
Cuando hablamos de Teotihuacan la primera cosa que viene a nuestra mente son las grandes pirámides: la del Sol y la de la Luna. Pero en realidad ¿sabemos si esos eran sus nombres originales? o ¿quiénes la habitaron? y sobre todo ¿por qué era una ciudad tan importante?
Por Rafael Roura Olvera
En este artículo trataremos de esclarecer estas interrogantes. Para comenzar la ciudad de Teotihuacan “donde los hombres se hacen dioses” debe su nombre a las culturas que, muchos años después habitaron el Valle de México, entre ellos los Mexicas, que al contemplar la majestuosidad de las construcciones acreditaron su construcción a los mismos dioses. Es por eso es la sede de varios mitos y relatos, el más conocido es la Leyenda del Quinto Sol, que nos narra la creación del Sol que calentaba a los habitantes de la Gran Tenochtitlán (Capital de Imperio Mexica) que narra lo siguiente:
Esta es la versión resumida de la Leyenda del Quinto Sol, que sucedió en Teotihuacan
Entonces los dioses se reunieron en Teotihuacan y ocuparon sus sitios en torno al fogón divino. En este lugar sagrado arde el fuego durante cuatro días. Y entonces los dioses hablaron así:
La Pirámide del Sol
“Vamos a crear el Quinto Sol; más para hacer eso, uno de nosotros tendrá que arrojarse a la hoguera. Nadie habló. Al fin se levantó alguien, un ser envuelto en sombras, un dios feo, terriblemente buboso y cubierto de verrugas y costras. Se levantó mientras lo miraban con desprecio los demás dioses.
Cuando el arrogante dios Tecuciztecatl, Señor de los Caracoles, vio que un dios tan pequeño y deformado se había ofrecido para convertirse en el Quinto Sol, se puso en pie de un salto. Los dioses dijeron: Eah pues, Tecuciztecatl, ¡entra tú en el fuego!
El arrogante dios avanza despacio hasta ponerse enfrente de la enorme torre de llamas. Pero al sentir el calor tiene miedo. Cierra los ojos, toma aliento y arremete para echarse en el fuego, pero no puede avanzar más. Entonces todos los dioses se levantan indignados.
La Calzada de los Muertos
Tecuciztecatl ruge como un huracán y corre hacia la hoguera cuatro veces y no puede entrar al fuego. De nuevo se hace silencio y otra vez hablan los dioses: -Nanahuatzin, ¡prueba tú!
Sin aguardar un momento se levanta dando un grito, arrancándose el manto y mostrando la fealdad de su cuerpo al Fuego Creador, lanzándose hacia él. Las montañas se desploman y el cielo se abre y se lo traga. Hay una oscuridad total: nada se ve, nada se oye. Los dioses se sientan exhaustos a esperar la salida del nuevo sol.
Palacio de Quetzalpapalotl
Esperan largo rato. Al fin comienza a ponerse colorado el cielo y en todas partes aparece la luz del alba. Exhalando un suspiro los dioses se hincan de rodillas para ver por dónde saldrá el feo Nanahuatzin. Solo el dios Quetzalcóatl sabe el lugar en que aparecerá el Quinto Sol. Y cuando aparece en el cielo, por el oriente, emerge de un color rojo encendido y tambaleándose de uno a otro lado. Nadie lo puede ver, tan brillante y dorada es la luz que despide.-Pero, ¿como habremos de vivir?- claman entonces los dioses- ¡No se mueve el Sol! ¡No sigue su camino por el cielo! ¡No hay ni noche ni día! El Sol sigue tambaleándose de un lado a otro. Sin embargo, no avanza por el cielo. Tiene vértigo. Alguien canta allá a lo lejos: El Quinto Sol se llama el Sol del Movimiento porque sigue su camino; pero tú no te mueves, Nanahuatzin.
Altares frente a la Pirámide de la Luna
Los dioses dan un grito y se clavan en las venas sus cuchillos de obsidiana, ofreciéndole al Sol su propia sangre, que va subiendo hasta el cielo. Luego la sangre se convierte en un gran viento que sopla sobre el Sol y lo hace levantar como si estuviera flotando. Este pasa volando por delante de los sacerdotes, quienes se afanan por detenerlo, pero el Sol ya está bajando por la escalinata, precipitadamente... huyendo hacia el horizonte que empieza a empaparse de sangre..”.
Grabados en la piedra, Palacio de Quetzalpapalotl
La ciudad era la metrópoli más importante durante el periodo clásico, que va de los años 100 al 900 de nuestra era, era el centro ceremonial más visitado, era la “capital” del comercio, ya que tenían vínculos mercantiles con ciudades como El Tajín, en Veracruz y tuvieron alianzas militares con sitios tan lejanos como Kaminaljuyú, ciudad maya localizada en Guatemala.
