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HOTELES |
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3«
Monte Alban
Alameda de León
No. 1
Oaxaca, Oaxaca
Tel. 01 (951)
516-2777
5«
Hotel Victoria
Lomas del Fortín No. 1
C.P. 68070
Oaxaca, Oaxaca
Lada sin costo:
01-800-714-3720
3«
Hotel Gala Oaxaca
Bustamante No. 103
Col. Centro,
C.P. 68000
Oaxaca, Oaxaca
Lada sin costo:
01-800-712-7316
4«
Hotel Parador San Miguel Oaxaca
Av. Independencia
No. 503
Centro Histórico,
C.P. 68000
Oaxaca, Oaxaca
Tel. 01 (951)
514-9331
5«
Hotel La Provincia
Porfirio Díaz No. 108
Centro Histórico,
C.P. 68000
Oaxaca, Oaxaca
Tel. 01 (951) 514-0990 514-0999
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RESTAURANTES |
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Café de Olla
Reforma No. 402
Col. Centro
Tel. 01 (951)
516-1165
Tipo de comida: Oaxaqueña
Candela
Murguía No. 413
Col. Centro
Tel. 01 (951)
514-2010
Tipo de comida: Internacional
Casa de Cantera
Murguía No. 102
Col. Centro
Tel. 01 (951)
514-7585
Tipo de comida: Mexicana
Chapulines
Murguia No. 4
Col. Centro
Tel. 01 (951) 514-2027
Tipo de comida: Oaxaqueña
D´Gala Oaxaca
Bustamante No. 103
Col. Centro
Tel. 01 (951)
514-2929
Tipo de comida: Oaxaqueña |
A ocho kilómetros al poniente de la ciudad
de Oaxaca de Juárez, y después de un trayecto de curvas
majestuosas que te van elevando a un ambiente de pureza, se
erige orgulloso el sitio arqueológico de Monte Albán, antiguo
lugar de culto religioso.
Ubicado en una meseta rectangular, con una excelsa vista panorámica
de los valles centrales de Oaxaca, es imposible no dejar de
admirar el legado de la cultura zapoteca.
Estirpe Zapoteca
La historia de Monte Albán se estructura en diferentes períodos, el
primero va de los años 500 al 100 a.C., donde este sitio surge
como el centro principal de poder político y económico de la
región para controlar el Valle de Oaxaca, así como para
defenderse de invasiones. Es aquí donde inicia la nivelación de
la parte superior y la plaza central.
Durante el 100 a.C. al 250 d.C. (Monte Albán II), los habitantes
del sitio continuaron con la nivelación de la plaza; debido a
los datos obtenidos del análisis de los hallazgos arqueológicos,
es evidente que tuvieron contacto con grupos mayas de Chiapas y
Guatemala, de donde proviene el culto al murciélago.
Es sólo hasta su tercera época cuando el sitio alcanza su momento
de mayor crecimiento y corresponde al periodo Clásico
mesoamericano. Este, a su vez, se divide en dos subfases;
durante la primera, 250-650 d.C., se reciben influencias de
Teotihuacan, las cuales se manifiestan en la decoración de
edificios, piezas de cerámica y tumbas.
La segunda, la de mayor florecimiento, inicia a la caída de
Teotihuacan y termina en el año 800 d.C. En esta subfase fueron
construidos la mayor parte de los edificios que hoy podemos
apreciar, cubriendo a otros de épocas anteriores. Durante su
apogeo cultural, Monte Albán contó con 35 mil habitantes.
La cuarta época, 800-1325 d.C., abarca hasta la caída de los
grandes centros urbanos y el surgimiento de señoríos y
cacicazgos que poblaron ciudades más pequeñas. La construcción
de estructuras monumentales cesó y la población disminuyó.
En la quinta y última fase, conocida como Monte Albán V, de 1325 a
1521 d.C., los mixtecos invadieron el valle y se asentaron en
lugares cercanos como Zaachila y Xoxocotlán. Este último grupo
hizo ceremonias y enterramientos en la antigua capital zapoteca.
El mapa de una ciudad
Monte Albán fue construida en una meseta artificial, donde se
encuentra la llamada Gran Plaza. A los extremos de este lugar,
se encuentran dos plataformas, la sur y la norte, esta última es
la más importante debido a su patio hundido y el pórtico, en el
que se puede apreciar la excelsa vista que domina por completo
esta planicie. Los tableros “de escapulario” ayudan a resaltar
la monumentalidad del sitio; casi todos los edificios mantienen
una forma cuadrangular y guardan una orientación este-oeste o
norte-sur, a excepción del llamado edificio “J”, cuyo aspecto es
similar al de una punta de flecha y desde el cual se pude
apreciar una panorámica de las ruinas de esta ciudad, asimismo,
la orientación de este es hacia el suroeste.
Al centro del sitio se encuentra la Gran Plaza, rodeada de
construcciones interesantes como el juego de pelota, deporte
parecido al fútbol entre las culturas mesoamericanas, y El
Palacio, uno de los edificios ceremoniales.
