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Tehuacan-Cuicatlán

Cálida tierra de cactáceas

 


 

Tehuacán-Cuicatlán foto 1

Es un extenso territorio del centro de México que ha permanecido aislado ecológicamente desde hace millones de años, como indica su vegetación poco perturbada.

 

Texto y fotos: Salatiel Barragán, Eduardo Juárez Cortés

Al llegar a Tehuacán, desde la carretera y al entrar en el Jardín Botánico Helia Bravo, ante nosotros se aprecian imponentes paisajes formados por valles, cañadas y cerros cubiertos de cactus columnares.

 

Aquí, existen abundantes depósitos fosilíferos, así como un registro paleontológico que contiene vestigios de la domesticación del maíz; la región posee sitios arqueológicos, cerámica preclásica, salineras y complejas obras de ingeniería hidráulica, con canales, represas y terrazas de cultivo; además, reúne un conjunto de valles y serranías de gran importancia ecológica y cultural, por lo que se ha propuesto ante la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

Tehuacán-Cuicatlán foto 2

La vista se pierde en esta enorme superficie de 490,186 ha, declarada Reserva de la Biosfera el 18 de Septiembre de 1998 ocupando 20 municipios con alrededor de 150,000 ha. en Puebla y 31 municipios de Oaxaca con cerca de 300,000 ha.

 

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Sabemos que es parte de la Región Árido Poblano-Oaxaqueña en la Provincia Florística de Tehuacán-Cuicatlán, donde el clima es semicálido, subhúmedo, templado y con lluvias en verano; la temperatura media es de 25 ºC y sus altitudes varían de 500 a 2,950 msnm, divididas entre la Sierra Madre Oriental y la Occidental: es un estrecho valle irregular que va desde el sureste poblano hasta el noroeste de la Mixteca Oaxaqueña, con una historia geológica común donde habitan las mismas especies de flora y fauna.

 

Caminamos por senderos con vestigios humanos de hace 7,000 años, que proceden de grupos étnicos que tienen raíces Otomanguenses, así como otros grupos de origen Mixteco, Mexica y Popoloca. Desde el punto de vista geológico y paleontológico son importantes los fósiles que se encuentran en Matzitzi, San Juan Raya, Zapotitlán y Miahuatepec, pertenecientes al Jurásico y Cretácico.

 

Tehuacán-Cuicatlán foto 4

Además, en las cuevas de Coxcatlán y El Riego, se encontraron los restos del maíz más antiguos del mundo, fechado entre 8,500 y 3,000 a.C. que permiten sostener que la domesticación de esta gramínea básica en la alimentación mesoamericana, la iniciaron aquí grupos de cazadores y recolectores. Se puede decir que Tehuacán fue cuna del maíz silvestre o teocinte que después evolucionó en otras variedades.

 

Tehuacán-Cuicatlán foto 3

Al recorrer la provincia florística de Tehuacán-Cuicatlán, admiramos algunas de las 2,816 especies de plantas vasculares registradas en esta región, considerada centro importantísimo de la Biodiversidad Mundial, por la cantidad de especies que aquí se hallan y por sus endemismos, fenómeno que se debe a los mínimos cambios climáticos y al aislamiento en que se ha desarrollado la flora, caracterizada por vegetación xerófila, entre los que encontramos cactus columnares como los tetechos, cardones y candelabros, además de biznagas y garambullo.

 

Información

Explotación:

Las canteras de Onix, explotadas a partir de 1950 y uno de los recursos más valiosos, ya casi se agotan, las salinas ahora son pocas y sólo producen 20% en comparación con la época prehispánica. En Zapotitlán, las salinas están en terrazas. Sus tonalidades son blancas, amarillas, lilas, verdes y rosas, según la exposición al sol. Cada 3 meses sacan 3 cosechas: sal tierna, sal de arrobas y sal de ganado. Cada paraje rinde entre 20 y 40 kg de sal por cosecha.

El jardín botánico Helia Bravo Hollis:

Está cerca de Zapotitlán, a 25 km de Tehuacán. Tiene 100 ha. y fue creado hace 18 años para apoyar la investigación científica y las prácticas de campo universitarias. Cuenta con un Centro de Visitantes, con varias cabañas para renta y con guías locales para el Ecoturismo.

Flora:

Los cactus más notorios son los tetechos, de 6 a 9 m de altura, su madera el Caleguale, se usa para construir casas. En los alrededores de Zapotitlán, se han contado hasta 1,800 individuos por hectárea, la densidad más alta del país.

