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Sin duda
alguna, hay un sueño que todos tenemos y pocos pueden hacer
realidad: surcar los mares, dejándose llevar por el viento o
impulsados por la potente propela de un yate, y más aún, por el
deseo de sentirnos aislados de tierra, llevados por la marea
hacia el mundo de la navegación, donde las gaviotas son el mayor
ruido y las marsopas divertidos escoltas de los navíos.
Dentro
del turismo Premium, esta es quizá una de las actividades
preferidas, aunque no la más común; sin embargo, anualmente
arriban a nuestras costas un gran número de embarcaciones
recreativas que se detienen en alguna de las muchas marinas que
nuestros litorales ofrecen a los navegantes, quienes en algunos
casos, las prefieren como puerto base.
El Golfo de California y las costas del Pacífico y el Caribe son
los mares mexicanos más visitados por estos navíos y sus
tripulantes, intrépidos algunos, otros tan sólo relajados
viajeros ante la majestuosidad del océano y la belleza, al
parecer infinita, que se dibuja en su horizonte.
Es común, como ya mencionamos, que las marinas, por sí mismas un
paisaje impresionante que refleja un mundo muy diferente y un
estilo de vida donde el glamour domina, sean utilizadas como
puertos, no sólo para efectuar reparaciones o mantenimiento a
las embarcaciones en las llamadas “marinas secas”, sino también
como hogares navales donde yates, veleros y lanchas deportivas
tienen su sede.
La Asociación Mexicana de Marinas, regula su manejo y ve por sus
miembros, siempre en pro de una mejora continua para el turismo
de mar. Afiliadas a ella, están las siguientes marinas, con
diferentes capacidades o slips:
-
Marina Acapulco, en Guerrero
-
Baja Naval Ensenada, en Baja
California
-
Club de Yates Acapulco, en
Guerrero
-
Club de Yates El Cid, en
Mazatlán, Sinaloa
-
Marina Coral Ensenada, en
Baja California
-
Marina Costa Baja, en La Paz,
Baja California Sur
-
Puerto Isla Mujeres, en
Quintana Roo
-
Marina Hacienda del Mar en
CanCún,
Quintana Roo
-
Marina Ixtapa, en Zihuatanejo
-
Marina La Paz, en Baja
California Sur
-
Marina las Hadas, en
Manzanillo, Colima
-
Marina de Baja en Cabo San
Lucas, Baja California Sur
-
Marina Mazatlán, en Sinaloa
-
Marina Opequimar, en Puerto
Vallarta, Jalisco
-
Marina Palmira, en La Paz,
Baja California Sur
-
Marina Puerto Aventuras, en
CanCún,
Quintana Roo
-
Puerto de la Navidad, en isla
Navidad, Colima
-
Marina Puerto Nuevo, en
Zihuatanejo
-
Marina San Carlos, en Sonora
-
Marina San Felipe, en Baja
California
-
Marina Vallarta, en Puerto
Vallarta
Otras, se encuentran
en proyecto y muy pronto brindarán sus servicios a los turistas
del mar, como por ejemplo las marinas Santa Cruz Bay, en
Huatulco; Puerto Loreto, en Baja California; Rosarito; Puerto
Salina; Puerto Majahua y otras, en diferentes costas del país.
Además de las enlistadas, existen otras marinas que trabajan
independientemente. Lo que sí es posible asegurar es que todas
ofrecen servicios de primera para los amantes de la actividad
náutica.
En todos estos puertos, se reciben naves desde los 25 hasta los 125
pies de eslora, en promedio, principalmente de viajeros
extranjeros (80% aproximadamente) y más frecuentemente durante
las temporadas de Invierno y Verano.
Escalas
náuticas… una opción sustentable
Otro concepto de marinas está siendo desarrollado desde hace
unos años por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR),
operadas por la empresa SINGLAR, cuyo concepto no es el de
ofrecer marinas secas ni renta de slips por largos períodos,
sino todo lo contrario. La vocación del proyecto es el
desarrollo de marinas de cuando mucho 30 posiciones, en las que
las embarcaciones atraquen por pocos días para que sus
tripulantes puedan internarse tierra adentro y conocer la oferta
turística de los estados fuera del mar.
Esto no obsta para que el desarrollo que se está llevando a cabo en
los puertos que configuran la primera etapa del proyecto; San
Felipe, Santa Rosalía y La Paz, en Baja California Sur; Puerto
Escondido, en Oaxaca; Puerto Peñasco y Guaymas, en Sonora; la
Escala Náutica, en Mazatlán; Topolobampo, en Sinaloa y San Blas,
en Nayarit –algunos ya funcionando-, sean de un alto nivel en
cuanto a servicios navieros y cuenten con todas las comodidades
a las que los navegantes están acostumbrados en sus travesías
por aguas mexicanas.
Ambos conceptos son propios para el Turismo Premium, principalmente
proveniente de Estados Unidos y Canadá, ya que además de la
belleza escénica que brindan al navegante y sus tripulantes,
tienen diferentes vertientes en cuanto a su orientación, ya sea
comercial o de desarrollo sustentable, encontrándose en el punto
coyuntural de dar servicio a quienes surcan nuestros mares y
promover este tipo de turismo entre los mexicanos.
Estos servicios no
son una novedad para los operadores nacionales. Desde hace
muchos años, zonas marinas como el Golfo de Cortés y la Bahía de
Acapulco, han sido preferidas por el jet set para practicar la
navegación, la pesca deportiva y otras actividades afines, de lo
cual Guaymas, La Paz y la antigua zona hotelera de Acapulco han
sido testigos y anfitriones a la vez.
El desarrollo de estas marinas y de las escalas náuticas es un
impulso decidido al turismo de altura en México.
Es fácil comprender el por qué gusta a sus practicantes el turismo
marítimo. Basta con imaginarse en la intimidad de la cabina de
un Altech Marine o un Vitters de 25 m. de eslora, sentir el
empuje del viento contra su velamen y ver a babor y estribor
reflejos cristalinos sobre el mar, anclar en una pequeña bahía
de la costa de Baja o en la quietud inmensa de la Isla Contoy,
en Quintana Roo; tirarse al agua, recostarse en la cubierta y
sentir la brisa. ¿No es todo ello digno de un sueño y a la vez
propio del turista que sabe viajar… concepto que es equivalente
a vivir?
Creditos:
Texto: Por Eduardo Juárez
Cortés |
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