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HOTELES |
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Camino Real
De Santa Clara
Av. Morelos Pte. No. 213
Santa Clara del Cobre, Michoacán
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Oasis
Portal Allende No. 144
Santa Clara del Cobre, Michoacán
Tel. 01 (434) 343-0040
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Real del Cobre
Portal Hidalgo No. 19
Santa Clara del Cobre, Michoacán
Tel. 01 (434) 343-0205
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Cabañas de Zirahuen
Rivera del Lago No. 3
Zirahuen, Michoacán
Tel. En Morelia.
01 (443) 327-3994
ECOTURÍSTICO
Chalet Cerrito Colorado Ecoturístico
Carr. a Santa Clara del Cobre, Km.
10
Zirahuen, Michoacán
Tel. En Morelia:
01 (443) 314-4569
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RESTAURANTES |
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El Patio
Plaza Vasco de Quiroga No. 19
Col. Centro
Tel. 01 (434)
342 04 84
Posada la Basílica
Arciga No. 6
Col. Centro
Tel. 01 (434)
342 11 08
El Monje
Portal Aldama No. 12
Tel. 01 (434) 342 13 13
La Carreta
Av. Lázaro Cárdenas No. 95
Col. Ibarra
Tel. 01 (434)
34 2 14 81
El Sótano
Cuesta Vasco de Quiroga 12
Col. Centro
Tel. 01 (434)
342 31 48 |
Cuna de admirables artesanos y orfebres,
que día con día dan forma al cobre que sacan de las entrañas de
la tierra para convertirlo en vasijas, ollas, jarrones e
infinidad de obras de arte que adornan cientos de casas y
oficinas, Santa Clara del Cobre es visita obligada para todo
aquel que decida vacacionar en Michoacán, bello y polifacético
estado del noroeste de México.
Sus orígenes
Fray Martín de Jesús fundó, en 1521,
Santa Clara de Acuero, pero no seria hasta 1553 que se
promulgaría su fundación legal, con el nombre de Santa Clara de
los Cobres, denominación que en 1858 se le cambió por Santa
Clara de Portugal, para en 1932 tomar su actual nombre de Villa
Escalante, en recuerdo a un revolucionario del lugar.
Sin embargo, esta nueva nominación no venció a la tradición y en la
actualidad se le sigue conociendo como Santa Clara del Cobre,
importante centro artesanal de este metal fundido y martilleado,
aunque también tienen algo que ver las monjas de Santa Clara que
se establecieron, conventualmente, en este lugar.
En este poblado y sus
alrededores, los antiguos indígenas de la región martilleaban el
cobre para crear artículos utilitarios, adornos como cascabeles
zoomorfos, bezotes, aretes y otros instrumentos como el hacha,
al igual que en aleaciones con oro.
No seria sino hasta la llegada del obispo Vasco de Quiroga, el Tata
Vasco que muchos de los artesanos de Michoacán aún recuerdan
como si hubiese sido ayer, que la organización y progreso de las
actividades artesanales y de los oficios floreció en esta otrora
provincia de Valladolid.
Este religioso, enseñó a perfeccionar las técnicas artesanales de
los nativos, al mismo tiempo que introducía nuevas formas de
elaboración provenientes de España, entre ellas, la técnica de
la fundición y el martillado, las cuales perduran hasta nuestros
días.
Importante centro artesanal cuprífero
Santa Clara del Cobre es hoy un centro de elaboración de objetos de
cobre: recipientes diversos para la elaboración de dulces y
otros alimentos; cacerolas, platos, cazos, floreros, adornos de
diversa factura, etc.
Los múltiples talleres están organizados familiarmente, de manera
que los maestros de hoy fueron los niños aprendices de ayer, así
como un niño es un futuro maestro en potencia. Los viejos
maestros son respetados y seguidos en sus consejos dictados por
la experiencia.
Es por ello que hoy en día, Santa Clara es reconocida por su centro
artesanal del cobre de fama mundial.
Las manos y la imaginación de los trabajadores de este metal,
pueden llegar a realizar con esfuerzo y sacrificio durante
semanas enteras, una sola pieza de admirable armonía y belleza.
Ejemplo de ello es su kiosco con
techo de cobre que se encuentra en la parte central de la plaza
principal y que resalta entre los techos rojos de las casas
cercanas, sobre todo cuando es iluminado por los rayos del sol.
Asimismo, pueden observarse en las casas y calles, diversos
objetos rematados con latón que adornan las empedradas entradas.
Pero la mejor forma de apreciar este trabajo y la calidad de los
utensilios de cobre martillado, es entrando a un taller de la
localidad.
Sentados ante el calor que genera una fragua que por lo regular
debe alcanzar los 1000 grados para poder realizar los moldes de
cobre de los que saldrán los pedazos necesarios que servirán
para dar forma y color a bellos objetos, trabajan normalmente
cuatro personas, entre niños y adultos.
