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Cuando hablamos de la Doña, María Félix, seguramente vienen
a nuestra mente palabras como: carácter, personalidad,
distinción, arraigo, tradición y talento; así era la Diva de
Álamos y así es María Bonita, un restaurante cantina que
inició hace menos de un año en el Hotel Camino Real Polanco
y unos meses después en Camino Real Guadalajara.
María
Bonita lleva en su gastronomía rasgos de lo que era la Doña,
presentando una propuesta única de la riqueza y exquisitez
de la cocina mexicana y a la vez, la sazón única de las
abuelitas, con recetas de antaño, algunas de ellas
pertenecientes a la gastronomía prehispánica, como el pato
confitado "la mujer pájaro".
Desde que se entra, el ambiente creado por los materiales usados en
su decoración nos envuelve; el cuero alternado con ónix
traslúcido en las paredes; los techos rojos; los murales de
la actriz y el mobiliario en madera obscura; todo le da una
calidez y un "sentirse en casa" difícilmente comparable con
otros restaurantes.
Esta manifestación de la cultura gastronómica mexicana la hace
realidad, en Guadalajara, el cheff Florentino Aspeitia,
quien junto con el Gerente de Alimentos y bebidas, Sergio
Molinar, hacen gala como anfitriones del buen servicio,
pilar de la filosofía de Camino Real.
En María Bonita, todo es casero, las salsas molcajeteadas, los
moles, las tortillas de colores; sí, efectivamente, y no
sólo azules como las que seguramente conocemos, sino de un
tono rojo logrado a base de axiote o de un azul negrusco,
producto de la adición de huitlacoche a la masa; el
guacamole patrón, por ejemplo, está hecho también en
molcajete, pero con una receta diferente, a base de granada,
xoconoztle, tomatillo y chipotle, lo que lo hace una
exclusiva oferta para los paladares que, como la Félix,
gustan del buen comer y de un ambiente muy mexicano, pero
con clase, atributos que conjunta este exclusivo restaurante
de la cadena Camino Real.
Platicando con el cheff Aspeitia, se entiende mucho del concepto
del lugar, ya que comenta, después de 13 años dedicado a la
comida mexicana, que "es algo diferente de lo que había
hecho", y complementa diciendo: "además vivir en una ciudad
así es algo muy agradable".
La carta es toda
una encrucijada, ya sea la de alimentos, la de bebidas o la
de postres, ya que en todas es difícil elegir entre tantas
sorpresas culinarias con que nos encontramos. En las botanas
simplemente, bandeamos entre seleccionar un requesón
enchilado o un pato en salsa de tamarindo; en las sopas la
remembranza gustativa nos lleva de la mano hacia una sopa
seca de fideo con frijol, aunque el jugo de carne con ostión
es toda una tentación; en los platos fuerte, el Filete San
Pascual, combinación de jugosa carne con huitlacoche y
hongos bañada en un mole blanco hecho con cacahuate, piñón,
almendras y chocolate blanco, compite muy de cerca con la
Costilla Cargada "Doña Bárbara", cortada con una salsa
reducción de vino tinto con azúcar quemada, cebollas cambray
y con una guarnición de puré de papa con morrón; al llegar a
los postres se aglutinan en nuestro antojo el Pastel de
elote Diosa de plata, el Mouse de coco Monje blanco, "la
mujer con corazón de hombre", pastel de chocolate relleno de
chile chilhuacle, los "Caprichos de la Doña" -churros con
helado de cajeta con salsa de piloncillo- y las crepas de
cajeta con un toque de mezcal Los Álamos.
En cuanto a las
bebidas, las opciones van desde la barra con 70 tequilas
diferentes, los margaritas de mamey, maracuyá, tamarindo y
un sinfín de sabores, a cual más insólito y delicioso, más
la más amplia coctelería.
¿Los domingos? ¡En María Bonita son botaneros! Al más puro
estilo de cantina, con platos al centro que el cheff mismo
lleva para al final, i hay quien tenga un "huequito",
ofrecerle 3 platos fuertes a elegir.
A María Bonita van jóvenes, adultos, enamorados, amigos, ejecutivos
que cierran negocios, familias que piden en matrimonio a la
futura esposa de sus hijos, y hasta niños. Es un restaurante
que lleva lo casero no sólo en el sabor, sino en el
ambiente.
Durante el mes patrio, presenta su Festival del Chile, con
platillos elaborados con el más mexicano de los
ingredientes, desde la entrada hasta el postre, además de un
menú especial para el 15 de septiembre y cenas de navidad y
año nuevo.
Así, María Bonita es un espacio para recrear todos los sentidos,
principalmente el gusto, desde luego, pero donde la música
mexicana agasaja al oído; la textura de su mobiliario al
tacto; el ambiente a la vista; y los paltillos que llegan a
la mesa inquietan al olfato. Un lugar como la Doña,
seguramente inolvidable.
¡Bienvenidos!
Creditos:
Texto: Por Eduardo Juárez
Cortés |
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