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A
tan solo dos
horas de Puerto Vallarta y a 75 minutos de Manzanillo, bordeando
la Costa Alegre, se ubica El Tamarindo Golf Resort, una de las
manifestaciones más fascinantes de diseño golfístico, ya que
resultó un verdadero reto su construcción por las
características del suelo y las pendientes.
Erigido
sobre una tierra virgen, como ha narrado Agustín Yañes (La
tierra prodiga), finalmente fue conquistada para convertirse
en una obra maestra, resultado de una excelente planeación
territorial, y arquitectura, en donde se logró la
integración del ambiente tropical, aprovechando los
caprichos de la naturaleza, para la constitución del campo
de Golf.
Al llegar al
Tamarindo, se advierte en primera instancia, la armonía
entre el lujo y el estilo rústico del lugar, en donde los
viajeros encuentran tranquilidad y privacidad, ya que ofrece
29 elegantes villas con piscina privada. Cada una fue
construida con materiales de la región, bajo un concepto de
total respeto a la naturaleza. Techos de palma y pisos de
madera son la prueba fehaciente de ello. En el exterior de
la cabaña un espléndido jacuzzi y una hamaca invitan al
descanso total, el espacio soñado para disfrutar de
espléndidas vistas hacia el mar o la montaña. Cabe señalar
que El Tamarindo es el primer campo de golf en su tipo
construido en nuestro país, ya después vendrían en cascada
los grandes diseños del gran “tiburón blanco” Greg Norman y
el legendario “oso dorado” (Nicklaus), pero el primero de
los grandes campos de excelente diseño que parecen surgir de
entre la espesura de la selva es precisamente este, El
Tamarindo, obra monumental de gran creatividad. Podemos
encontrar además, tres playas privadas resguardadas por
inmensos farallones y acantilados. En la playa principal se
puede uno relajar con la magnifica vista que nos ofrece este
cuadro natural y practicar deportes acuáticos como snorkel,
kayak y navegación a vela.
Tenemos la
posibilidad también de dar paseos en bote para practicar la
pesca de marlín, dorado y pez vela o bien para visitar
diferentes zonas de la Costa Alegre. El magnífico resort,
miembro de The Luxury Collection, la marca excelsa de
Starwood, también ofrece canchas de tenis, aunque como era
de esperarse, su atractivo principal es su fabuloso campo de
golf de 18 hoyos, creado por Robert Trent Jones Jr. y David
Fleming. El famoso Country Club es único, ya que tiene un
diseño ecológico, basado en la sustentabilidad de la obra,
con una maravillosa vista al Pacífico Mexicano, producto de
la sensibilidad de sus diseñadores, quienes destacaron que
las elevadas líneas de vista fueron el mayor reto, ya que
como al principio lo mencionábamos, este es un ambiente
natural ciento por ciento.
El campo, que se encuentra ubicado entre el océano y la selva
tropical, ofrece a los deportistas una experiencia fuera de
la jungla.
Los greens son
largos y de suave rompimiento; alrededor los rasgos
naturales como son los cactus y los copos florecientes de
los árboles, inundan el espíritu de un vigor inusual. Tanto
los profesionales como los principiantes son retados en este
apartado ambiente, mientras son inspirados por la conjunción
de todos estos atributos.
La fenomenal vista al mar y un acantilado que alberga una pequeña
bahía en el hotel es algo difícil de describir. El Tamarindo
es también un refugio para la fauna. Es muy fácil ver entre
las veredas adoquinadas que circundan el campo de golf a
tejones y mapaches. Si se visitan las playas privadas y los
miradores de los acantilados podrán encontrarse una gran
variedad de especies salvajes como venados cola blanca y
jabalíes, así como una gran variedad de aves exóticas. En
esta zona del resort, el Océano Pacífico se engalana con
hermosas playas de arena blanca. Como si fuera una obra
plasmada por el pintor Ocampo, las olas del mar se desahogan
contra los pronunciados acantilados, rocosos y coronados con
una vasta vegetación de un verde intenso, mientras uno
alcanza a percibir la bravura y pureza inocente de este
paraje.
Es de celebrarse
la magnifica planeación y diseño plasmados y trabajados en
este lienzo natural de 2,040 hectáreas, que ha dado como
resultado un paraje sin igual, único en el mundo como muchos
otros que ofrece nuestro país.
Creado para la práctica del Golf de altura, tanto como para la
meditación y la recreación, El Tamarindo hace que el usuario
se resguarde en la tranquilidad de este resort sintiéndose
abrigado por la naturaleza, disfrutando del deporte de su
vida.
Creditos:
Texto: Por Adrián García |
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