A un costado del edificio “L” se encuentra el Palacio de los
Danzantes, quizás el principal atractivo de Monte Albán, que
consiste en varios bloques de piedra ubicados uno al lado del
otro, con figuras de hombres, tallados en la roca, en una
singular posición. Se cree que estos representan la danza, sin
embargo los científicos aún no han podido descifrar su
significado exacto.
En la Plataforma Norte del centro ceremonial se encuentra la tumba
104, que generalmente se encuentra abierta y en donde se aprecia
una reproducción del Cocijo, dios de la lluvia. En tanto, los
tesoros encontrados en la tumba 7 pueden observarse en el Museo
Regional de Oaxaca.
La zona arqueológica, así como el resto de Oaxaca, goza de las
bondades del clima, ya que esta ubicada en el altiplano central
y su altitud es de cinco mil pies; está delimitado por la Sierra
de Juárez, la Sierra Madre del Sur y esta surcada por los ríos
Verde y Atoyac.
En verano hay lluvias leves por la tarde y el resto de los meses
son secos, lo que la hace ideal para ser visitada en cualquier
estación del año.
Para acceder a la zona, sólo basta llegar al aeropuerto
internacional de Oaxaca o al centro de su ciudad, donde podrás
partir en transporte público o vehículo particular por la
carretera 175, tomando la desviación a Monte Albán. Los días de
visita son de lunes a viernes, todo el año y su horario de las 8
a las 17 horas.
Visitar esta zona arqueológica es una buena oportunidad para tomar
fotografías, pues los ejemplos de alto relieve que verás
atraerán tu atención, intentado descifrar los símbolos ahí
plasmados.
Hablando de infraestructura para el visitante, el lugar ofrece
Unidad de Servicios Turísticos y Culturales con el museo de
sitio, donde se encuentran las estelas y bajorrelieves
originales protegidos de la intemperie, para evitar su paulatina
destrucción; cafetería, sanitarios, estacionamiento y
vigilancia.
Arquitectura funeraria ligada al arte
Además de servir como la principal urbe de los zapotecas, Monte
Albán fue también una necrópolis, lo cual hizo que se
desarrollara una interesante arquitectura funeraria, cuyos
sepulcros estaban provistos de una antesala adornada con
pinturas murales.
Debido a la elevada posición y la equilibrada ordenación de sus
edificaciones, esta antigua ciudadela representa una de las más
importantes características de urbanismo mesoamericano, que es
el dominio de los grandes espacios abiertos, auxiliándose de
escalinatas, plataformas y basamentos.
Aunque la construcción integra de Monte Albán fue llevada a cabo
por los zapotecas, cabe destacar que los mixtecas juegan un
papel importante en lo concerniente al arte.
Lo más representativo del arte zapoteca son las urnas que se han
encontrado en las fosas mortuorias. Dichas vasijas están
realizadas en terracota y representan a diversos personajes,
desde animales que guardaban relación con las deidades del maíz
o la lluvia, hasta representaciones sumamente elaboradas de
distintas divinidades, además de simples efigies de guardianes y
acompañantes.
De estas figurillas zapotecas, sobresalen aquellas que tienen los
siguientes rasgos: manos que descansan, por lo regular, en las
rodillas, las piernas cruzadas, pectorales y collares de jade,
así como complicados penachos. Junto a éstas se han encontrado
piezas cuyo trabajo y belleza son excepcionales, como es el caso
de la máscara del dios “hombre-murciélago” que se encuentra en
el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de
México.
Las pinturas encontradas en las tumbas corresponden a los años 350
y 400, aproximadamente. Estas muestran una influencia
teotihuacana; aunque no son del todo idénticas, si se pueden
notar varias similitudes entre ambas. Tal vez sean un ejemplo de
las últimas pinturas en Mesoamérica de influjo teotihuacano.
Por su parte, los mixtecas se distinguieron por ser unos de los
mejores artistas del horizonte Posclásico. En cuanto a cerámica,
hicieron vasos, tapas, jarras, platos, vasijas trípodes y de
figuras zoomorfas, y en algunas ocasiones antropomorfas. Eran
policromadas y los colores empleados eran rojos, naranjas,
negros, grises y blancos. En cuanto a sus códices, la escritura
era jeroglífica, calendárica, onomástica, toponímica y otras más
de tipo ideográfica y fonética.
Aunado a ello, este pueblo destacó como grandes orfebres, que
dejaron rastro de una gama de joyas como collares, anillos,
pulseras, protectores de uñas, orejeras, narigueras, mangos de
abanicos y pectorales, así como también trabajos con
incrustaciones de turquesa.
Ejemplo de ello, son las joyas encontradas en la “Tumba 7”, como el
Pendiente de oro con la representación de Xipe Totec, dios de
los joyeros y la primavera, muestra de la delicadeza y maestría
con la que los mixtecas llegaron a trabajar el oro.
La zona de Monte Albán, no deja de ser relevante para los
estudiosos, ni para los turista que desean adentrarse en la sede
del cuarto grupo indígena más poderoso de México, como lo fueron
los zapotecas, por lo que actualmente se está trabajando en la
reconstrucción de algunas piezas arquitectónicas seriamente
castigadas por el paso del tiempo, un tesoro que hay que
conocer...
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