En la actualidad, aún no se sabe sobre el origen de los fundadores de Teotihuacan, ni su nombre verdadero y la lengua que hablaban, pero lo que sí se sabe con certeza es que fue la ciudad más cosmopolita de toda Mesoamérica durante su periodo de mayor grandeza, y así nos lo hacen saber las magnificas construcciones que nos legaron.
Mural en el Palacio de los Jaguares
Entre ellas tenemos la Calzada de los Muertos, que era la espina dorsal y la “avenida” más importante de la ciudad. Tenemos también la Ciudadela, plataforma cuadrangular de 400 metros, rodeada por basamentos piramidales con un adoratorio central que se piensa fue la sede del gobierno. El Palacio de Quetzalpapalotl es un ejemplo del lugar donde habitaban los sacerdotes y las clases altas. Otro ejemplo de su magnificencia es el Templo de Quetzalcóatl, se distingue por la ornamentación de serpientes emplumadas, cuyas cabezas emergen de una flor, alternando con esculturas del Dios Tláloc.
Interior del Palacio de Quetzalpapalotl
La Pirámide del Sol es el edificio más importante de toda la ciudad y la estructura más grande de toda Mesoamérica, ya que alcanzaba los 75 metros de altura, aunque en la actualidad solo tiene 64 metros. Tiene un templo adosado y en ella se han encontrado varios entierros de personas de la clase alta teotihuacana.
Construida a fines del Preclásico superior sobre una cueva natural, es un imponente monumento cuyas modificaciones indican que, aún antes de la edificación piramidal, el lugar tenía relevancia religiosa.
Pirámide de la Luna
El otro edificio importante es la Pirámide de la Luna que alcanza una altitud de 44 metros y es donde se han realizado lo hallazgos más importantes en Teotihuacan, los denominados entierro-ofrenda que constan de: un esqueleto, que perteneció a un individuo que fue sacrificado para servir como ofrenda enterrado con objetos de jade, obsidiana, concha, cerámica y osamentas de diversos animales; se creé que este sacrificio fue hecho para conmemorar la construcción de la pirámide.
Pero los entierros no solo eran para conmemorar la ampliación de la estructura; tenemos también en entierro, el denominado entierro 5, que consta de tres individuos que se localizaron en posición de flor de loto, lo que indica su elevada posición social, además es un claro ejemplo de los relaciones que Teotihuacan tuvo con Kaminaljuyú, ya que en dicha ciudad maya, los entierros tenían la misma posición.
Frente a ella existe una estructura cuadrangular con diez pequeños altares.
Palacio de los Jaguares
El Palacio de los Jaguares, así llamado por los vestigios de pinturas murales que se observan en las paredes de las habitaciones que rodean el patio, en su mayoría referidas a ese felino, es otro de los sitios interesantes de Teotihuacan.
El Conjunto de los Animales Mitológicos es una estructura baja de dos cuerpos escalonados; en éste sobresalen pinturas correspondientes a un templo más antiguo, de colores muy vivos y representaciones zoomorfas de serpientes emplumadas, jaguares en diversas posiciones, peces alados y saurios.
En el Palacio de Quetzalpapalotl, que al parecer fue el aposento de un gran señor o de un supremo sacerdote, sobresalen los pilares del patio interior, adornados con bajorelieves que representan al animal mitológico llamado quetzal-mariposa, enmarcados por símbolos acuáticos.
Teotihuacan, cuya festividad se celebra el 15 de julio en honor al Divino Redentor con juegos pirotécnicos, música de viento y danza de “moros y cristianos”, cuenta con balnearios, hoteles y restaurantes con especialidades de comida mexicana e internacional para hacer más placentera su estancia.
Templo de Quetzalcóatl
Dentro de las artesanías que se pueden adquirir en el área comercial de la Zona, están las figurillas realizadas de obsidiana, cuarzo, ónix y malaquita, así como reproducciones de piezas prehispánicas en barro.
Esto es solo una pequeña muestra de la grandeza de esta ciudad de inobjetable importancia. Teotihuacan tiene en la historia de Mesoamérica un papel preponderante, aunque todavía falte muchísima investigación para contestar varias de las interrogantes que encierra, como el por qué fue denominada “la ciudad de los dioses”.
El sitio arqueológico se ubica a 50 kilómetros al norte de la ciudad de México. Los días de visita son de lunes a domingo de 7:00 a 18:00 horas y ofrece servicio de librería, cafetería, sanitarios, visitas guiadas, cursos de verano, departamento de servicios educativos de la zona arqueológica y guarda bultos; el precio de admisión es de $45.00. Están exentos de pago: los niños, estudiantes, maestros y personas mayores (INSEN) con credencial vigente, presentándola en la entrada. Los domingos y días festivos la entrada es gratuita al público nacional, presentando credencial del IFE.
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