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Sentir el viento correr entre
la arquería colonial de este casco de hacienda es, más que un
fenómeno físico, una forma de liberarse del mundo; de sentirse volar
en el espacio y en el tiempo, más allá del paisaje agavero vecinal,
invocando a culturas milenarias en cada gota de sudor dejada en la
vivencia única del temascalli…
La zona de Teuchitlán, al norte del estado de
Jalisco, cerca de Tequila, fue ocupada desde tiempos muy remotos
por algunos grupos de cazadores y recolectores; de ahí hasta la
llegada de los españoles a la laguna de Etzatlán, se sucedieron
múltiples acontecimientos y cambios en la población de la zona,
hasta que designado el territorio de Nueva Galicia, Nuño de
Guzmán fue de los primeros europeos en llegar a donde hoy se
encuentra un sitio maravilloso, lleno de historia y decorado con
pinceladas de épocas fastuosas y que ostenta el nombre de
Hacienda El Carmen, un Spa como pocos en el país, por su
paisajística totalmente diferente, donde la paz reina en el
ambiente y se siente pasar el tiempo por la piel.
Este casco fue la hacienda de Santa María de Miraflores y pasó por
diversos dueños hasta su situación actual, entre ellos
estuvieron los Carmelitas descalzos, quienes aprovecharon la
bonanza del terreno para que, de sus beneficios, se llevara a
cabo el Convento del Carmen, en Guadalajara.
La hacienda produjo agave, caña
de azúcar, maíz, trigo, sargo y frutales, además de criar ganado
de engorda; actualmente se conservan algunos huertos para
consumo doméstico, tanto de cítricos como de algunas verduras.
Todo en ella invita a la relajación; desde la arquería y sus
corredores con vistas a los magníficos jardines hasta la mística
belleza de sus habitaciones, donde el mobiliario combina en
forma ecléctica piezas de maderas finas y bella marquetería,
rematados con herrajes que son un poema de metal; los combina
con candiles europeos y cortineria bordada a mano por artesanos
textiles de la zona. De estas alcobas, la hacienda cuenta con 3
Master Suite, 14 Alcobas dobles (2 camas matrimoniales) y 7
alcobas con cama king size.
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La Hacienda El Carmen ha
vivido y guardado en sus muros sucesos de la historia que han
cambiado su destino; ser heredada a los Carmelitas descalzos; la
expropiación de los bienes del clero en la Reforma; la Colonia,
la Independencia, la Revolución… y hoy el diario trino de las
aves en sus jardines. |
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Cuenta además con salones de
conferencia como el Don Diego y el San Joaquín; con biblioteca,
gimnasio, alberca con clima, jacuzzi y, por supuesto, con todos
los beneficios de sus instalaciones de Spa, que entre su vasta
gama de servicios ofrece: masajes holísticos, aromaterapeúticos,
con piedras calientes y cuarzos.
Sus tratamientos corporales neuro sedantes te pueden llevar
desde la pacífica sensación de soledad que da la hacienda hasta
cumplirse el sueño mismo de sentirte verdaderamente querido,
tratado como nunca y además, hacer que esa sensación perdure al
tonificar y vigorizar cada uno de tus sentidos; la exfoliación
frutal, la de miel y amaranto o la hidratación de pies y manos
son, junto con el tratamiento envolvente de la huerta (hecho con
aguacate y yogurt) y la fangoterapia en diversas modalidades,
algunas de las opciones para vivir una experiencia sin
precedentes.
En cuanto a los faciales, los hay de varios tipos: el holístico, el
de limpieza profunda, el de hidratación profunda o el natural o
el humectante de mezcal y pulque; complementa cualquiera de
ellos con una sesión de Temazcalli.
Y por si todo ello fuera poco,
mención aparte merece la cocina del restaurante típico mexicano
fusión que ofrece platillos tan sofisticados como la historia
misma de la hacienda; algunos de ellos se antojan con tan solo
escuchar su nombre: los chiles rellenos en salsa de jitomate y
canela; la crema de hongos y esencia de albahaca o el guajolote
en mole dulce.
Esta misma experiencia culinaria es ofrecida para banquetes
realizados dentro del casco de la hacienda, en sus salones o
jardines, lo que significa una vivencia única y a la vez un
viaje a través de la historia, desde la Colonia hasta la Reforma
y algunos toques de actualidad.
La Hacienda El Carmen es por sí misma un legado que nos cuenta
historias en silencio, cuando deambulamos por sus pasillos,
leemos en sus jardines arbolados o nos abandonamos a las
caricias revitalizantes de sus tratamientos; todo ello en un
mismo lugar… todo ello, una experiencia que no debes omitir.
Créditos:
Texto:
Eduardo Juárez Cortés
Fotos: Tonatiuh Figueroa |
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