento social. Todo se
celebra con ella. Cuando hay fiestas, sobre todo en Valencia
y la costa mediterránea, los aromas y los vapores de la
noche siguen siendo los de las grandes paellas negras
cocidas sobre fogatas.
Inicialmente eran los campesinos quienes a mediodía se reunían en
el campo y encendían un fuego para cocer el arroz en la
paella. Le añadían caracoles y verduras, y en días festivos
conejo y posteriormente pollo. Además de la tradicional
versión primitiva, conocida como "Valenciana", las más
populares son la marinera, con pescado y mariscos, y la
paella mixta, con pescado mariscos y carne. No obstante
también se prepara con hígado, morcillas, alcachofas y otros
ingredientes.
El éxito de una paella depende de muchos factores. Idealmente,
debería prepararse en un fuego de leña, al principio muy
fuerte y que fuera reduciéndose de forma continuada durante
el proceso de cocción. La cantidad adecuada de aceite es
también decisiva, ya que una paella no puede quedar
demasiado grasosa. Y por último, un experto se distingue por
la dosis exacta de agua. Una vez lista la paella, se coloca
en el centro de la mesa y, antiguamente, se comía
directamente del recipiente con una cuchara de madera,
aunque en la actualidad esto es menos frecuente.
Sobre la forma de la paella
Algunos las llaman "paelleras", pero los valencianos más
tradicionales se pronuncian en contra: La gran sartén ha
sido la que le ha dado su nombre al plato nacional
valenciano, por lo tanto, el nombre del recipiente es
también paella. El término procede del latín "patella", una
bandeja achatada en la que se ofrecían los sacrificios a los
dioses. En el siglo XVI, en castellano ya se denominaba
paila a un recipiente similar a la paella, y en Valencia ya
se utilizaba la palabra paela.
Su gran superficie es muy importante para la elaboración de la
paella, puesto que permite que el líquido en el cual se
cuece el arroz se evapore bien. Además, proporciona mucho
socarrat: el arroz que se pega en el fondo y en los
laterales de la paella que adquiere un color marrón y una
calidad crujiente.
Al comprar una paella no podemos equivocarnos demasiado. Muchos
cocineros prefieren el hierro al acero inoxidable, dado que
es mejor conductor del calor. Una paella para cuatro o cinco
personas debe tener un diámetro de 40 cm; y para seis u ocho
de unos 50 cm. Antes de utilizarla por primera vez debe
hervir en ella agua y un chorrito de vinagre. A continuación
se seca y se unta con aceite de oliva. Algo recomendable
tras cada uso para evitar su oxidación.
La paella del Mesón del Cid
Ahora que, si después de saber todo esto preferimos
disfrutar de este tradicional plato con el mejor servicio y
la seguridad de que todos los puntos anteriores estarán
cuidados sobre manera, el Mesón del Cid es el lugar indicado
para ello y sólo aquí podremos acompañarla con las
suculentas entradas de la casa, mientras disfrutamos el
ambiente valenciano del medioevo, razones suficientes para
celebrar un domingo familiar o de parejas en este recinto
del sabor y la tradición.
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