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HOTELES |
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San
Carlos
5«
Hotel Marinaterra
Hotel &
Resort
Gabriel Estrada s/n
Sector la Herradura, 85506
Tel. 01 (622)
225-2020
Lada sin costo:
01-800-500-2040
3«
Hotel Paradiso Resort &
Beach Club
Playa Los Algodones
Km. 20, 85506
Tel. 01 (622)
225-2100
En San Carlos:
01 (622) 225-2100
GRAN TURISMO
Hotel San Carlos
Plaza
Paseo Mar Bermejo
Nte. No. 4
Los Algodones, 85506
Tel. 01 (622)
227-0188,
227-0077 al 99
Lada sin costo nacional: 01-800-
716-4368
4«
Posada de
San Carlos
Paseo Escénico Km. 11
Tel. 01 (622)
226-0072
Puerto Peñasco
4«
Fiesta de Cortes
Baja California
y Ramos Arizpe
Puerto Peñasco
(Rocky Point)
Tel. 01 (638)
383-3424
5«
Mayan Palace
Carr. Peñasco-
Caborca km 24
Puerto Peñasco
(Rocky Point)
Tel. 01 (638)
383-0400
4«
Viña del Mar
1o. de Junio y
Malecon Kino
Puerto Peñasco
(Rocky Point)
Tel. 01 (638)
383-3600
Guaymas
3«
Del Puerto
Yánez No. 92
Tel. 01 (622)
224-3408
4«
Playa de Cortes
Bahía de Bacochibampo No. 66
Tel. 01 (622)
221-1048
3«
Santa Rita
Av. Serdán y Calle 9
Tel. 01 (622)
224-1464 |
* Sitio para quienes exigen
vacaciones “ideales”
* Playas sonorenses para toda la familia
* Lugar que no pide nada a otros destinos
Rodeado prácticamente por mar, desierto y
montañas, Sonora ofrece bajo un mismo sol todo lo que el
visitante puede desear para su deleite y descanso. Esta entidad
del norte de la República Mexicana lo enclaustra todo para unas
vacaciones perfectas, pues tiene lugares muy tranquilos para
observar bellos colores del amanecer o del provocativo
atardecer, hasta sitios donde practicar los llamados deportes
extremos.
Sus litorales cubiertos de arena, favorecen las corrientes de
vientos que inflaman las velas de embarcaciones y elevan los
cometas de los más intrépidos, al tiempo que amable broncea las
pieles de los bañistas.
Hacia las alturas de la Sierra Madre, que vigila el vuelo del
águila y funde los hielos que se forman durante el invierno para
crear riachuelos, los amantes de la montaña disfrutan envueltos
en el agradable aroma de las coníferas.
En las inhóspitas regiones desérticas donde hace arder las dunas,
día con día los buscadores de emociones se extasían admirando
milenarios vestigios del pasado ígneo de nuestro planeta,
coronados por cierto, con la presencia de flora y fauna que a
través del tiempo ha sobrevivido en aquellos parajes.
Guaymas
Este mar, conocido también como Golfo de California, baña las
playas sonorenses para ofrecer al turista paisajes naturales muy
diversos a los de otras regiones nacionales.
El puerto de Guaymas es el más importante de la región, tanto por
el movimiento de carga como por la riqueza en especies marinas
de sus aguas, como el camarón, en tanto que la ciudad conserva
el abolengo de sus calles y construcciones.
Esta parte de Sonora fue antiguamente dominada por las tribus
Guaymas, Seris y Yaquis. Fue descubierta en 1539 y en 1701 los
misioneros Eusebio Kino y José Ma. Salvatierra comenzaron a
mantener las misiones jesuitas de San José de Guaymas, que eran
constantemente destruidas por las tribus.
Fue hasta 1769 que sería totalmente conquistada y decretada la
fundación de Guaymas. Durante casi todo un siglo se desarrolló
como punto estratégico para el abastecimiento de misiones,
invasiones militares y ataques piratas. Las actividades
comerciales eran impulsadas por el tráfico marítimo, dándole el
reconocimiento de puerto de altura en 1837.
Sus mayores atractivos están vinculados con el mar; entre sus
playas se destacan las de Miramar y San Carlos, donde se
practica el ecoturismo, turismo náutico, cinegético, pesca,
buceo y golf entre otros.
En Guaymas pueden apreciarse edificios coloniales como el Palacio
Municipal, la Cárcel, el Templo del Sagrado Corazón, la Iglesia
de San Fernando, entre otros, o escuchar leyendas como la de
Lola Casanova, la "yori", raptada por los seris.
