Silao

El Corazón de Guanajuato


Por Eduardo Juárez Cortés
Cerro del Cubilete

Cerro del Cubilete

Silao de la Victoria es el nombre de este municipio de Guanajuato, a tan sólo 25 Km. de la capital del estado y a 15 Km. de la ciudad de León; su nombre original, Tzinacua, significa “lugar de humaredas” y se cree que los purépechas la nombraron así por el vapor que emanan las aguas termales que son características de la zona; de ahí fue cambiando hasta llegar al nombre actual.

Se encuentra a los pies de dos grandes cerros: El Gigante y El Cubilete, lugar que se presume fue adoptado por los otomíes que formaron el primer asentamiento al ser atacados por los tarascos.

Tras la llegada de los insurgentes se vuelve un punto estratégico, ya que la gran actividad minera del estado, provocó que la ocupación hispana en la zona fuera nutrida y en tal momento Silao, nombrado entonces como Santiago Apóstol del llano Grande de Silao, resultó ser un punto ideal para abastecer a las minas. Iniciado con familias de diversas etnias y posteriormente también con españolas, la ciudad comenzó a crecer siendo paso obligado de quienes transitaban entre una y otra mina guanajuatense. Durante la Revolución, con la estación del tren en un sitio tan neurálgico para la guerra, resultó ser un buen acuartelamiento para las tropas carrancistas.

Jardín Victoria

Jardín Victoria y Quiosco

Pero la historia más interesante de Silao es la que se vive hoy, que se erige como una ciudad progresista y pujante. Hoy Silao permanece como una comunidad básicamente de agricultores, comerciantes y prestadores de servicios. Las actividades tradicionales se modificaron sólo hasta los años recientes cuando se establecieron en los alrededores de la ciudad grandes corporaciones industriales como la General Motors Company y el Aeropuerto Internacional de Bajío, así como la construcción de parques industriales, destacando estos últimos como de los mejores de América Latina.

Templo de Santiago Apostol

Templo de Santiago Apóstol

Para el viajero, Silao tiene mucho que mostrar, como sus 27 templos, de diferentes antigüedades, dentro de los que sobresale por su belleza el Templo de la Casa de Ejercicios, que se ubica en el Cerro del Cubilete, junto al Cristo que guarda a la ciudad; igualmente es atractivo el Templo de San Judas Tadeo y desde luego, no se puede visitar Silao y no conocer el templo parroquial de Santiago Apóstol, una verdadera joya arquitectónica construida entre 1718 y 1739, que en la fachada muestra al Santo Patrono de la ciudad: Santiago Apóstol y uno de los escudos de armas de Castilla y León del periodo virreinal.

Casa de la cultura de Silao

Antiguo cuartel, hoy casa de la cultura

Otro atractivo icónico de este bello lugar es sin duda el Cristo del Cubilete, famoso por ser mentado en el corrido de Guanajuato como el “Cristo de la montaña”. Esta magna escultura se encuentra en la cima del cerro del mismo nombre. Ubicado a 2,579 m.s.n.m. este Cristo de 20 m. de altura es el segundo que ocupa el sitio, ya que el primero fue bombardeado durante la guerra cristera, construyéndose el actual en 1951. Desde su mirador, se tiene una magnífica vista del Valle de Silao.

Cristo del Cubilete

Cristo del Cubilete

Otro sitio para visitar es la Casa Museo de los Hermanos Chávez Morado, fácil de localizar no sólo por su céntrica ubicación, sino por su color, precisamente morado; en ella se exhibe la obra de estos artistas, además de ser un centro cultural.

Museo José y Tomás Chávez Morado

Museo de los hermanos Chávez Morado

También son dignos de visitarse la Hacienda de Trejo, el Antiguo Cuartel (hoy casa de cultura), el parque La Alameda, el Lienzo Charro y por supuesto sus balnearios de aguas termales como Aguas Buenas, además de otros donde la diversión fluye por doquier, como Splash y Comanjilla, también con aguas termales.

Excelente resultará también para cualquiera que lo visite, un paseo por la Plaza Principal, con su peculiar quiosco abovedado de vidrio emplomado, que deja pasar la luz formando una espectacular vista del interior; llaman también la atención sus columnas trenzadas y en general todo el conjunto de la plaza, con grandes árboles caprichosamente podados, que le dan una personalidad única.