Pantanos de Centla

La salvaje belleza de la selva


Gustavo Armenta
Pantanos de Centla

La Ruta de los Pantanos, en Tabasco, es un Área Natural Protegida donde se encuentra la Reserva de la Biosfera más importante de América Septentrional…

Hace once años, viviendo noches selváticas en el centro de la laguna El Cometa, herméticamente encerrado en un barco que tenía forma de casa, o en una casa que navegaba como barco, donde había que aislarse una vez que el sol se iba, para evitar que el interior se inundara de insectos de toda índole, atraídos por la única luz que permanecía encendida en ese reino de oscuridad y silencio que se extendía cientos de hectáreas a la redonda, conocí a José Carlos Becerra, uno de los mayores poetas que ha dado México.

Junto con el fotógrafo y editor Jean Sidaner y su esposa y asistente Araceli Juárez, trabajábamos en la elaboración de un libro sobre la flora y fauna de los Pantanos de Centla, uno de los lugares más espectaculares que he conocido.

Pantanos de Centla

Nos levantábamos con los primeros rayos de luz, insumo vital cuando se toman fotografías, y en una lancha de hule con motor fuera de borda recorríamos la laguna y los laberínticos manglares, asistidos por guías que, además de enseñarnos los caminos de ida y vuelta, podían detectar a decenas de metros la presencia de cualquier clase de animal, pequeño o grande, o descubrir en la indescifrable maraña vegetal alguna pequeña orquídea o una Flor de Jujo, invisibles a primera vista para el forastero.

Pantanos de Centla

Pasado el mediodía regresábamos al barco-casa para comer la pesca del día, que mientras tanto había realizado y cocinado la tripulación. Descansábamos un poco, exprimidos por el agobiante calor y la humedad de la selva tabasqueña, y luego nos lanzábamos de nuevo a la cacería fotográfica para aprovechar las últimas horas de luz. Cuando el sol declinaba, retornábamos a la nave cuadrada, cuya cubierta era una especie de balcón con barandal que la rodeaba por los cuatro costados y por la cual nos desplazábamos en el exterior.

Pantanos de Centla

Al caer la noche, encendíamos una pequeña planta de luz que funcionaba con gasolina que alcanzaba para dos horas; así, cada 120 minutos alguien tenía que salir corriendo, atravesar la nube de palomillas, tábanos, moscos y otros insectos voladores que luchaban por entrar, cargar más combustible y volver a encender la maquinita, para regresar igual de raudo, antes de que los bichos lo devoraran.

Encerrados en la casa, con las ventanas tapiadas, cenábamos, jugábamos cartas o backgammon, y disfrutando de nuestra ración diaria de dos cervezas por cabeza, comentábamos las incidencias del día.

Antes de dormir, podíamos leer un rato, ya que cuando la planta de luz se apagaba a la medianoche, ya no se volvía a encender.

Pantanos de Centla.- Playa Miramar

Playa Miramar

Fue una de esas noches cuando, en la tranquilidad del descanso, cayó en mis manos un libro de Becerra y me deslumbró. Mi alma se conmovió cuando leí este párrafo: “Todo duerme, todo se nutre de su propio abandono, en el centro de la inmovilidad reside el verdadero movimiento. El poder de la selva y el poder de la lluvia, la garra del inmenso verano posada sobre el pecho de la tierra, el pantano como bestia dormida en los alrededores del sol; todo come aquí su tajo de destrucción y delirio, la luz se hace negra al quemarse a sí misma, el cielo responde roncamente, el rayo cae como todo ángel vencido”.

Pantanos de Centla

Dicho de una manera irrepetible, eso era lo que veíamos a diario en aquel sitio, y sentí que era inútil tomar notas para un texto posterior, cuando ya alguien lo había descrito con tanta exactitud, con tanta profundidad.

Becerra murió joven en Italia, en 1970, a los 33 años de edad, en un accidente automovilístico. Y, aunque fue influenciado por otro poeta tabasqueño: Carlos Pellicer, me quedé con la sensación de que, frente a la honda poesía de Becerra, Pellicer sólo había escrito postales.

Pantanos de Centla.- Pejelagarto

Pejelagarto

La Ruta de los Pantanos

Hacer aquel libro en 1986 nos llevó casi un año de trabajo de campo. En esos días la Reserva de la Biosfera de los Pantanos de Centla era un paraíso casi desconocido fuera de Tabasco. A veces hacíamos base en la ciudad de Frontera, junto al río Grijalva, donde dormíamos en un hotel rascuachísimo, en el que el pedestal de la cama era de cemento, pero era el único que ofrecía el lujo de aire acondicionado en el cuarto, lo cual, en esa tierra que arde día y noche, era un garbanzo de a libra. Diario cenábamos en un restaurante del centro, que se volvió nuestro favorito porque junto a la mesa nos ponían un ventilador enorme, como de un metro de diámetro, que nos refrescaba.

