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PARA
RECORDAR |
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Barra de Cazones
se encuentra a 283 kilómetros de la Ciudad de México y a 40
minutos de Poza Rica.
En distancia,
es la playa más cercana a la Ciudad de México, pero la
carretera no es muy buena, por lo que el trayecto por tierra
puede tomar hasta cinco horas.
En promedio:
en Cazones una habitación cuesta 200 pesos diarios. En el
mejor hotel la tarifa es de 660 pesos, con impuestos
incluidos.
Del D.F. a Tecolutla
hay 319 kilómetros de
distancia. Por carretera se hace cinco horas y media.
Entre su vasta oferta hotelera, un buen lugar para
hospedarse es el hotel Tecolutla.
Cómo llegar:
A Cazones, desde el D.F.,
hay que tomar la autopista a Pachuca, seguir por la
desviación a Tulancingo y continuar a Poza Rica, para de ahí
llegar al destino.
A Tecolutla
desde la Ciudad de México hay que tomar por el mismo camino
hacia Poza Rica y de ahí seguir a Papantla y Gutiérrez
Zamora.
El campamento de
Aventurec se
encuentra ubicado en la Reserva eco-arqueológica Filobobos.
Cerca de Tlapacoyan, rumbo a Martínez de la Torre, a 45
kilómetros de Nautla. |
Sorprendente por
sus bellezas naturales y su oferta turística, es un conjunto de
destinos que se extienden sobre la costa de Veracruz, en una franja
de arena y sol que se prolonga desde Tecolutla hasta Nautla.
En las calmas de verano el
mar es una mesa de billar, dicen los lugareños de Barra de Cazones, un pequeño
pueblo de pescadores cercano a lo que llaman la Costa Esmeralda del estado de
Veracruz, localizada en la Región Totonaca de la entidad.
Frente a los grandes y famosos destinos de playa de México, que
suelen atraer los reflectores, la Costa Esmeralda resulta poco conocida, pero
sorprendente a la vez, por las bellezas naturales que alberga y por su
equipamiento turístico. Es un conjunto de destinos muy enfocados al turismo
nacional, que se extienden sobre el Golfo de México en una franja costera que se
prolonga desde Tecolutla hasta Nautla. Aunque no muy lejos de ahí, al norte de
Tecolutla, se ubica Cazones, que se integra perfectamente a este circuito de sol
y arena.
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Poza Rica |
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Cazones, con apenas mil 200
habitantes, debe su nombre a la costumbre de los pescadores de cazar
en la Barra tiburones pequeños, pero que, en los años recientes,
gracias a la magnífica naturaleza que posee, ha encontrado una
vocación turística que trata de desarrollar.
Cuenta con trece centros de alojamiento, con 123 habitaciones en
total, que van desde un sitio para acampar, hasta un hotel de tres
estrellas: el Mariner Costa, cuya ubicación frente a la
desembocadura del río Cazones en el mar, donde se localiza un
farallón, debiera darle una mayor categoría tan sólo por la
panorámica que ofrece.
La oferta básica de este poblado es un encuentro con la naturaleza,
por lo que cuenta con el tortugario Kgayin Xalakpupunu, que incuba
huevos de tortuga blanca, lora y algunos de carey, cuyas crías son
liberadas en junio; hay paseos por la ladera del río donde florecen
el manglar y uno que otro cocodrilo, cuevas para explorar,
observación de aves y práctica de deportes como rapel, kayak, buceo,
pesca recreativa, motos acuáticas y esquí, entre otras. También
posee una zona arqueológica oculta.
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Tecolutla |
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El Mariner Costa es un buen sitio
para descansar y disfrutar del paisaje. Sus 17 cabañas, sin lujos,
pero equipadas con lo necesario, miran hacia la unión del río con el
mar, con albercas en una gran terraza de prados y un restaurante
donde uno se puede pasar las horas, ya sea en su zona al aire libre
o en la cerrada con aire acondicionado, contemplando la postal que
la naturaleza regala.
