Puerto de Veracruz 01

En el Puerto las noches suelen ser largas, llenas de calor de todo tipo, de música, de sudor, de caderas prodigiosas envueltas en ligeros vestidos floreados, de sonrisas mulatas y rayos de luna que iluminan la espuma de las olas.

Por Gustavo Armenta

Para ser un buen turista en el Puerto de Veracruz, hay que iniciar el día desayunando en La Parroquia y comenzar a terminarlo en Los Portales; pero para ser un buen viajero, hay que caminar sus calles, recorrer sin prisa el malecón, detenerse a comer una nieve, chacharear en los muchos locales de artesanías que hay en el embarcadero, platicar con la gente, comer un pescado a la veracruzana en alguna fonda sin pretensiones y beber una cerveza en alguna cantina que frecuenten marineros.

Puerto de Veracruz.- El Puerto

El Puerto de Veracruz

La Parroquia, ubicada frente al malecón, donde de entrada hay que pedir un café con leche, es el Alfa de una visita a esta ciudad veracruzana, la más famosa. Al ser el estado de México más largo, que lo mismo tiene frontera al norte con Tamaulipas, que al sur con Tabasco, los orgullosos porteños acuñaron la frase de que "Cualquiera puede nacer en Veracruz, el chiste es nacer en el Puerto".

La cafetería de La Parroquia es decimonónica, su existencia toca ya tres siglos y por eso es toda una institución tanto para los lugareños, como para los visitantes. Durante décadas ha sido el punto de encuentro lo mismo de políticos, que de estudiantes, artistas y personajes que han florecido a lo largo de tantos años.

El Puerto de Veracruz no es un destino turístico inventado de la nada con fines lúdicos, como es el caso de Cancún o Los Cabos, por ejemplo; no, es una ciudad con una añeja historia que data de tiempos coloniales y que se continúa escribiendo día con día. Ahí está el caso de la recién derribada estatua del ex presidente Vicente Fox, que será anécdota citable en los registros futuros.

El Puerto de Veracruz.- El Malecón

El Malecón del Puerto

Por su posición estratégica en el Golfo de México que mira hacia el océano Atlántico, hacia el Caribe y las costas de Europa y África, en la época de la Colonia fue la puerta de entrada y salida de muchos de los productos que se comerciaban en buena parte del mundo conocido entonces.

Hernán Cortés la fundó en 1519 y rápidamente se convirtió en un emporio comercial. Y, si bien Cristóbal Colón descubrió casualmente el Nuevo Mundo en su búsqueda de una ruta marítima a las Indias, durante varios siglos la famosa Nao de China que zarpaba de Manila, Filipinas, tuvo como destino Acapulco, en el océano Pacífico. Una buena parte de los productos que bajaban de esa nave se quedaban en la Nueva España, pero otro tanto se iba por tierra a Veracruz, donde se embarcaban hacia Europa.

Aquí, en el Puerto, Benito Juárez instaló la capital del país durante la guerra de Reforma; y aquí, en el Puerto, desembarcó de la fragata austriaca "Novara" el ilustre Maximiliano de Habsburgo, después de haber recorrido miles de millas náuticas desde su castillo de Miramar en Trieste, Italia.

De aquí, del Puerto, y en ese mismo barco, regresaría el cadáver del efímero emperador a Europa.

El Puerto de Veracruz.- Playa de Hornos

Playa de Hornos

Historia le sobra a esta ciudad, como atractivos turísticos también, para invertir las horas del día. La lista es larga: el fuerte de San Juan de Ulúa, que fue muelle, fortaleza, prisión y palacio presidencial; el Museo de la Ciudad, donde se exhiben cuatro siglos de historia del Puerto; el Archivo y Biblioteca de la ciudad; Las Ataranzas, un bello edifico del siglo XVIII que fue rescatado del olvido a finales del siglo pasado; el Baluarte de Santiago, último vestigio que da fe de que alguna vez el Puerto fue una ciudad amurallada y que marca hasta dónde alguna vez llegó el mar; hoy se encuentra dentro de la metrópoli.

También están los edificios de la Aduana Marítima, de Correos y Telégrafos, y el teatro Francisco Xavier Clavijero, ejemplos de la arquitectura neoclásica que impuso una moda arquitectónica durante el Porfiriato; el Acuario, uno de los mejores del país; el Museo de Agustín Lara, casa donde habitó el famoso músico popular, quien escribió "Veracruz", el himno por antonomasia de los nacidos en esta tierra.

Dos ciudades en una
El Puerto de Veracruz.- Fuerte de San Juan de Ulúa

El Fuerte de San Juan de Ulúa

Históricamente, el Puerto de Veracruz y Boca del Río, un pueblo de pescadores junto al río Jamapa, fueron dos localidades separadas, pero sus sendos crecimientos urbanos las conurbaron y hoy prácticamente conforman una misma ciudad en la que la primera juega la parte de Centro Histórico y zona antigua, en tanto que la segunda representa la modernidad, con grandes hoteles, restaurantes, centros nocturnos, fraccionamientos, centros comerciales y un Centro de Convenciones.

Ante esta dualidad, las noches en esta urbe pueden comenzar de dos maneras: la clásica y la agitada. La clásica inicia de la mano del ocaso, ocupando una mesa en uno de los muchos restaurantes de Los Portales para dejarse inundar por el ambiente porteño y refrescarse con la noche que llega y con un trago.

El Puerto de Veracruz.- Acuario de Veracruz

El Acuario de Veracruz

Poco a poco los cinco sentidos se van empapando del lugar, con el ir y venir de la gente, con los grupos de diferentes músicas que tocan en las mesas, comprando y probando la botana que vendedores ambulantes ofrecen en su andar entre los comensales: igual quesitos que caracoles que aquí llaman teogogoles y que, como en muy pocos lugares del mundo, los dueños de los establecimiento permiten que sus clientes los adquieran y consuman en sus mesas. Igualmente habrá quien te ofrezca un "auténtico" Cohiba cubano por cuarenta pesos. Cómpralo, pero no les creas la marca, por ese precio nunca se conseguiría un Cohiba verdadero en México; sin embargo, te podrás fumar un buen puro veracruzano bastante barato, mientras escuchas y miras en la explanada bailar danzón con una orquesta en vivo. Tal vez te animes y saques a bailar a alguna de las muchas mujeres que suelen esperar bien arregladitas quién las invite.

El Puerto de Veracruz.- Baluarte de Santiago

Baluarte de Santiago

La agitada consiste en cenar en algún buen restaurante del lado de Boca del Río, para después, como quien reza un rosario y va pasando bolitas entre los dedos, ir recorriendo a la par del malecón, pero siempre en dirección del Puerto, la infinidad de antros que forman un camino de diversión hacia el Puerto de Veracruz, donde las noches suelen ser largas, llenas de calor de todo tipo, de música, de sudor, de caderas prodigiosas envueltas en ligeros vestidos floreados, de sonrisas mulatas y rayos de luna que iluminan la espuma de las olas que hacen su nido en la orilla del mar. Ese es el Omega de un día porteño.

 

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