Las lanchas las guardábamos en el muelle del centro de investigación “Tres Brazos”, muy cerca de Frontera, que tomaba el nombre del propio lugar, ya que ahí confluyen el Grijalva, el Usumacinta y el San Pedro. Era tan poco común ver fuereños recorriendo esa zona, que pronto, de boca en boca, todas las aldeas de los alrededores sabían que había un grupo de “gringos”, tomando fotos. Aunque en realidad Jean es francés y el resto éramos mexicanos.

Boca del Río Usumacinta en Centla

Boca del Río Usumacinta en Centla

Un día hicimos muchas horas de terracería para llegar a Jonuta, sólo para fotografiar a un grupo de manatíes que habían quedado varados en la poza de un parque infantil.

A poco más de una década de distancia, hoy Centla ya no es un secreto. Obviamente, 300 mil hectáreas de tanta belleza guardaban un enorme potencial ecoturístico, susceptible de ser aprovechado.

Pantanos de Centla

Desde hace algún tiempo las autoridades del estado crearon un producto turístico al que denominaron “Ruta de los Pantanos”, que detonó el surgimiento, principalmente en Frontera y Jonuta, de hoteles de mejor calidad, restaurantes, recorridos guiados, centros de interpretación, torres de observación, embarcaderos y museos, así como de empresas receptivas que atienden a los visitantes y los llevan por todos estos lugares.

Pantanos de Centla

Garzas Blancas

Según explica la Secretaría de Turismo de Tabasco, la Ruta de los Pantanos es un Área Natural Protegida donde se encuentra la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, que es la más importante de América Septentrional.

Uyotot-Ja, la puerta de entrada

Para ingresar a este ecosistema, es necesario llegar hasta el Centro de Interpretación Uyotot-Ja o Casa del Agua, en donde se encuentra un recinto con tres salas de exposiciones, las cuales inculcan al visitante valores ecológicos, económicos y sociales mediante módulos interactivos.

Para tener un pequeño panorama de los Pantanos, existe en el lugar una torre de observación, así como un restaurante para saciar tu apetito antes del recorrido, el cual inicia en un pequeño embarcadero que esta en la rivera del embalse.

Pantanos de Centla

Recorrido por los Pantanos

En las comunidades de Nueva Esperanza y San Juanito, los lugareños te ofrecerán interesantes rutas por la vertiente del Río Usumacinta, en cuyo trayecto podrás observar gran variedad de aves, así como flora del lugar, o bien, hacer un paseo en cayuco por estrechos canales.

De regreso, podrás degustar tranquilamente los platillos típicos de la región como una buena mojarra o un pejelagarto bien sazonado, en uno de los palafitos, mientras observas la vista que ofrece el lugar de confluencia de los ríos Usumacinta, Grijalva y San Pedro, mejor conocida como Tres Bazos.

Desarrollo Ecoturístico Punta Manglar

Este sitio es perfecto para realizar actividades de observación de flora y fauna, así como caminatas por senderos a través del pantano, aunque para ello son necesarios los servicios de un guía especializado, por que de lo contrario, es posible perderse en su gran extensión.

Cascada

Cascada

Frontera y algunas playas tabasqueñas

Si lo que buscas es un poco de civilización, luego de estar en estrecho contacto con la naturaleza, puedes pedir a tu guía lanchero que te lleve al cercano Puerto de Frontera.

Esta localidad camaronera de la costa tabasqueña tiene como atractivos la Casa de la Aduana, edificio del siglo XIX, desde donde se exportaba el llamado palo de tinte, que era muy apreciado por los europeos, o bien al Mercado de Morelos para comer o comprar alguna de las artesanías del lugar.

Este puede ser tu punto de partida para conocer las playas aledañas, si es que necesitas tenderte en la arena y refrescarte con las olas del Golfo de México.

Pantanos de Centla

Una de las más cercanas a este sitio es la de San Pedro, contigua a la desembocadura del río del mismo nombre.

Bajando por la costa, con rumbo hacia Veracruz, encontrarás la playa El Bosque, la cual se encuentra rodeada de pequeñas ensenadas y lagunas, propicias para nadar y disfrutar de un excelente paseo familiar.

La playa de Miramar es una de las más grandes del estado, la cual es muy recurrida por los tabasqueños y es idónea para acampar un par de noches en los alrededores.

Pico de Oro, por la tranquilidad de sus aguas, es un lugar ideal para descansar, arrullado por el suave vaivén de las olas, en tanto que Playa Azul se caracteriza por ser el lugar predilecto de los amantes del deporte acuático, principalmente el buceo, la natación a mar abierto y la pesca. Su oleaje tranquilo, riqueza de especies marinas, la claridad de sus aguas y el paisaje subacuático, palapas, restaurantes y servicios son parte de sus atractivos.

Estas líneas no bastan para describir toda la belleza que encierran los Pantanos de Centla, por ello, te invitamos a conocerlo y maravillarte de esta parte de Tabasco.

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