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Nacimientos

Bello símbolo para recordar al niño Jesús

 


 

Los Nacimientos

Los nacimientos, una bella tradición que desde hace años no puede faltar en cada hogar mexicano cuando se acercan las fiestas navideñas y de fin de año, para representar el natalicio del Niño Dios. Algunas crónicas afirman que el pesebre más antiguo se conserva como parte de la representación plástica de la natividad de Jesús, se encuentra en la basílica romana de Santa María la Mayor.

 

Esta representación, de la que no se sabe a ciencia cierta su origen, se ha arraigado en nuestras tradiciones a tal grado que para conservarla, las autoridades han convocado a un concurso para premiar a los más vistosos y de mayor extensión, algunos de los cuales se muestran en un museo capitalino al sur de la capital.

 

Para los turistas, los nacimientos han sido una maravilla la cual conservar, puesto que de las hábiles manos de los artesanos mexicanos, surgen bellas representaciones de la Virgen Maria, José, el Niño Dios, los Reyes Magos, entre otros personajes que conforman esta representación, mismos que son elaborados con los más diversos materiales, desde barro, lámina, paja, fibra, o papel, hasta vidrio soplado y madera.

 

Los Nacimientos
Un origen

La palabra Navidad, derivada de la voz latina Nativitas, significa nacimiento. De acuerdo a la historia, fue Francisco de Asís, entre los años 1200 y 1226 cuando, al ser sorprendido por la Navidad en la ermita de Greccio, en Italia, tuvo la inspiración de reproducir en vivo el advenimiento de Jesús, por lo que construyó una casa de paja, a modo de portal y colocó un pesebre en su interior, llevó un asno y un buey e invitó a un pequeño grupo de los aldeanos del lugar a reproducir la escena de la adoración de los pastores.

 

Los Nacimientos

Se dice que él cantó el evangelio invitando a todos a participar en el nacimiento del hijo de Dios y los campesinos reprodujeron el acontecimiento. Tiempo después, en el pesebre de Greccio se erigió una iglesia en conmemoración de San Francisco.

 

Fue tan popular en el mundo cristiano la idea de reproducir el nacimiento, que de los seres vivientes se pasó a la utilización de figuras de diversos materiales. También se cree que el primer nacimiento se construyó en Nápoles a fines del siglo XV y que estuvo hecho de figuras de barro. Carlos III ordenó que los “belenes” se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español.

 

Los Nacimientos

La llegada de los franciscanos a España durante el siglo XIII, permitió también la difusión de esta tradición por toda la Península. En Alemania, a mediados del mismo siglo, se instaló por primera vez un Nacimiento en el monasterio de Füssen, considerado como el más parecido a los actuales en su diseño.

 

Otros Nacimientos de gran influencia que todavía se conservan son los elaborados en el siglo XVII con la corriente barroca que le imprimió un estilo de gran fuerza humana, que va más allá del solo objetivo religioso. Para el XVIII, el barroco se constituyó como el antecedente del romanticismo, dotando así a los Nacimientos de grandes escenas con estructuras escenográficas y con figuras preciosistas.

 

En Portugal, se elaboraban grandes Nacimientos con figuras de yeso y ojos de vidrio, desarrollándose una reconocida escuela sobre el tema. También destaca la labor de los artesanos españoles, que realizaron bellas representaciones con pequeñas figuras, como las de Salzillo en Murcia y las de Amadeu en Barcelona.

 

Introducción en América
Los nacimientos

Los frailes de las distintas órdenes religiosas, introdujeron en el Nuevo Mundo las costumbres navideñas cristianas, utilizándolas para la evangelización de los naturales de estas latitudes.

 

Los nacimientos, entonces, tomaron un papel muy importante. Por ejemplo, en el Códice Franciscano, Fray Pedro de Gante describe cómo preparaba cantos y rezos para los mexicanos. En este documento, describe cómo llamó a todos los indios de la comarca y en un gran patio empezaron a rezar y cantar el himno “Ha nacido el redentor”.

 

Los Nacimientos

Las iglesias contaban con capillas “posas” que usaban los religiosos y los vecinos para sus procesiones de Navidad. Fray Pedro, en la escuela que fundó en Texcoco, adiestró a los indígenas en la elaboración de las figuras y los detalles de los nacimientos para estas procesiones.

 

De esta forma, la celebración de la Navidad en México se ha arraigado de una manera peculiar, además de ser una de las más importantes y esperadas, ya que no hay hogar donde no se venere el natalicio del Niño Jesús, por muy humilde que sea el hogar. Esta tradición ha pasado de generación en generación, como la labor que desarrollan los artesanos que, empleando los materiales más sencillos, crean una magia que no se pierde a pesar de los años.

 

Los Nacimientos

Nacimientos de todo tipo Así, por ejemplo, esta la paja utilizada en el diseño de los ángeles que se elaboran en Tzintzuntzan, Michoacán. Los nacimientos elaborados por Alberto Jiménez, de Arrasola, Oaxaca, elaborados con madera y enmarcados por un nicho como escenario de una pastorela antigua, cuyas imágenes recuerdan, dado el rostro, a las primeras tallas en madera de vírgenes sentadas del medioevo europeo.

 

Entre las figuras relacionadas con el tema, sobresalen por su originalidad las de barro elaboradas en Ameyaltepec, San Agustín de las Flores, Xalitla y Tolimán, en el estado de Guerrero, en tonos cremas y ocres. Son rostros tipo oriental con ojos rasgados que asemejan a las figuras etruscas, con sus cabezas adornadas por estéticos tocados. En Tlaquepaque, Jalisco, es donde los nacimientos tienen más fama y popularidad por sus figuras diminutas, moldeadas a mano y policromadas. Además de los personajes tradicionales, se realizan otras como el globero, el taquero, vendedores de escobas, carteros, pastores alrededor de fogatas y todos aquellos seres con los que el pueblo está familiarizado.

 

Con el transcurrir del tiempo, los artesanos mexicanos de la Colonia, hicieron figurillas con ropa más elaborada, con cara, pies y manos a base de madera, cera o barro, mismas que se han ido modificando hasta llegar a ser una mezcolanza de estilos en los que aparecen magueyes, guajolotes, pastores, además de los tres Reyes Magos y personajes del siglo XIX: el carbonero, el cazador, la tamalera, entre otros, rodeando el pesebre donde se espera cada 24 de diciembre, ya entrada la Noche Buena, el advenimiento del Niño Jesús para dar paso a la Navidad...

 

 

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