Tecolutla
Sorprendente por la gran cantidad de hoteles que tiene, Tecolutla
también es un poblado pequeño, establecido en la desembocadura de un
río al océano, aunque mucho más grande que Cazones, ya que es villa
y puerto; cuenta con 144 hoteles, tres mil habitaciones y diez mil
habitantes, casi en su totalidad dedicados a la pesca o a prestar
servicios turísticos.
Es un lugar pintoresco, lleno de restaurantes, con fachadas
pintadas con colores llamativos y calles limpias que sus vecinos
lavan y barren obsesivamente desde temprano.
Hasta la década de los 60 del siglo pasado, el pueblo era paso
obligado para cruzar el río en panga, pero cuando había mal tiempo y
no se podía navegar, la gente tenía que pernoctar y únicamente había
tres hoteles, por lo que se hizo un sitio turístico por necesidad.
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Tecolutla |
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Años después, el gobierno construyó
un puente en la localidad cercana de Gutiérrez Zamora y Tecolutla se
estancó al perder esa demanda cautiva de servicios de alimentos y
hospedaje. Pero la gente comenzó a regresar, ya no para atravesar el
río, sino para vacacionar en sus playas, lo que hizo que los hoteles
se multiplicaran, ya que resultaron insuficientes para las
temporadas altas.
Hoy es un pueblo peculiar donde todo son hoteles, restaurantes y
tiendas, con sus expendios de "toritos", aguardiente combinado con
sabores de frutas, que en las noches se muere cuando no es fin de
semana o temporada vacacional, ya que no hay absolutamente ningún
lugar a dónde ir, pero se puede caminar tranquilamente en sus
calles.
Pero en el día, además de ir a la playa, se bucea en el arrecife
coralino Bajo Negro o se va al embarcadero, donde en la orilla del
río Tecolutla, casi en su salida al Atlántico, las lanchas esperan
alineadas para internarse en un alucinante paseo por las entrañas
del manglar, donde las aves vuelan plácidamente, los cocodrilos
acechan inmóviles y pétreos, las majestuosas ceibas miran impávidas
el correr del tiempo y los rayos de luz tejen telarañas en el aire
con sus hilos de luz y sombras.
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Tlapacoyan |
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También hay un sencillo acuario, de a diez pesos la entrada, con
especies interesantes, y un modesto Museo Marino, donde la pieza
principal son los restos óseos de un mítico e inmenso monstruo que
un día de hace muchos años las olas escupieron muerto a la playa y
del cual nunca pudieron precisar su especie.
Tlapacoyan
Un recorrido por la Costa Esmeralda no puede estar completo sin
alejarse un poco del mar para visitar el poblado de Tlapacoyan,
donde se encuentran empresas que desarrollan actividades de turismo
de aventura.
La principal es Aventurec, que organiza descensos de los rápidos en
el Río Filobobos, también la tirolesa, cabalgatas, paseos en
manglar, kayak, alpinismo, vuelo en ultraligero, buceo y
espeleología.
Las instalaciones de esta empresa están enclavadas en lo alto de
una montaña, rodeadas de árboles y huertos, con una enorme palapa a
manera de restaurante, alberca, zona de fogatas para convivir
durante la noche y hamacas para descansar. Para dormir cuenta con
dos clases de cabañas y ofrece varios tipos de paquetes, que
incluyen desde alojamiento por varias noches, hasta con actividades
de un día, sin pernocta.
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Barra de Cazones |
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El paseo por esta región de Veracruz
se complementa con una visita, en la localidad de Gutiérrez Zamora,
al beneficio de vainilla Gaya, donde se aprende todo el proceso de
secado y producción de esta planta sagrada para los totonacas que
habitaron la zona, de la cual Papantla es el principal productor del
país.
Y, si se llega a Papantla, sería un pecado irse sin antes recorrer
la zona arqueológica de El Tajín, donde se encuentra una de las
construcciones más bellas del mundo prehispánico: la pirámide de Los
Nichos.
El complemento de todo este periplo está en Poza Rica, lugar que,
sin ser netamente un destino turístico de placer, sí lo es en cuanto
que, debido a que se trata de una ciudad petrolera, es uno de los
principales destinos para viajeros de negocios en el estado.
Creditos:
Texto: Gustavo Armenta |
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