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La gente de este
puerto de Sinaloa conjuga la espontaneidad del costeño, la
hospitalidad de quien sabe que vive del turista y la franqueza que
suele identificar a los norteños, mientras la belleza de sus mujeres
nos fascina.
La promoción de
los destinos turísticos del mundo está llena de clichés, que en
muchas ocasiones no resultan ciertos. “Lo mejor que tenemos es
nuestra gente”, es uno de ellos.
Sin embargo, en Mazatlán esta afirmación se cumple cabalmente. Y es
que, desde el primer momento, los mazatlecos impresionan
gratamente al viajero.
Quizá la razón de que los oriundos de estas tierras resulten tan
agradables tenga una dosis de elementos idiosincrásicos, porque
conjugan en su temperamento la espontaneidad del costeño, la
hospitalidad de quien sabe que vive del turista y la franqueza
que suele identificar a los norteños.
Son gente extrovertida, cálida y
platicadora, que acostumbra tener como tarjeta de presentación una
sonrisa. Aunque probablemente también sea en parte resultado de una
labor de empresa, que ha inculcado una vocación de servicio
redundante en beneficio para el fuereño que llega a disfrutar de
unos días de descanso o a tratar asuntos de negocios.
Conocido como “La perla del Pacífico”, este puerto se ubica en el
estado de Sinaloa, a una hora y cuarto de vuelo desde la Ciudad de
México. Su temperatura promedio va de los 22 a los 27 grados
centígrados de noviembre a abril, atractivo al que hay que sumar 17
kilómetros de un malecón pletórico de tiendas, restaurantes, bares,
discotecas, bancos y hoteles, que se pueden recorrer en las llamadas
“pulmonías”, los típicos taxis de la ciudad, sin ventanas y algunos
sin puertas, que le dan un sello particular a la localidad.
A diferencia de muchos otros centros vacacionales de México, de
reciente creación o sin vestigios de un pasado notable, esta ciudad
presume de una relevante saga histórica.
En náhuatl, Mazatlán significa “Lugar de ciervos y venados” y fue
fundada en 1531 por españoles que poco antes habían edificado
Culiacán, hoy capital del estado.
Durante largo tiempo, Mazatlán fue la ciudad más importante de la
entidad por su desarrollo económico. Inclusive, fungió como capital
durante 14 años, a mediados del siglo XIX.
En 1847 fue sitiada y tomada durante ocho meses por la armada
estadounidense y en 1864 hicieron lo mismo los franceses.
Su Centro Histórico
De todo esto Mazatlán tiene testimonio pétreo. En la parte vieja de
la ciudad, del lado contrario a la Zona Dorada, donde se concentra
la infraestructura turística moderna, el viajero encuentra el Centro
Histórico, donde puede visitar entre otros monumentos, la iglesia de
San José, que data de 1835; la Basílica de la Inmaculada Concepción,
construcción gótico-barroca; la Casa del Meteorólogo, la Aduana
Marítima, el Fuerte 31 de Marzo o el Teatro Ángela Peralta.
En esa zona también se encuentran la
Plazuela Machado, el Centro Municipal de Artes, los Portales de
Canobbio, el Museo de Arqueología, la Casa de la Cultura, la Pérgola
del Paseo del Centenario, la Casa del Obispo y los monumentos Al
Pescador, símbolo del puerto; A la Mujer Mazatleca; A la Continuidad
de la Vida, y Al Venado, así como el escudo de Sinaloa y Mazatlán.
Especial atención merece su faro, edificado en la isla del Crestón,
cuyos 157 metros de altura sobre el nivel del mar lo hacen el faro
natural más elevado del mundo, después del de Gibraltar, en España,
según afirman los lugareños. Empezó a funcionar en 1571 y aún sigue
vivo.
Otros paseos que valen la pena son: el Cerro de la Nevería, las
Tres Islas: Pájaros, Venados y Lobos; la Isla de la Piedra y un
islote que está muy cerca y a donde, entre octubre y mayo, acuden
colonias de lobos marinos.
La acción
Para los viajeros de gustos especiales, Mazatlán cuenta con dos
atractivos fundamentales: campos de golf y pesca deportiva de
especies como el Marlin, Atún, Dorado, Pez Vela, Peto y Pez Espada,
durante todo el año. Incluye marinas con habitaciones hoteleras y
habitacionales.
También se puede jugar tenis, ascender por una pared escalable
artificial, practicar veleo, pasear en kayak y bucear.
Punto y aparte hay que considerar a su gastronomía. En este centro
vacacional, como en pocos lugares del país, se combina la
posibilidad de encontrar carne de lo mejor, con mariscos
excepcionales, ya que Sinaloa tiene una ganadería muy desarrollada y
una gran flota pesquera y camaronera. En verdad, la cocina de este
lugar es otro de los grandes motivos para venir.
Su vida nocturna también es intensa, con múltiples opciones para
cenar, tomar una copa o bailar cualquier ritmo, desde la música de
moda, pasando obviamente por la tropical, hasta la típica banda,
preferida de los sinaloenses.
Para complementar están las compras.
En la Zona Dorada se ubican diversos centros artesanales en los que
predominan los artículos hechos con materiales marinos, aunque
también puedes adquirir joyería de oro y plata, ropa y accesorios
para playa, incluyendo diseños de marca.
Mazatlán también es famoso por su Carnaval, tradición iniciada
desde 1898 y actualmente considerado como uno de los más importantes
del continente. Esta fiesta aquí incluye, aparte de la música,
carros alegóricos y reinas, aportación cultural.
Cómo llegar
Mazatlán es solamente uno de los motivos para visitar este estado,
ya que cuenta con una amplia oferta de atractivos que la hacen una
entidad con gran potencial turístico, concentrado principalmente,
además de este puerto, en ciudades como Culiacán, Guasave y Los
Mochis, considerados centros comerciales y de negocios.
Entre su gama de lugares para visitar se encuentran construcciones
coloniales, los vasos de las presas, manifestaciones culturales y la
pesca deportiva en el mar y en agua dulce, entre otras.
Además, llegar a esta entidad es fácil, ya que se encuentra bien
comunicada. Se puede acceder por tres aeropuertos internacionales,
en tanto que dos terminales de transbordadores la comunican con la
península de Baja California. Por carretera es factible arribar por
la autopista de cuatro carriles que parte desde Nogales y llega a
Mazatlán; o por la carretera que comunica a Mazatlán con Durango y
la región de La Laguna, además de la carretera internacional
México-Nogales que cruza el estado.
Asimismo, Sinaloa dispone de una
infraestructura hotelera conformada por inmuebles de todas las
categorías, con alrededor de 14,500 habitaciones, diez mil de las
cuales se concentran en Mazatlán. Más de 40% son de cuatro y cinco
estrellas.
Mazatlán tiene mucho que ofrecer, desde una memorable comida en el
sencillo pero delicioso restaurante de El Cuchupetas, hasta el
confort de hoteles de Gran Turismo. Pero, sobre todo, el calor de su
gente –y la belleza de sus mujeres si eres varón- te fomentará el
compromiso de pensar en regresar cada vez que tengas oportunidad de
hacerlo.
Créditos:
Texto:
Gustavo Armenta |
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