El Caribe Mexicano es un lugar al que la
naturaleza prodigó bellezas incomparables: playas de blanca y suave
arena, transparentes aguas azul-turquesa, una fauna marina de gran
variedad y colorido, así como majestuosos arrecifes coralinos.
Este lugar, ubicado en la Península de Yucatán, fue cuna de una de
las civilizaciones más enigmáticas y adelantadas de su tiempo, los
Mayas. Inventores del cero y hábiles astrónomos, un buen día, decidieron
emigrar a otras tierras sin dejar rastro de su partida.
Durante años, después de la llegada de los españoles, la vida
transcurrió de manera normal y apacible, hasta que hace más de treinta
años, CanCún comenzó a despuntar como destino turístico. A partir de
ahí, comenzaron a sucederse los desarrollos habitacionales y
comerciales, hasta dar forma a los complejos vacacionales que hoy
conocemos.
Gracias a su clima tropical, que permite
la existencia de múltiples ecosistemas, el gobierno mexicano ha
dispuesto que grandes áreas de selvas y arrecifes sean declaradas como
reservas ecológicas. Una de ellas, poco visitada por los turistas,
quienes prefieren pasar sus vacaciones en lugares como CanCún, Isla
Mujeres, Playa del Carmen o Punta Allen, es la Reserva de la Biosfera
Banco Chinchorro.
Arrecifes coralinos
Para amantes de la naturaleza
Esta área natural protegida, se ubica a 30 kilómetros frente a las
costas del poblado de Mahahual, cerca de Chetumal.
Comprende una extensión de 144 mil 360 hectáreas, formadas por un
mosaico de agua libre, vegetación, playas y arrecifes de coral. Es al
banco arrecifal más grande del Gran Arrecife Maya.
Hay tres cayos pequeños: Cayo Norte, Cayo Centro y Cayo Lobos, con
tamaños que van desde menos de un kilómetro hasta 5 kilómetros cuadrados
y no hay establecimientos humanos permanentes. El agua dentro de la
barrera arrecifal es de 3 a 5 metros de profundidad y los lugares de
buceo fuera de la barrera varían entre los 10 y 30 metros de
profundidad.
Para llegar aquí, es necesario hacer un
trayecto de aproximadamente hora y media en lanchas tipo tiburoneras.
Una vez ahí, puede practicarse perfectamente el buceo y el snorquel,
además de que la mayoría de los sitios de buceo corren a lo largo de
paredes del arrecife, por lo que los lugares ofrecen la oportunidad de
tener bajas profundidades para cualquiera de estas actividades.
Una vez dentro de sus aguas, podrás admirar toda la belleza de la
fauna marina del lugar, como peces multicolores, erizos, caracoles,
cangrejos, esponjas y corales de gran tamaño.
Pluma de Mar
Ultima morada de navíos
Pese a la belleza que encierran sus aguas, este sitio también ha
sido la pesadilla de innumerables embarcaciones, que tras una tormenta o
haber perdido el rumbo, han encallado en Chinchorro.
Desde la época colonial, entre los siglos XVI y XVIII, los marinos
que navegaban desde Cartagena, en Colombia, hasta La Habana, para de ahí
continuar hacia España, debían tener mucho cuidado al atravesar esta
zona.
Herrajes del Ginger Scout
Las corrientes y los vientos dominantes
en el Caribe los obligaban a pasar cerca de este gran arrecife, y aunque
trataban de mantenerse a distancia, muchos terminaron estrellándose
contra sus paredes de coral. Se han localizado restos de por lo menos
dieciocho buques ahí hundidos entre 1600 y 1800.
Pero a pesar de los avances tecnológicos, muchos barcos modernos
también han sucumbido. Cubiertos de herrumbre y excremento de gaviota,
se encuentran los naufragios del Glenview, un gran carguero británico
hundido en 1960, y no muy lejos, el Ginger Scout, así como otros buques
como el Cassel, el Far Star, el Tropic, el Huba y el San Andrés.
Bucear entre sus restos es una experiencia fascinante que sobrecoge
el corazón, al suponer los últimos momentos que debieron haber pasado
las tripulaciones, pero también, se deja volar la imaginación soñando
con fabulosos tesoros perdidos.
Cabe señalar que si durante tus andanzas localizas y sacas algún
objeto de cualquier naufragio, deberás entregarlo a las autoridades
correspondientes, debido a que los vestigios arqueológicos, que se
encuentren dentro del territorio nacional, son Patrimonio de la Nación.
Xcalak
Y en tierra firme
De regreso en Mahahual, puedes ocupar el resto del día para
asolearte y adquirir un bronceado parejo. Sus playas casi vírgenes te
brindarán unas horas de calma y tranquilidad. Si quieres adentrarte en
la cultura maya, puedes tomar rumbo hacia Chacchoben, enclave maya que
se extiende en 70 hectáreas de terreno y en donde aprenderás el proceso
de la extracción del látex y la producción del chicle.
Por el lado de Xcalak, puedes visitar la Laguna de los Siete
Colores o Bacalar, sitio preferido los fines de semana por los
lugareños. Aquí podrás recorrer el Fuerte de San Felipe, construido para
defensa de ataques piratas.
Para pernoctar y continuar descubriendo las maravillas que ofrece
el estado de Quintana Roo, puedes dirigirte a Chetumal, donde si aún te
sobran energías, puedes ir a bailar en alguno de sus bares o centros
nocturnos.
Esta es solo una probadita de todo lo bello que la naturaleza del
estado te puede ofrecer para que vivas unas ecológicas vacaciones.
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seleccionar aumentar. Para recorrer el mapa dejar oprimido el
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