Fósiles:

Son en su mayoría de animales marinos, aunque también se han encontrado algunos troncos de árboles, raíces y huellas de dinosaurios.

Arqueología:

Existen muchas cuevas y ruinas de pirámides como las de Cuthá, Calipan, Sansuantzi, Tepetiopan y Cerro de las Minas. En la zona hay grandes canteras de alabastro que se han trabajado con técnicas artesanales.

Las Turritelas:

Este sitio, que es un viaje en el tiempo, cuenta con alternativas de ecoturismo para conservar la región y generar nuevas fuentes de empleo. Sus habitantes han recibido capacitación y cursos de botánica, clasificación científica y geográfica. Ahora conocen diferentes aspectos de las plantas, nombres comunes y científicos y algunos de sus usos, lo que hace a este parque un ejemplo sustentable de desarrollo.

Amenazas:

El saqueo y tráfico de cactáceas, la deforestación, incendios, asentamientos humanos irregulares, cacería, sobrepastoreo de ganado caprino, explotación de canteras, extracción de leña, brechas y caminos principalmente.

El entorno es un valle rodeado por altas montañas como las de Tehuacán, Zapotitlán y Cuicatlán, que favorecen la presencia de 19 tipos de vegetación, con matorrales de zonas semiáridas y selvas bajas caducifolias, y con las partes altas cubiertas por bosques de encinos y pinos.

 

El guía nos comenta que la confluencia de la región Neártica y la Neotropical, ayuda a que existan aquí un 10% del total de agaves registrados en el país y 81 especies de cactáceas, de las cuales cerca del 30% son endémicas.

 

En esta Reserva donde parece haberse detenido el tiempo, los campesinos conocen cientos de plantas medicinales, industriales, forrajeras, ornamentales, farmacéuticas y de otros usos. En varios sitios vimos una de las plantas más extrañas, con tallo basal suculento (acumula agua para sobrevivir los largos periodos de sequía), la Beaucarnea gracilis, conocida como Sotolín, Palma Barrigona o Pata de Elefante, endémica, de lento crecimiento y que llega a vivir hasta 1,000 años. Otras plantas comunes, como ya se mencionó, son los agaves, las yucas y flores como bromelias y orquídeas, algunas amenazadas y otras en peligro de extinción.

 

El poblado también tiene un Museo Paleontológico de Sitio, con gran variedad de fósiles del Cretácico como estrellas de mar, erizos, ostiones, almejas, caracoles, trigonias y turritelas, fósiles que le dan nombre al este parque.

 

Durante el recorrido por San Juan Raya, admiramos 40 huellas de dinosaurios recién descubiertas, donde existió un mar costero poco profundo, en el cual se desarrollaron arrecifes coralinos, peces, moluscos y crustáceos, que hoy pueden verse como fósiles. Después, vimos depresiones profundas como el cañón del río Tomellín, del Río Chiquito, la Cañada de Cuicatlán y la Sierra de Monteflor, que originan microclimas con enorme biodiversidad, en donde habitan animales raros y amenazados como el puma, coyote, venado y jabalí, la guacamaya verde, el águila real, el correcaminos y diversas palomas; las víboras de cascabel y la lagartija venenosa Heloderma están presentes y también existen 14 especies de peces como tilapias, mojarras, y la endémica carpa Tepelmeme.

 

En esta reserva, dos personajes hicieron grandes aportes a la humanidad, la Dra Helia Bravo Hollis, una mujer comprometida con la investigación de los cactus, hoy tiene un Jardín Botánico en su honor, donde se puede apreciar gran variedad de cactáceas suculentas de la región. El otro, el Arqueólogo Richard S. Mac Neish, fue un pionero que recuperó 23,600 restos de maíz primitivo, una prueba irrefutable para determinar donde fue domesticada esta gramínea. Hoy Tehuacán-Cuicatlán es una enorme superficie protegida donde destacan una tendencia conservacionista: el fomento al desarrollo sustentable. Así, esta área permanece abierta al público, pretendiendo cuidar que no se alteren los procesos naturales para bien del ecosistema y para el disfrute de las futuras generaciones.

 

Cómo llegar:

Desde la Cd. de Puebla se sigue la autopista a Oaxaca hasta llegar a Tehuacán. Desde este punto se puede atravesar la reserva por las carreteras 131, 125 y caminos secundarios. La reserva está a 130 km de Puebla y rodea Tehuacán.

 

 

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