Oficio familiar
Este arte es una tradición que ha pasando
de generación en generación; es común ver que desde los 10 años
los niños comienzan a aprender este oficio, del que poco a poco
le tomarán un profundo amor.
Con martillos en mano y mientras los más pequeños se encargan de
alimentar la llama de la fragua, los más experimentados se
turnan para ir calentando y dar forma a un pedazo de cobre
inanimado.
Un martillo, marro y varillas de
acero enterradas en el suelo, son las únicas herramientas que
estos artistas utilizan para lograr una pieza única y perfecta,
el resto proviene de su mente y sensibilidad.
El tiempo de trabajo en cada pieza va desde los 4 días hasta un mes
completo, dependiendo del tamaño o terminado que quiera dársele,
ya sea un sencillo acabado liso o espejo, hasta incrustaciones
de otros metales, complicados grabados florales o tribales y
vistosos tonos verdosos, en las formas más caprichosas que su
imaginación y creatividad les permite.
La variedad y terminaciones en los trabajos que se pueden encontrar
en este poblado es enorme y es fruto de los años de práctica y
tradición artesanal que ha sido heredada entre las familias.
Atractivos adicionales
Santa Clara cuenta con el Museo Nacional del Cobre, donde se
muestran objetos encontrados en el lugar de este metal,
producidos por los antiguos tarascos y en donde se exhiben las
piezas artísticas y artesanales que han sido ganadoras de
premios en concursos y exposiciones nacionales e
internacionales.
Una de las fechas más importantes en esta comunidad es a mediados
de año, entre agosto y septiembre, que es cuando se lleva a cabo
la Feria Nacional del Cobre, evento durante el cual los artistas
del lugar compiten para saber quién realizó la pieza más bella y
sobretodo, porque se celebra a la Patrona del pueblo: Santa
Clara.
Hay también una escuela-taller y una cooperativa que lleva el
nombre de Vasco de Quiroga, así como una Casa del Artesano para
la capacitación, preparación y desarrollo de la técnica.
Si gusta del arte sacro, una visita a su Templo principal, dedicado
a Santa Clara, es una buena opción para admirar.
Una caminata por el pueblo, admirando su típica fisonomía y
descansando en la plaza principal, es buena terapia para alejar
el estrés cotidiano.
Los alrededores
A escasos 12 kilómetros de esta
población, se localiza el Lago de Zirahuén, rodeado de pinos y
de colorido azul profundo. La calzada adoquinada que parte de
Santa Clara del Cobre es una magnifica opción para los amantes
de la naturaleza.
Aquí podrá practicar senderismo, ciclismo de montaña, paseos a
caballo en el también llamado “rincón de agua verde”, donde es
posible pasar la noche y acampar. Produce también excelente
pescado blanco que se puede degustar en la población cercana.
Se dice que este lago se formó por que en tiempos prehispánicos, la
princesa más hermosa nacida en la región purépecha, hija de uno
de los más poderosos caciques de esos señoríos, se enamoró del
jefe de un ejército enemigo. Siendo correspondida, se hizo
fuerte para defender esta relación ante todas las dificultades
que le podía acarrear su inclinación.
Su padre, al enterarse, contuvo
su ira y puso una condición al pretendiente para poder
entregarla: “Pelear contra otros caciques enemigos”, a lo cual
el guerrero, enamorado hasta la locura, aceptó el reto sin
vacilar. Luchó contra los reinos vecinos, siempre saliendo
vencedor. Cuando no quedó uno solo sin ser doblegado, regresó
para exigir la otra parte del trato, la mano de la princesa.
El padre dijo: “Falta por vencer a un príncipe, el más vigoroso”.
Ante la sorpresa reflejada en el rostro del príncipe, vencedor
de todos los caciques vecinos, añadió: “A mí”. Dispuesto a la
contienda, el joven guerrero se dispuso a pelear, pero la
princesa interponiéndose entre ambos, pidió al amado que se
fuera: “No quiero ser la causa de la muerte de ninguno de los
dos. Si mi padre gana, te pierdo para siempre. Si tú sales
vencedor, no me casaría contigo”. El joven aceptó su voluntad y
se fue. No bien lo hizo, la princesa se desvaneció sintiendo que
su cuerpo ardía y una telaraña húmeda envolvía sus cabellos.
Desesperada subió a un cerro a llorar. Su mirada se perdía a lo
lejos con la esperanza de verlo de regreso. Él nunca lo hizo.
Sus lágrimas eran tan pesadas y candentes que hicieron un pozo
que se fue desbordando al paso de los días, ahogando a la
princesa e inundando al pueblo que quedó cubierto por lo que
ahora se llama Lago de Zirahuen.
Se dice que la enamorada aparece algunas veces en la superficie del
lago en forma de sirena y ahoga a hombres que confunde con su
obediente amor, mientras llora la ausencia de su amado...
Estos son solo unos de los atractivos de Santa Clara del Cobre,
lugar que gracias a sus artesanos, ha dado fama mundial no sólo
a este pequeño poblado de Michoacán, sino a México entero...
descúbralo!.
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