En los alrededores se encuentra San José de Guaymas, con su antigua
misión y "El Sahuaral" zona de sahuaros gigantes o alguno de los
poblados de la etnia Yaqui, una de las más recias e indómitas
del estado.
San Carlos, edén de la naturaleza
La bahía de San Carlos, Nuevo Guaymas, a 20 kilómetros de distancia
del primer puerto, constituye uno de los principales puntos
turísticos al albergar atractivos naturales como son sus
paisajes formados por el desierto, la montaña y el mar,
destacando el cerro Tetakawi.
Sin embargo, estos lugares no podían estar al margen de quienes
gustan de la pesca deportiva y el buceo, debido a la riqueza del
mar y el arrecife artificial más grande de Latinoamérica, además
de contar con un clima seco-cálido con una temperatura media
anual de 24.4 grados.
También, entre las muchas actividades que se pueden practicar
destacan el snorkel, pesca, veleo, canotaje, alpinismo,
ecoturismo, turismo cinegético, ecológico y náutico en San
Carlos, donde existen dos marinas con infraestructura turística
de primer nivel.
De noviembre a marzo, un espectáculo que no se debe perder es el
arribo de la ballena gris, mamífero que se acerca tanto a la
costa y las embarcaciones, que puede tocarse.
Otro atractivo del sitio es la Isla de San Pedro Nolasco, ejemplo
de vida silvestre, morada de lobos marinos, gavilanes pescadores
y cientos de aves marinas.
Bahía de Kino y los Seris
Más al norte se ubica la maravillosa
Bahía de Kino, donde se combinan las antiguas tradiciones Seris
con una pujante infraestructura turística, destacando el Museo
Costumbrista de los Seris, antiguos habitantes de la región.
El principal atractivo lo integra la hermosa playa y la bahía que
dan un toque de tranquilidad a las cálidas aguas azules donde se
practica activamente la pesca y el buceo.
La Isla Tiburón no podía pasar desapercibida con sus 96 mil
hectáreas donde se alojan especies en peligro de extinción como
el venado bura de Sonora y el borrego cimarrón. Al igual que
Punta Chueca, que es la playa donde se asienta la etnia Seri,
comercializando su particular artesanía que es el tallado de
Palo Fierro, además de collares, aretes, adornos de conchas y
hermosos cestos tejidos y teñidos en los colores de la región.
El Pinacate
La zona desértica de Sonora es poseedora de belleza, donde destaca
la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar,
cuya entrada se encuentra sobre la carretera número 8 que
comunica a Puerto Peñasco.
En esta zona protegida se admira flora y fauna diversa del
desierto, así como los enormes hoyos conocidos como cráteres de
mar, dándole al paisaje un aspecto lunar.
Los cráteres se originaron por la explosión causada ante el
contacto del magma hirviendo y agua subterránea, lo que originó
fuerte descarga de vapor a presión hacia la superficie. Algunos
de estos cráteres alcanzan 120 metros de profundidad y casi un
kilómetro de diámetro.
Por lo que respecta a la fauna, además del borrego cimarrón y el
berrendo, se encuentra la tortuga del desierto y al monstruo de
Gila, mientras que en la flora, a pesar de ser variada, tiene al
sahuaro y al cardón, especies que no existen en otros desiertos.
Y como en cualquier desierto, la vegetación comprende matorrales
xerófilos, aunque en algunas áreas restringidas se puede
encontrar vegetación parecida al chaparral, mezquitales
asociados a playas y matorrales arborescentes. Existen cerca de
500 especies de plantas, lo que constituye uno de los grandes
valores biológicos de El Pinacate.
Las dunas móviles es otro de los atractivos de esta reserva, que
cubren más de las tres cuartas partes.
El escudo volcánico de El Pinacate representa uno de los complejos
geológicos remarcables del gran desierto y es la actividad
volcánica más joven reconocida en Sonora.
Navojoa
Navojoa se ubica al sur de la entidad, en la ribera izquierda sur
del Río Mayo, siendo el centro económico de una vasta zona que
basa su actividad principal en la agricultura.
También es considerada de singular importancia porque en esta
región confluyen los atractivos de la zona costera, desértica y
de la sierra sureste de Sonora, donde sobresale la presa Adolfo
Ruiz Cortines, donde se puede pescar y practicar la natación.
La parte del Mar de Cortés que corresponde a Sonora es rica en una
gran biodiversidad, no sólo de fauna marina, sino también
terrestre, con apasionantes contrastes como el tener mar y
desierto conviviendo uno al lado del otro.
Adéntrese a descubrirlo por si mismo y conviva con una de las
etnias de nuestro país como son los Seris; estamos seguros que
la experiencia bien vale el viaje.
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