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HOTELES |
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Albergue de la Loma
Guerrero 58, Tlaxcala,
Tlaxcala.
Tel. 01 (246)
462-0424
Alifer
Morelos No. 11
Tlaxcala, Tlaxcala.
Calinda Tlaxcala
Km. 10 Carr.
Tlaxcala-Apizaco
Tlaxcala, Tlaxcala.
Hostal del Gobernador
Xicoténcatl 56, Tlaxcala,
Tlaxcala
Tel. 01 (246)
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Jerocs Plaza
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No. 4-Bis
Tlaxcala, Tlaxcala.
Maeva Plaza
Carr. Ocotlán - Sta. Ana No. 40
Tlaxcala, Tlaxcala.
Mesón del Rey
Calle 3 No. 1009, Tlaxcala,
Tlaxcala
Tel. 01 (246)
462-9055
Plaza Tlax
Blvd. Revolución 6
Tlaxcala, Tlaxcala.
Tel. 01 (246)
462-7852
Posada San Francisco
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Tlaxcala, Tlaxcala.
Quinta San Clemente
Prol. Independencia 58
Tlaxcala, Tlaxcala.
Tel. 01 (246)
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Tlaxcala, Tlaxcala.
Tel. 01 (246)
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Real Tlaxcala
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Tlaxcala, Tlaxcala.
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Zurbaran
Av. Independencia
No. 52-A
Tlaxcala, Tlaxcala.
Tel. 01 (246)
462-9838 |
Considerada cuna de la nación y el mestizaje,
en Tlaxcala se entrelazan la tradición prehispánica con la española
en fiestas y ferias populares, donde por supuesto la celebración de
Día de Muertos no es la excepción. En la época prehispánica el culto
a los muertos tenía una duración de 40 días.
En Tlaxcala (que en lengua náhuatl
significa “lugar de pan o maíz y tortilla”), la festividad de Todos
los Santos es una gran tradición mestiza que los tlaxcaltecas viven
con un gran respeto y religiosidad católica.
Así lo asegura Desiderio Hernández Xochitiotzin, cronista del
estado, en entrevista con Buen Viaje Internacional. “Desde el punto
de vista histórico, el Día de Muertos es un fenómeno sincrético de
profunda religiosidad popular, que tiene determinadas
características de acuerdo a las zonas geográficas y culturales”.
Culto por 40 días
En la época Prehispánica, los tlaxcaltecas se regían por el
calendario náhuatl, llamado Tonalamatl, el cual se dividía en 18
meses de 20 días cada uno, dando un total de 360, que sumados a los
cinco días de fin de año, incluidos los años bisiestos, sumaban los
365 días que rigen nuestro calendario actual.
“De ahí que un mes, es decir 20 días, eran dedicados a la fiesta de
los niños llamada Miccailhuipzintli, que de acuerdo al calendario
actual corresponde al noveno mes, del 9 al 28 de agosto.
La conmemoración a los difuntos mayores conocida como
Hueymiccailhui, iniciaba del 29 de agosto al 17 de septiembre,
correspondiendo al décimo mes”.
Hernández Xochitiotzin explicó que
debido a que en Tlaxcala -la entidad más pequeña de la República
Mexicana-, se tiene presencia de tres grandes étnias: otomí, náhuatl
y olmeca-chichimeca, con particulares raíces civiles, religiosas y
políticas, “existen por lo menos tres maneras de celebrar a los
muertos, que se funden con las creencias que se tiene en los estados
circunvecinos como Puebla, Veracruz y las sierras cercanas, lo que
viene a multiplicar el culto a los fieles difuntos”.
Refirió que “los antiguos tlaxcaltecas creían que cuando una
persona moría en está vida, nacía a la inmortalidad como dios,
mientras que en el catolicismo se cree que cuando alguien fallece se
va al cielo o al infierno, según haya sido su comportamiento en el
mundo terrenal, además de que no se rinde culto a la muerte porque
no hay dioses para ella”.
El también pintor, indicó que el Día de Muertos en Tlaxcala se
festeja con profunda religiosidad y respeto, sobre todo entre la
población autóctona y los otomíes, cuyas costumbres están más
arraigadas.
Un ejemplo de ello es San Juan Ixtenco, un poblado muy cercano a
Huamantla, cuyas ofrendas tanto en la casa como en el panteón, se
caracterizan por su riqueza tradicional indígena. “Las cruces que se
colocan son naturales, porque son cortadas de las ramas de un árbol
siempre y cuando tengan la forma de un crucifijo, además de que las
ofrendas son más ricas en presentes como panes, guisos y pulque”.
En San Juan Tololac, que se localiza a dos kilómetros al poniente
de la ciudad de Tlaxcala por la carretera libre a la Ciudad de
México, y cuya población es de origen náhuatl, “las ofrendas son
abundantes en panes, por ser un lugar de panaderos, donde se elabora
el tradicional pan de fiesta”. Se colocan verdaderos manojos de
panes y una gran cantidad de veladoras en los altares.
En el panteón de la localidad no hay montículos, pero un día antes
de la celebración de los Fieles Difuntos, la gente adorna la
sepulturas con tierra blanca traída de Tizatlán -cuyo significado en
náhuatl es “lugar de tiza o tierra blanca” y donde predicó
Quetzalcoatl-, al igual que ornatos hechos a base de fruta en forma
de capulincillo en color amarillo, verde y naranja, enriqueciéndolas
con flores de zempatzúchitl. El día 2 de noviembre hacen una enorme
fiesta en el panteón.
A tan sólo media hora de Tlaxcala, se encuentra Tepeiti, una
población también de origen náhuatl que durante el Día de Muertos
lleva a cabo una ceremonia nocturna, ya que se van al panteón a
esperar a las ánimas y dejarles sus ofrendas luego de cenar con
ellas.
En San Luis Tolocholco, cercana al Iztaccíhuatl, las ofrendas se
caracterizan por tener menos abundancia de pan y más de comida hecha
a base de maíz. Además de las imágenes religiosas, se pueden
apreciar platillos como el chile-atole y el mole de guajolote
(platillo prehispánico sagrado).
En suma, el cronista tlaxcalteco reiteró que en la entidad se
funden elementos prehispánicos con católicos. En San Juan Ixtenco la
presencia de ramas y flores guarda un estrecha relación con los
dioses de los Montes y de las Flores, mientras que en San Juan
Tololac, la tierra blanca obedece al color blanco que caracterizaba
al dios Quetzalcóatl y en el Iztaccíhuatl, dios del Agua o de la
Lluvia, conjuntamente con la presencia imágenes de la Virgen María o
San Isidro Labrador.
La Feria de Todos los Santos
Con el paso de los años, la veneración a los muertos se ha venido
modificando, al fundirse las raíces de la tradición prehispánica con
la española, lo cual da motivo principal para la realización de la
“Feria de Todos los Santos”.
Esta, es una de las más antiguas del país, cuyo origen data del año
1826 y que en su XLII edición se llevará a cabo del 15 de octubre al
7 de noviembre.
En contraste con las fechas en que se celebran estas fiestas, para
los tlaxcaltecas deja de ser una época de dolor para convertirse en
una muestra de folklore y colorido.
En Tlaxcala, las ferias y las fiestas populares constituyen una de
las más ricas expresiones, en cuyas raíces se mezclan las
tradiciones prehispánicas y españolas, siendo éstas, el reflejo de
una valiosa herencia.
La Feria de Tlaxcala, “La Fiesta de todos los Santos” se
caracteriza por ser una muestra del desarrollo económico del estado,
con excelentes exposiciones artesanales, turísticas, industriales,
agrícolas y ganaderas, además de ofrecer eventos deportivos,
artísticos, culturales, corridas de toros, peleas de gallos, sin
faltar la exquisita gastronomía y en especial la hospitalidad de su
gente; garantizando con ello que los visitantes tengan diversión,
esparcimiento, espacios suficientes y servicios eficientes.
En el ámbito religioso, los festejos inician el 28 de octubre, día
dedicado a las ánimas de los accidentados o de los que murieron en
desgracia. La celebración del día de Muertos en Tlaxcala, no es de
duelo sino más bien de festejo, de magia, de alegría, rezos, cantos,
colores y sabores que se mezclan en espera del alma bendita que
llegará a reunirse con los seres queridos.
Para chuparse los dedos
Al visitar esta Feria, por supuesto, no se puede perder la
oportunidad de degustar la gastronomía tlaxcalteca, destacando los
escamoles (hueva de hormiga), gusanos de maguey charales de origen
prehispánico, que hasta nuestros días se siguen cocinando con las
recetas originales, y que son de los más solicitados por los
turistas nacionales y extranjeros.
Ahora que para saborear de una excelente comida típica, se
recomienda la sopa de tortilla, de haba, las tlatlapas, como plato
fuerte el pollo Tocatlan, lo mismo que el mixiote de carnero, la
barbacoa de hoyo, el mole de guajolote, el pipian verde o rojo; de
postre el requesón con piloncillo, los muéganos huamantlecos, las
alegrías y los buñuelos, todo ello acompañado con ricas bebidas como
el atole de amaranto, el pulque o los “curados”.
¿Cómo llegar?
Tlaxcala se localiza a una hora con 40 minutos de la Ciudad de
México; se puede llegar por autobús, saliendo de la Terminal de
Autobuses Poniente (TAPO), o por automóvil por la autopista
México-Puebla, para luego tomar la desviación en San Martín
Texmelucan y de ahí incorporarse a la autopista que llega a Tlaxcala.
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